¿Por qué decidimos no ayudar? El testigo indiferente

23 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez
¿Por qué decidimos no ayudar cuando sabemos que el otro lo está pasando mal? ¿por qué a veces decidimos abstenernos? En este artículo, veremos que la ecuación que da respuesta a estas preguntas es muy interesante.

El sentido común dicta que las conductas de auxilio son algo instintivo en situaciones de emergencia. Sin embargo, muchas personas deciden no ayudar. ¿Por qué ocurre esto? ¿Son poco empáticas o indiferentes al sufrimiento del otro?

En este artículo podrás ver una revisión de todos los motivos que ha dado la psicología para explicar este fenómeno, desde las decisiones que se evalúan hasta la evaluación de coste y beneficio. No te los pierdas.

El árbol de decisiones para ayudar o no ayudar

La decisión de tomar parte en una situación de emergencia no es solo una, sino un conjunto de ellas que interactúan e influyen entre sí. Se deben tener en cuenta también factores disposicionales como la personalidad individual, la cultura en la que viven y la deshumanización de las víctimas, entre otros.

Mujer con miedo de su jefe

Sin embargo, cuando el individuo se plantea ayudar o no ayudar, una serie de decisiones influyen en el resultado:

  • Percatarse del accidente: según el contexto puede ser más o menos difícil, pues un grito en medio de una cafetería llama mucho más la atención que en mitad de una muchedumbre.
  • Interpretar la situación como una emergencia: en ocasiones se puede presenciar un evento ambiguo, en el que no se sabe muy bien si existe riesgo o no. En estos casos puede ocurrir que no se ayude por miedo a equivocarse o por correr riesgos innecesarios.
  • Considerar que uno es el responsable de auxiliar a la víctima: por ejemplo, si un niño está herido pero su tutor está con él, la decisión suele ser no intervenir.
  • Decidir cuál es la mejor forma de ayudar: muchas veces la indecisión a este respecto es lo que ocasiona que mucha gente decida no ayudar. ¿Es mejor meterse a detener la pelea a navajazos o llamar a la policía? ¿Arriesgar la seguridad propia o exponerse a que alguien muera si la policía no llega a tiempo?
  • La propia decisión de ayudar: después de todos los pasos anteriores, queda solamente la decisión en crudo, la que impulsa a saltar a la acción.

Sin embargo, esta última decisión puede ser negativa incluso cuando el resto de los factores apunten a lo contrario. ¿Por qué ocurre esto? Los psicólogos sociales han descrito algunos de los factores que influyen en la decisión final. Los describimos en el siguiente apartado.

Factores que influyen en la decisión de no ayudar

Como se dice en las líneas anteriores, a pesar de que todo pueda parecer propicio para prestar ayuda, a veces no se toma esta decisión. ¿Por qué no? Los siguientes motivos arrojarán un poco más de luz a esto.

Difusión de la responsabilidad

Parece ser que el número de personas que presencian la situación de emergencia juega un papel importante en esta decisión. Cuando solo es una persona la que ve lo ocurrido, la responsabilidad recae únicamente en ella; sin embargo, si hay varios testigos, se reparte entre ellos.

A nivel individual puede quedar tan poco sentido de la responsabilidad que el resultado puede acabar siendo que todos deciden no ayudar.

¿Necesidad de ayuda o disputa privada?

Cuando el contexto de una situación de emergencia se interpreta como un conflicto entre personas relacionadas entre sí -es decir, privado-, se tiende a apartarse de ello y dejar que esas personas lo resuelvan.

Una pelea entre dos amantes, o incluso entre ladrón y víctima, suele despertar menos reacciones de ayuda que, por ejemplo, alguien que huye de un agresor diciendo que no lo conoce.

Además, se observa una tendencia a interpretar situaciones ambiguas en algún sentido que no exija su intervención. Y no solo eso: cuando se interpreta como privada, se tiende a pensar que es menos grave que si fuera entre desconocidos.

Chico pensando en las diferencias entre ser asocial y antisocial

Análisis de costes

Aunque suene un poco crudo de oír, las personas también evalúan qué les puede costar prestar ayuda. En casos de emergencia suelen tenerse en cuenta los costes personales y los de la víctima, de modo que:

  • Será más probable que el testigo ayude cuando los costes de no prestar ayuda para la víctima sean altos y sea bajo el coste personal de hacerlo.
  • Si los costes para la víctima van a ser bajos, y el coste para la persona que ayuda es alto, lo más probable es que no intervenga.
  • Entre estos dos puntos, existen otros muchos intermedios, en los que entran en juego también otras variables, como la educación, la experiencia o la propia escala de valores.

Ante una inclinación social por no ayudar en situaciones en las que pueda ser necesario, es crítico conocer las razones de esta postura. Aunque siempre puede surgir una ocasión en la que ayudar puede ser peor que no hacerlo, fomentar la actitud de auxilio entre iguales -y dotar de herramientas para ello- es necesario para construir una sociedad altruista y concienciada.

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