¿Por qué aumentan los conflictos de pareja en vacaciones?

16 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
En este artículo te damos algunas ideas para amortiguar o evitar los conflictos de pareja en los periodos de vacaciones. Un periodo especialmente proclive al aumentar el tiempo de convivencia, por lo que tenemos que estar más atentos.

Para muchos, las vacaciones son principalmente una oportunidad para mirar a los ojos a su pareja. La actividad frenética del día a día se para y ahí estáis los dos. Dispuestos a compartir experiencias y reducir los conflictos de pareja.

A veces, te encuentras en una ciudad de ensueño con google maps y un plano; entonces te das cuenta de lo distanciado que estás de la otra persona. Al no poder desconectar de ninguna forma, sientes que lo que te apetece es perder de vista la compañía.

Las personas que han experimentado alguna ruptura saben que la grieta y el final rara vez se producen el mismo día. Por otro lado, en muchas ocasiones, cuando existen conflictos no resueltos, el tiempo compartido solo sirve para agudizarlos.

«El amor comienza cuando una persona siente que las necesidades de la otra son tan importantes como sus propias necesidades».

-Harry S. Sullivan-

Expectativas muy altas pueden generar conflictos de pareja

Muchas parejas esperan recuperar, durante este paréntesis, la chispa de otros tiempos. Las mujeres quieren volver a encontrarse con la ternura de los mejores tiempos, los hombres normalmente echan más de menos la pasión.

Las expectativas a menudo son excesivas, ilusorias, porque las vacaciones, también son limitaciones, imprevistos para gestionar y, a veces, conflictos. La convivencia 24h / 24h no siempre fluye de origen, para disgusto de los amantes, que incluso pueden tener la impresión de asfixiarse en el mismo marco que llevan tiempo deseando.

Pareja enfadada en vacaciones

¿Qué podemos hacer para evitar los conflictos de pareja en vacaciones?

El verano es un tiempo en el que aumenta el número de adulterios, así como las rupturas y los nuevos comienzos.

A continuación, vamos a presentaros algunas estrategias para que la convivencia no rompa a la pareja después de llevar durante varios meses una rutina en la que este tiempo compartido escasea.

Juntos, pero no demasiado

Durante las vacaciones, el tiempo compartido puede pasar de ser muy poco a ser demasiado. En este sentido, las vacaciones pueden ser una excelente oportunidad para aumentar el tiempo juntos, pero también para ser sensibles a la hora de hacerlo, entendiendo que cualquier cambio necesita de una adaptación.

Ocio y aburrimiento

Otra posible piedra en la que puede tropezar la pareja: el equilibrio entre las salidas y el descanso. Lo mejor es buscar un equilibrio: planes en los que haya mucho movimiento interrumpidos con otros en los que predomine el descanso y la tranquilidad.

Es muy bueno aburrirse. Estar juntos, simplemente, en una especie de vacante en un vacío que en realidad está lleno del otro, con el que uno se siente bien, sin el menor esfuerzo.

Elegir juntos el tipo de vacaciones y el precio

En la elección del lugar de vacaciones, no es necesario embarcarse en una caminata o un viaje de campamento si, una vez allí, encadena el reproche. Hay que apostar por los gustos comunes y hablar sobre sus respectivos deseos y el ritmo económico que se desea dar a la estancia.

Probar algo nuevo y emocionante

Muchas investigaciones muestran que eventos nuevos o emocionantes unen a las personas. Aprovecha la oportunidad para fortalecer el vínculo. Cuando se comparten objetivos comunes y la mirada se alza al horizonte, es más complicado que aparezcan los conflictos en pareja.

También te permitirá ver a tu pareja bajo una nueva luz. Podrías descubrir a una persona mucho más atrevida que en la vida cotidiana o encontrar otras cualidades que no conocías.

Vacaciones sin niños y sin culpabilidad

Los niños nos extrañarán. Sin embargo, si los dejamos no es solo para ser una mejor pareja, también es para ser, después de las vacaciones, mejores padres que antes. Privilegiar a la pareja conyugal es nutrir las cosas buenas para la pareja parental, que será más solidaria y unida a su regreso.

En caso de conflictos preexistentes, elija unas vacaciones relajantes

Si las cosas han estado un poco tensas en su relación últimamente, opte por unas vacaciones relajantes. Los paquetes con todo incluido serán sus aliados. No intente la semana de senderismo en los Alpes o mochilero en Asia. Disfrute de sus vacaciones para aliviar las tensiones, reducir la posibilidad de disputas y, para eso, nada mejor que la ociosidad y los destinos con pocas sorpresas.

Mantén la calma ante eventos imprevistos

Mal tiempo, coche de alquiler que se descompone, hotel mucho menos encantador de lo esperado… Las vacaciones siempre reservan su lote de imprevistos.

Estar de vacaciones no se trata de estar en una burbuja. No es realista pensar que no habrá ningún problema.

Pareja hablando de sus tiempos

Cuidar nuestra expresión para evitar conflictos de pareja

Hasta ahora hemos dado recomendaciones para que las vacaciones compartidas sean más llevaderas. Ahora vamos a señalar algunas «meteduras de pata» clásicas que derivan en conflictos de pareja.

  • En el tren, sentarte en el lado de la ventana (y dormir cómodamente) después de haber propuesto tomar algo en cafetería para sobrellevar el viaje.
  • Cambiar la emisora de la radio sin alcanzar antes un acuerdo.
  • Preferir dejar su ropa sucia al pie de la cama en lugar de en la bolsa provista para este propósito y en la que hay un bordado con «ropa sucia» en letras rojas.
  • Olvidar cerrar el tapón (conjunto) del tubo de pasta de dientes.
  • Para evocar el sueño, hablar de la mañana siguiente ya acostados en la cama: «¿Te acuerdas de si mañana tenemos que llevar la nevera?».
  • Perder algún objeto del otro, como el cargador el teléfono.
  • Dedicar demasiado tiempo a las redes sociales.
  • Decir una de estas oraciones: «Te lo dije» o «Yo no lo habría hecho así».
  • Reír demasiado fuerte los chistes demasiado recurrentes del cónyuge de su mejor amigo.
  • Decir «nosotros» en lugar de decírtelo a ti mismo : «¿Tomamos las toallas de playa?», «¿Pensamos en protector solar?», «¿Compramos leche?».
  • Pregúntele al otro si está enfadado varias veces seguidas, para realmente molestarlo.

Después de las vacaciones

Todos los pretextos son buenos para discutir después de las vacaciones. Estos enfrentamientos pueden empezar por un motivo sin demasiada trascendencia, como retrasar la implicación en las tareas domésticas.

Este sentimiento de ira es solo un reflejo del final de las vacaciones, el final de un momento de felicidad que termina.  Esperamos que todas estas recomendaciones sean útiles y podáis disfrutar de unas vacaciones merecidas o apuntar estos consejos para las próximas.

  • Aguledo, C., Conde, I. C., Huertas, E. y Ruiz, M. Y. (2016). Percepciones, acciones y claves del amor sólido en parejas de las diversas etapas de la adultez. Revista psicoespacios, 10(16), 127-139.
  • Armenta, C., Sánchez, R.,y Díaz, R. (2012). ¿de que manera el contexto afecta la satisfacción con la pareja?. Suma psicológica, 19(2), 51-62.
  • Acevedo, V. E. y Restrepo. L. (2008). Vivir feliz en pareja. Cali, Colombia:Javeriano.