¿Por qué hay películas que no nos cansamos de ver?

Cristina Roda Rivera · 10 julio, 2015

Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y , como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.

Federico Fellini

 

Existen muchísimas películas que nos han encantado a lo largo de nuestra vida pero solo unas pocas son las que vemos una y otra vez sin cansarnos.

Se nota que son diferentes porque cuando aparecen en televisión es todo un fenómeno( toda la familia se sienta alrededor del televisor).

 Cuando conocemos a alguien que no ha visto alguna de ellas hacemos todo lo posible por mostrárselas.

 Cuando suena su banda sonora en cualquier bar estallamos de felicidad y mejor o peor intentamos bailar a su ritmo.

Son unos clásicos, no por su calidad de argumento en muchas ocasiones, pero forman parte de todo ese género que nos causa una sensación agradable: nos hacen soñar.

Su trama es simple pero intensa y la química entre los protagonistas es otro arma potente.

Y aunque estén en escenarios distintos, siempre existen estereotipos de historias y personajes con los que nos identificamos.

 

Grease

 

Peinados de otra época que sí fue mejor, vestuario ideal, una banda sonora que atraviesa corazones de generaciones enteras, una historia de amor que se debate entre lo clásico y lo moderno y un final que raramente alguien no conozca; con una coreografía memorable.

Ternura, baile, pasión, celos, competencia y humor son los ingredientes que hacen que esta película esté siempre lista para ver una y otra vez.

 

 

Dirty Dancing

 

Historia de chica rica con bailarín conquistador, de pocos recursos económicos pero con mucha ambición y grandes valores humanos.

El vestuario es muy apretado para ellas, pero también sugerente para ellos. Baile, misterio, traiciones, el paso de la inocencia a la madurez mezclado con coreografías más que sugerentes.

Dirty Dancing fue un bombazo en su época, pero no ha perdido mecha en todos estos años. Apuesta segura, ya que el entretenimiento está asegurado.

Eso sí, no intentéis hacer el salto, no queremos desgracias.

 

Pretty Woman

 

Chica de vida alegre conoce a un multimillonario, todo parecía ser efímero pero tras una impresionante melena pelirroja que la protagonista deja aparecer por la mañana el misterio empieza a comenzar.

Son dos almas solitarias, golpeadas por la soledad y con su corazón endurecido por distintas razones, pero su química y pasión harán que rompan su coraza y que nosotros asistamos embobados al verlos en pantalla.

 Pretty-Woman (1)

 

Escenas memorables como las compras de una mujer bonita en Rodeo Drive, escuchando música llena de espuma, o mandando un caracol al aire….y también una escena en la ópera que enamora a cualquiera.

Eso sí, hay un malo, pero por si todavía no la has visto, no vamos a contártelo todo.

 

Ghost

 

La historia realista no es, pero un par de enamorados que encuentran una injusticia sólo en el preludio de su felicidad, promete lágrimas y nuestra fidelidad en pantalla.

Una persona que sabe moverse entre dos mundos y una escena mítica de barro es todo lo que recordamos de esta película que en cualquier otro momento, volveremos a ver.

 

 

Braveheart

 

No es tan amena como las anteriores, tiene un peso filmatográfico mayor y su duración también se diferencia del resto. Pero nos da igual, porque contemplar como es el amor verdadero de un hombre por su mujer y por su tierra.

 Con escenas de lucha memorables y con un final que hace llorar hasta al menos sensible de los hombres, nos atrae hacia ella siempre que podamos verla.

 

Eduardo Manostijeras

 

Magia, creatividad, banda sonora única….una historia de otro mundo pero que nos hace sentir cosas profundas como ninguna otra.

La maravillosa época de los 90 nos trajo esta película con esa estética tan particular y que además de verla como las anteriores siempre que podemos, ha servido para muchas fiestas de disfraces.

 

La vida es bella

 

Otra película que nos hace soñar, pero desde luego contiene una carga dramática contundente paralelamente al transcurso de la película.

El amor de un padre por su hijo es tan grande que es capaz de crear un juego de militares en pleno campo de concentración para que su hijo crea que todo lo que ocurre a su alrededor es un despliegue de medios para hacer el juego más real.

Conmovedora, tierna, pero también muy dura.

 

 

Bailando con lobos

Un combatiente americano se ve perdido en un lugar remoto, donde se instala hasta que logre encontrar a sus compañeros.

Curiosamente, la tierra en la que se instala está rodeada de asentamientos de indios nativos americanos, que en teoría son unos de su enemigos a abatir.

Poco a poco va conociendo la forma de vida de estos grupos, y parece cada vez adquirir una sensación de libertad y valores humanos que carecen sus otros compañeros.

El amor que se despierta por una mujer del poblado y la curiosa relación con un lobo que lo merodea continuamente, harán de la película una experiencia emotiva que cautiva al espectador.

 

La mente es maravillosa, y a ella siempre le gustan las películas que nos tocan el alma.