¿Qué efectos produce la religión en el cerebro?

Eva Maria Rodríguez · 6 agosto, 2018

Independiente de las creencias religiosas (o falta de ellas) de cada persona, lo que es innegable son los efectos de la religión en el cerebro de las personas. De hecho, algunas creencias religiosas son hechos científicos que pueden medirse con precisión.

Los efectos de la oración en el bienestar de una persona están bien documentados. La investigación en el campo de la neuroteología (la neurociencia de la creencia teológica) ha hecho algunos descubrimientos sorprendentes que pueden cambiar la forma en la que, desde la ciencia, se entiende la espiritualidad.

Por ejemplo, se sabe que la creencia religiosa puede aumentar la esperanza de vida y ayudar a enfrentar mejor las enfermedades. Por otra parte, algunos científicos sugieren que la experiencia religiosa activa los mismos circuitos cerebrales que el sexo y las drogas.

Algunos efectos de la religión en el cerebro pueden medirse con precisión. La neuroteología ha hecho descubrimientos sorprendentes al respecto.

Conflicto entre dos redes en el cerebro

El conflicto percibido entre la religión y la ciencia tiene múltiples puntos de anclaje a lo largo de la historia, desde conferencias en antiguos panteones griegos hasta discusiones en foros de Internet. Según un estudio del profesor Jack y otros colaboradores realizado en la Universidad de L´Aquila, el origen de este choque en realidad comienza como un conflicto entre dos redes en el cerebro.

La investigación descubrió que aquellos que tomaban a la religión como brújula vital parecían suprimir la red cerebral utilizada para el pensamiento analítico con el fin de involucrar a la red en el pensamiento empático. Del mismo modo, aquellos que no abrazaban religión alguna parece que suprimieron su pensamiento empático en favor del pensamiento analítico.

“Una cuestión de fe, desde el punto de vista analítico, puede parecer absurda”, explican los investigadores. “Pero, por lo que entendemos sobre el cerebro, el salto de la fe a la creencia en lo sobrenatural equivale a hacer a un lado la forma crítica / analítica de pensar para ayudarnos a lograr una mayor percepción social y emocional”.

Cerebro iluminando la mente de una persona

Según el estudio, estas dos redes tienen dificultades para equilibrarse, ya que trabajan “enfrentadas” con mucha frecuencia. Sin embargo, los investigadores dicen que ninguna de estas formas de pensamiento tiene el monopolio de las respuestas a las grandes preguntas del mundo.

Nuestra propia naturaleza nos ha permitido involucrar y explorar nuestras experiencias usando ambos patrones de pensamiento. Según los autores del estudio, comprender la interacción entre estas dos formas de pensar podría enriquecer a ambos.

La religión y los circuitos cerebrales de procesamiento de recompensas

Un estudio reciente de la Universidad de Utah informó que la religión puede activar los mismos circuitos cerebrales de recompensa que el sexo, las drogas y otras actividades adictivas. El estudio exploró cómo se activan las redes cerebrales cuando un creyente tienen una experiencia profundamente espiritual.

Los investigadores examinaron los cerebros de 19 jóvenes mormones usando un escáner de resonancia magnética funcional. Cuando se les preguntó si, y hasta qué punto, los participantes estaban “sintiendo el espíritu”, aquellos que informaron de sentimientos espirituales más intensos mostraron una mayor actividad en el núcleo accumbens bilateral.

Estas áreas cerebrales de placer y recompensa también están activas cuando participamos en actividades sexuales, escuchamos música, jugamos y tomamos drogas. Los participantes también informaron sentimientos de paz y bienestar físico.

Religión en el cerebro: diferentes religiones, diferentes efectos

Andrew Newberg, profesor de neurociencias y director del Instituto de Investigación de la Salud Integrativa de Marcus en la Universidad Thomas Jefferson, explica que las diferentes prácticas religiosas tienen diferentes efectos en el cerebro. Es decir, las diferentes religiones activan las regiones cerebrales de forma diferente. Según Newberg, tanto los budistas que meditan como las monjas católicas que rezan, por ejemplo, tienen una mayor actividad en los lóbulos frontales del cerebro.

Otros de los efectos de la religión en el cerebro podemos observarlo en la mayor actividad de los lóbulos frontales que presentan las personas que meditan.

Hombre sin miedo a las alturas meditando en la montaña

Estas áreas están vinculadas con un mayor enfoque y atención, habilidades de planificación, la capacidad de proyectar hacia el futuro y la capacidad de construir argumentos complejos. Además, tanto la oración como la meditación se asocian a una actividad disminuida en los lóbulos parietales, que son responsables del procesamiento de la orientación temporal y espacial.

Sin embargo, las monjas, que rezan utilizando palabras en lugar de confiar en las técnicas de visualización utilizadas en la meditación, muestran una mayor actividad en las áreas del cerebro que procesan el lenguaje de los lóbulos subparietales.

Por otra parte, otras prácticas religiosas pueden tener el efecto opuesto en las mismas áreas del cerebro. Por ejemplo, un estudio reciente en el que colaboró el Dr. Newberg muestra que la intensidad en la oración que se da en el islam (que tiene como idea central la entrega de uno mismo a Dios) reduce la actividad en la corteza prefrontal y el lóbulos frontales conectados con él, así como la actividad en los lóbulos parietales.

Teniendo en cuenta que la corteza prefrontal participa en el control ejecutivo, el comportamiento intencional y la toma de decisiones, los investigadores hipotetizan que tendría sentido que una práctica que se centre en delegar el control termine dando como resultado una menor actividad en esta área del cerebro.

Los efectos de la religión en el cerebro dependen de las diferentes prácticas religiosas.

Religión en el cerebro: ¿cómo crea la mente una experiencia espiritual?

Un estudio de veteranos de Vietnam muestra que aquellos que habían sido lesionados en la corteza prefrontal dorsolateral del cerebro eran más propensos a informar experiencias místicas. Tal y como explica James Giordano, estas partes del cerebro controlan nuestro sentido del yo en relación con otros objetos en el mundo, así como nuestra integridad corporal: de ahí las sensaciones y percepciones de fuera del cuerpo y del yo extendido que muchas personas con fe en una religión relatan.

En este sentido, dice Giordano, si los seres se unen a la experiencia mística, podemos decir que la actividad de la red del lóbulo temporal izquierdo y derecho cambia. Cabe destacar que los lóbulos parietales son también las áreas en las que los estudios de Newberg encontraron una menor actividad cerebral durante la oración.

Referencias bibliográficas

Ferguson, MA, Nielsen, JA, King, JB, Dai, L., Giangrasso, DM, Holman, R. , … Anderson, JS (Aceptado / en prensa). Recompensa, prominencia y redes de atención son activadas por la experiencia religiosa en devotos mormones . Neurociencia Social , 1-13. DOI: 10.1080 / 17470919.2016.1257437