Practicar el optimismo

16 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera

Seguro que conoces a alguna persona que  siempre muestra una sonrisa o tiene un pensamiento positivo, personas que están llenas de optimismo, donde las dificultades que aparecen en su camino son vistas como experiencias de aprendizaje e incluso el peor día le aceptan como una promesa de que mañana será mejor. Y es que, mantener una actitud positiva puede mejorar el estrés y la salud en general.

Es importante tratar de ver el lado positivo de las cosas, para experimentar sensaciones más positivas. Y, de esta manera, alejar el estrés y todos los sentimientos y pensamientos negativos.

Siempre está en tu mano pensar que las malas rachas, los impedimentos y la frustración no es más que una forma de probarte a ti mismo. Siempre has podido superarlo todo, también en esta ocasión lo conseguirás.

Sin embargo, practicar el optimismo no es más que una forma de vivir la vida. Uno debe implicarse en esta nueva forma de afrontamiento frente a los estímulos externos. Si lo haces así, verás como todo mejora significativamente.

 

QUÉ BENEFICIOS NOS APORTA EL OPTIMISMO

Tratar de ver las cosas positivas de las cosas, tiene ciertas ventajas, como son las siguientes:

MEJOR ESTADO DE SALUD

Está comprobado que las personas jóvenes, de entre 18 a 30 años que son más optimistas, son más saludables cuando llegan a las edades de  entre 45 y 60 años,  que los que son pesimistas; estos últimos especialmente están vinculados con mayores tasas de padecer enfermedades infecciosas  y una mayor mortalidad antes,  entre otros problemas de salud.

SALUD EMOCIONAL

Las personas que reciben terapia cognitiva, que ayuda a  reformular los procesos de pensamiento, obtienen resultados más positivos y más duraderos en el tiempo y son más optimistas, por lo que tienen  la capacidad de manejar con mayor  eficacia los contratiempos que puedan surgir, mucho mejor que los pesimistas o las personas que no han recibido esta formación.

REDUCCIÓN DEL ESTRÉS

Las personas que son optimistas  tienden a experimentar menos estrés que las personas pesimistas, porque creen en sí mismos y en sus habilidades y suelen ver los acontecimientos negativos como reveses de poca importancia; se sienten capaces de superar los obstáculos de la vida y ven los eventos positivos,  como evidencia de otras cosas buenas que van a venir. 

Los optimistas saben manejar mejor el estrés y sus consecuencias emocionales, y en general se sienten menos estresados.

CONSEGUIR MAYORES LOGROS

Las personas más optimistas crean sinergia más positiva, desempeñan mejor sus funciones y logran mayores objetivos que los pesimistas, siendo estos más vulnerables a las opiniones de los demás, porque se sienten menos seguros de sí mismos; lo contrario a lo que les sucede a los optimistas.

PERSISTENCIA EN EL INTENTO

Los optimistas no se rinden tan fácilmente como sucede a los pesimistas, y por eso tienen más probabilidades de alcanzar el éxito, porque persisten en sus intentos y son capaces de convertir sus fracasos en éxitos.

AUMENTO DE LA LONGEVIDAD

También las personas positivas viven más tiempo y con mayor salud que las personas pesimistas y sin esperanza.