¿Cómo pueden enriquecernos las artes marciales? - La Mente es Maravillosa

¿Cómo pueden enriquecernos las artes marciales?

Edith Sánchez 1 noviembre, 2017 en Hábitos saludables 46 compartidos
Dibujo de hombres haciendo artes marciales

Las artes marciales son sobre todo una práctica espiritual. Puede parecer contradictorio que un conjunto de habilidades y técnicas destinadas, en última instancia, al combate, sean al mismo tiempo un camino de evolución. Sin embargo, si se miran desde el prisma correcto, así es.

En la esencia de las artes marciales está el principio de que la mente es la rectora de todo. El cuerpo solo es capaz de alcanzar ciertas habilidades y poderes si antes se ha trabajado la mente con dedicación. Así mismo, lo que orienta esta práctica es un conjunto de valores asociados al crecimiento y al mantenimiento de la paz interior y exterior.

En las artes marciales, el principal combate se libra contra uno mismo y sus limitaciones. El eje del adiestramiento está en el autoconocimiento y en la superación de todo aquello que limite nuestra potencialidad. Cada nuevo logro es el resultado de un proceso interno que termina dando sus frutos.

Personas practicando artes marciales

La historia y la leyenda de las artes marciales

Realmente no se sabe con exactitud cuál fue el origen de las artes marciales. Al menos desde que existen las comunidades sedentarias, también existe la guerra. Por eso no se conoce el momento exacto en que esa realidad dio origen a la necesidad de desarrollar técnicas, que luego se convirtieron en artes.

Sin embargo, en la China hay una historia, con visos de leyenda, que parece relatarnos origen de las artes marciales. Se cuenta que un monje indio, de nombre Bodhidharma, llegó al sur de la China en el año 475. Estuvo durante nueve años en meditación en una cueva. Cuando salió de su retiro, se encontró con un templo llamado “shaolin y quedó impresionado por el pésimo estado físico de los monjes que habitaban allí.

Tales monjes practicaban la meditación todo el tiempo, pero se habían olvidado de sus cuerpos. Entonces Bodhidharma creó para ellos un régimen de ejercicios. Estaban destinados a mejorar su condición física, pero también a ayudarles a que se defendieran de los salteadores que pululaban por el lugar. Con el tiempo, ese régimen evolucionó y se convirtió en lo que hoy conocemos como artes marciales.

hombre practicando artes marciales

La filosofía en las artes marciales

El verdadero valor de estudiar artes marciales no está en el aprendizaje de habilidades y técnicas de combate. Lo fundamental está en la adquisición de una serie de virtudes internas. En este mundo, las habilidades físicas solo se consiguen después de haber alcanzado el nivel de evolución espiritual que permite la destreza en el cuerpo.

Cada técnica y cada movimiento están asociados con el mundo interno de la persona que las practica. Veamos esto:

  • Las habilidades en las piernas y los pies se asocian con el flujo y el reflujo de energía, con el poder creativo y destructivo.
  • Las habilidades con manos y brazos tienen que ver con la intuición, la dinámica y el equilibrio.

En las artes marciales, el combate es una situación extrema en la que emergen las verdaderas capacidades de una persona. Es ahí donde se ponen en práctica los valores y habilidades aprendidos, en función de un objetivo supremo: preservar la vida. La propia y la ajena.

mujer practicando artes marciales

La espiritualidad y el Zen

Aunque hay diferentes tipos de prácticas de artes marciales, las más tradicionales están estrechamente ligadas a la filosofía Zen. En ese sentido, representan de manera simbólica una búsqueda de la llave que abra el candado que nos encadena. También un ejercicio constante por apartar toda forma de pensamiento y toda forma de egoísmo.

El Zen aplicado a las artes marciales se fundamenta en cuatro niveles de conciencia y acción:

  • El dominio de los objetos externos. Lo que se busca es neutralizar el efecto de los objetos sobre la conciencia, evitar que tengan poder sobre ella.
  • El dominio del cuerpo físico. Es un aprendizaje que lleva a entrenar al cuerpo para que obedezca a la mente en cualquier circunstancia.
  • El control sobre las emociones. El objetivo aquí es el de lograr el equilibrio interior mediante la práctica de la meditación.
  • El rechazo del ego. Se define como la parte más difícil del aprendizaje y supone un olvido completo del yo, para liberarse de sus apegos y limitaciones

Como ves, las artes marciales son otro de esos caminos ideados para alcanzar el crecimiento y la plenitud. En el mundo actual, tales prácticas no hacen ermitaños ni implican una ruptura con el resto de la sociedad. Por lo mismo, podrían ser una respuesta interesante, como complemento, para muchas personas que sufren y no logran superar sus dificultades con una terapia psicológica convencional.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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