¿Qué es el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF)?

10 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Sabes qué es el factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF? Quizá el nombre no sea muy atractivo pero ¿y si te digo que puede protegerte de enfermedades, de los efectos del envejecimiento y previene la muerte neuronal?

Tal y como se desarrolla, crece y madura nuestro cuerpo, también lo hace nuestro cerebro. En contra de la antigua creencia que afirmaba que nacíamos con un determinado número de neuronas y no se podrían crear más, en la década de los 80 descubrieron una proteína, “pequeña, pero matona”, capaz de estimular el desarrollo de nuevas neuronas. Es el factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF.

Esta proteína es la responsable del desarrollo de la capacidad cognitiva, la memoria, la capacidad de aprendizaje y de otros procesos cognitivos. Pero además contrarresta los efectos del estrés en el cerebro y actúa como antidepresivo natural. Vamos, una joyita.

¿Quieres conocer más sobre el factor neurotrófico derivado del cerebro? Vamos a conocer su mecanismo de acción, su función en el sistema nervioso, cómo determinadas enfermedades afectan a los niveles de BDNF y qué podemos hacer para aumentar de manera natural los niveles de esta proteína tan importante.

Cerebro activado

¿Qué es el factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF?

El factor neurotrófico derivado del cerebro, conocido también por sus siglas en inglés BDNF, brain-derived neurotrophic factor, es una proteína. Su gen se encuentra ubicado en el cromosoma 11. Pertenece a la familia de las neurotrofinas, proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas. Su existencia es de gran importancia para el desarrollo cerebral y el aumento de la plasticidad cerebral durante toda la vida.

El factor neurotrófico derivado del cerebro es una de las neurotrofinas más importantes para la función cognitiva e interviene en procesos como la memoria a largo plazo y el aprendizaje. Esto explicaría por qué se encuentra en mayor medida en el hipocampo y en la corteza cerebral.

Además, Mark Tuszynski, de la Universidad de California, demostró que el BDNF, en animales, evitaba la muerte neuronal tras una lesión cerebral y evitaba la disfunción cognitiva debida al envejecimiento. Esto es debido a su función “curativa” sobre las neuronas.

Principales funciones y mecanismos de acción

Como hemos comentado, la principal función del factor neurotrófico derivado del cerebro es la de estimular el crecimiento de nuevas neuronas y conexiones cerebrales. Esto es importante para el pensamiento y el aprendizaje. Pero sobre todo tiene importantes implicaciones en la memoria a largo plazo.

Además de mejorar la función cognitiva, parece que también protege al cerebro de las enfermedades neurodegenerativas, ya que se ha demostrado que los niveles de BDNF se encuentra disminuido en los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Asimismo, es capaz de reducir el impacto del estrés en el cerebro y aumentar sus niveles nos protege de trastornos como la depresión y la ansiedad.

Para poder llevar a cabo su función, el factor neurotrófico derivado del cerebro necesita que las células tengan receptores con los que enlazarse. Uno de ellos es el receptor neurotrófico tirosina kinasa B (Trkb), con el que forma la vía BDNF-Trkb, importante para el crecimiento de las neuronas y el desarrollo de la memoria a corto plazo. El otro es el LNGFR, que parece estar más implicado en la evitación de la muerte neuronal.

¿Qué enfermedades pueden reducir el nivel de factor neurotrófico derivado del cerebro?

En primer lugar, el envejecimiento, como proceso natural, puede provocar que los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro se reduzcan. Como hemos visto, una de las estructuras donde esta proteína estaba más presente era el hipocampo, muy importante por su relación con la memoria.

La reducción del nivel de BDNF puede ser la responsable de la reducción de tamaño de esta estructura que, a su vez, sería la responsable del deterioro cognitivo normal asociado al envejecimiento.

Por otra parte, se ha demostrado que la expresión de factor neurotrófico derivado del cerebro se reduce por el estrés, que es un factor de riesgo para el desarrollo de trastorno depresivo mayor. Los trastornos relacionados con el estrés, incluida la depresión, se corresponden con una reducción del tamaño del hipocampo. Lo que explicaría la pérdida de memoria y otros deterioros cognitivos que se observan en los pacientes con depresión.

Se ha demostrado también que el nivel reducido de BDNF está relacionado con las conductas suicidas. Conocer los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro podría ayudar a diferenciar entre los pacientes con depresión que tienen riesgo de suicidio y aquellos que no.

Además se ha relacionado una disminución del BDNF con otras enfermedades como trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria, esquizofrenia, enfermedad de Huntington, trastorno de estrés postraumático y el Burnout.

Todavía no está del todo claro si estas reducciones son causa o consecuencia de estos trastornos. Sin embargo, esto deja abierta la puerta a posibles formas de prevención y tratamiento para pacientes que no responden a otros tratamientos o incluso para tratar enfermedades que actualmente no tienen cura, como el alzhéimer.

¿Se pueden aumentar de manera natural los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro?

En efecto, se puede. Es más, solo pueden aumentarse de manera natural. Los niveles de BDNF se ven afectados por formas de vida poco saludables. Por ello, llevar a cabo pequeñas acciones, que mejoren nuestros hábitos y rutinas pueden ayudar a aumentar el nivel de esta neurotrofina.

Una de las mejores maneras para aumentar el factor neurotrófico cerebral es realizar ejercicio físico. Los beneficios se multiplican si se hace al aire libre y bajo el sol. Dedicar tiempo a realizar actividades agradables como escuchar música o pasar tiempo de calidad con gente de calidad podrían favorecer la producción de BDNF.

La alimentación también es importante. Se ha demostrado que la dieta mediterránea mejora los niveles de BDNF, siempre y cuando consigamos llevar a cabo también una restricción calórica. Está claro que no podemos vivir siempre a dieta hipocalórica, pero quizá el ayuno intermitente podría aportar algo a este respecto.

Mujer esperando porque hace ayuno intermitente

En definitiva…

Parece claro que esta “pequeña” es una de las proteínas más importantes, en lo que a desarrollo neuronal se refiere, de nuestro organismo. Mantener unos buenos niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro no cuesta nada, pero hace mucho bien.

Si todos supiéramos que está en nuestra mano mejorar los niveles del BDNF y, que hacerlo nos protege de enfermedades y de los efectos nocivos del estrés diario en el que nos vemos inmersos, no dudaríamos en hacerlo. Ahora ya no hay excusas: ¡es tan fácil como importante!

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