Propósito de vida a través del activismo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 1 julio, 2019
Sonia Budner · 1 julio, 2019
La vida se alarga, mientras muchos propósitos vitales se pierden cuando los hijos se van de casa o llega la jubilación. El activismo, la posibilidad de seguir contribuyendo al crecimiento de la sociedad, es una opción muy válida para no perder la iniciativa y los reforzadores derivados de una rutina con responsabilidades.

Tener un propósito de vida se compara en la actualidad con poseer un medicamento mágico que alarga la vida, nos permite vivirla más intensamente, la hace más feliz y más saludable. Si ese medicamento mágico lo usáramos en grandes dosis, además podríamos ayudar a muchas personas. Básicamente esto lo podemos conseguir si encontramos un propósito de vida a través del activismo.

El activismo, además, nos une por medio de acciones saludables. Hay una ingente cantidad de datos que nos muestra cómo vivir con un propósito es una medicina muy poderosa. La idea está tomando tal fuerza que ya en la ciudad de Los Ángeles se ha creado lo que se conoce como Purposeful Aging LA.

La idea está basada en que el activismo y la edad adulta irían de la mano como lo van la salud y el bienestar. A medida que cumplimos años, las etapas de nuestra vida cambian, entramos en nuevos ciclos y en muchas ocasiones perdemos el rastro de nuestro propósito. Los trabajos se terminan con la jubilación, los hijos se marchan de casa y nos vemos en la obligación de reorganizar nuestro día a día.

La comunidad científica lleva años probando que las personas que viven sus vidas con un sentido de propósito a través de un ideal más grande que ellos mismos agregan a sus vidas muchos aspectos positivos. Viven más tiempo, duermen mejor, su función cardiaca es más fuerte y desarrollan una capacidad cognitiva más alta.

Pareja de personas mayores hablando de los beneficios de pasear mientras caminan

Definiendo el propósito

Lo cierto es que no hay propósitos más correctos o mejores que otros. Los propósitos pueden ser tan variados como lo son las personas. El propósito de vida no se reduce a nuestras aspiraciones o planes.

Tener un propósito de vida implica contar con un hilo conductor, un sentido de la dirección en el que podamos desarrollar las cosas en las que creemos. Podemos encontrar un propósito de vida, pero también es modificable. Puede cambiar con el tiempo.

El activismo en personas mayores

Cuando los adultos mayores encuentran un propósito de vida en el activismo, sus vidas empiezan a llenarse de desafíos, de recompensas, de esfuerzos realizados en pos de un ideal mayor. Pueden ser tan diversos como el rescate de animales o la lucha por las energías renovables.

La clave está en encontrar un activismo en el que uno se sienta plenamente reconocido, en el que sentirse útil luchando por tus ideales y que lo represente de manera tan fuerte que le haga salir de casa y trabajar dentro de un grupo de apoyo.

Una segunda vida

Hasta hace no mucho, las personas entraban en la tercera parte de su vida trasformando parte del propósito que tuvieron durante las otras dos etapas: estudiar, desarrollar una carrera, casarse y criar una familia.

Sin embargo, en la actualidad la sociedad es capaz de ofrecernos un propósito de vida posterior, nuevo, y hacerlo con la misma fuerza y las mismas ganas con las que llevamos a cabo los propósitos de vida de nuestra edad más joven.

La esperanza de vida hoy es mucho más alta. Los recursos en salud son mejores, pero las preguntas claves son «¿Qué vamos a hacer con tanta vida que nos queda por delante?» «¿Qué vamos a hacer para envejecer bien?».

Mujer mayor con los brazos abiertos en la playa

El espacio vital y el activismo

En la terminología de los gerontólogos, el espacio vital se refiere a la distancia que uno es capaz de recorrer desde la cama a otro punto en un tiempo determinado. De esta manera, un espacio vital amplio se correlaciona con una mejor calidad del envejecimiento. Resulta además que las personas adultas con un propósito de vida a través del activismo cuentan con un espacio vital más amplio, es decir, salen más de casa.

Lo cierto es que cuando una persona mayor sabe que debe levantarse para ir a ayudar en el comedor social o atender el teléfono en la asociación local contra la violencia de género, su día a día irá más allá del pijama, las zapatillas y los achaques de la edad. Incluso más allá de cultivar un jardín o un huerto.

La siguiente aventura

Afrontar el envejecimiento biológico con un propósito de vida a través de cualquier activismo es continuar manteniendo el interés por el entorno y la capacidad de influir sobre él. Los años nos hacen más lentos, despistados y prudentes, pero eso no nos resta valor para aportar y para recibir la gratificación natural por el hecho de hacerlo.

El activismo en cualquier etapa nos hace personas más saludables, además de más ricas y más sabias. Muchas personas empiezan a planificar pronto las causas en las que les gustaría implicarse al tener más tiempo. Ven una continuidad, establecen puentes con su yo más allá de la jubilación, el retiro o la familia.

  • Farrel, Chris (2018). When Your Retirement Passion Is Activism. Forbes. Recuperado de https://www.forbes.com/sites/nextavenue/2018/05/02/when-your-retirement-passion-is-activism/#2fcb5594758a
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