¿Por qué no darte otra oportunidad de volver a amar?

21 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

¿Quién no ha sufrido alguna vez un engaño amoroso? Habitualmente, quien ha sufrido una herida emocional desarrolla una cierta aversión a exponerse a situaciones parecidas a la que le ha producido ese sufrimiento. Pero se puede recuperar la capacidad de volver a amar.

Especialmente en las primeras fases de cicatrización de esa herida emocional es cuando muchas personas se cierran de manera más hermética al resto de personas. Y, por tanto, les cuesta volver a empezar a conocer a gente nueva. Sin embargo, a otras les ocurre todo lo contrario y buscan rápidamente a alguien que sustituya ese daño pensando que “un clavo saca a otro clavo”.

3 Maneras erróneas de reaccionar ante un desengaño

1. Volverse muy exigente

Esta forma de actuar consiste en poner demasiadas exigencias a la hora de volver a iniciar una relación con alguien. A veces, estas exigencias son realistas y proporcionadas, pero, otras veces, están sobredimensionadas y se hacen de manera inconsciente con el fin de no volver a sufrir. Son como mecanismos de defensa.

Muchas personas afirman que son poco enamoradizas y muy exigentes, pero, a menudo, detrás de eso se esconde el miedo a sufrir. Y, por ello, siempre encuentran algo en otros que les sirve de excusa para no empezar nuevas relaciones.

2. Vivir en el pasado

Consiste en no ser capaz de cerrar una etapa amorosa anterior. Se magnifica al «ex» creyendo que no será posible volver a conocer a nadie igual. El problema de esta manera de actuar, es que, al creer que no se puede conocer a alguien parecido, se suele caer en la inactividad.

Así, al final se termina cumpliendo lo de no volver a conocer a alguien parecido, pero no porque no se pueda, sino porque no se toma la iniciativa de conocer a nuevas personas. Hay tantísimas personas en el mundo, que siempre se puede encontrar el perfil que nos gusta. Pero para conocerlas hay que mantenerse activo socialmente.

3. El auto-saboteo

Sabotearse significa ser muy negativo a la hora de definirse. Significa no creer en uno mismo, quitarse valor, poner excusas para no emprender… Es ponerse impedimentos y obstáculos a uno mismo, con lo que se impide la consecución de llegar a conseguir cualquier objetivo.

Después de una mala experiencia, las personas que tienen la autoestima baja, suelen experimentar culpa y sentimientos de fracaso. Son precisamente estos sentimientos y los pensamientos negativos que se generan los que complican que la persona vuelva a ser receptiva ante una situación similar. Esto sucede así porque si uno no se siente valioso, será complicado que pueda abrirse o exponerse ante el comienzo de una nueva etapa.

Recuperar la capacidad de volver a amar

Pensamientos y sentimientos mantienen una relación muy estrecha. Así, los sentimientos pueden variar según la manera en la que pensamos, al igual que podemos generar sentimientos con nuestra forma de pensar. Una ruptura amorosa nos puede generar miedo, ira o tristeza pero (y aquí viene lo maravilloso), podemos recuperar alegría manejando nuestros recuerdos, atención o conducta para confrontar todas estas emociones negativas.

Por ejemplo, prueba, cuando tengas un día gris, a pensar en aventuras divertidas que has vivido con amigos, un chiste con el que no puedas parar de reírte, una payasada que hayas hecho en el pasado… Todo ello te ayudará a olvidar la oscuridad de tu día y te traerá, cuanto menos, una leve sonrisa. A su vez, este gesto puede anticipar un cambio de estado emocional que dure el resto del día. De la tristeza a la alegría con tan solo un pensamiento… 

Seguir adelante no es una obligación, sino una gran oportunidad para conseguir algo mejor. Volver a amar es posible. De hecho, si una relación ha terminado, muy probablemente haya sido porque no era la adecuada para tu vida.

Saber que podemos tener cierto control sobre nuestras emociones es básico para poder volver a amar. Es el primer paso para poder utilizar una de la armas más poderosas con las que contamos.

Todos hemos sufrido alguna vez por amor. Por tanto, sabemos lo contrariados, rabiosos o apenados que podemos estar en ese momento dado. Y lo difícil que es, a veces, lograr dejar pasar ese sentimiento, aceptarlo y reunir las fuerzas para ilusionarte de nuevo. Sin embargo, si somos conscientes de que emociones y pensamientos están conectados, el camino nos puede resultar mucho más fácil.

Si constantemente nos centramos en lo que era, lo que fue y lo bonito que parecía, no podremos llevar a imaginar cómo puede ser, lo apasionado que será y lo único que está siendo. Mirar en exceso al pasado nos ancla y paraliza. Por eso, es mejor asomarse de vez en cuando para ojear lo mucho que aprendimos de esa experiencia y lo constructiva que fue de cara al presente. Solo así se puede volver a amar.