¿Qué estimula la curiosidad en los niños?

Pedro González Núñez·
17 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
17 Febrero, 2020
La curiosidad en los niños es su gran motor de aprendizaje. Hablamos de un fenómeno especialmente poderoso en la infancia, donde casi todos los objetos o fenómenos son una novedad.

Quizás tus hijos se encuentren en esa etapa en la que preguntan por todo lo que ven y escuchan, una y otra vez, como si fueran pequeños discos rayados. Todos hemos pasado por ese periodo en el que hacemos sin filtro todos esos interrogantes que se nos ocurren, pensando que esos mayores, infalibles y perfectos, tienen todas las respuestas. Así, queremos preguntarnos, ¿qué es lo que estimula la curiosidad en los niños?

Por otro lado, si tus pequeños no preguntan, no muestran interés por el conocimiento y no sienten curiosidad por cuanto les rodea, no estaría mal que estimularas ese impulso por encontrar respuestas. Porque buscarlas será el principio para encontrarlas y hacerse nuevas preguntas que les hagan crecer.

Niña mirando el dibujo de un cohete

La curiosidad en los niños y su papel en el aprendizaje

Puede cansar un poco que un niño pregunte  a todas horas. A veces, hastiados, les respondemos cualquier tontería para que se callen. Sin embargo, a sabiendas de lo importante que es para ellos y para su desarrollo óptimo, es importante cuidar qué les respondemos a los pequeños cada vez que se muestran curiosos.

La comprensión del mundo que rodea al niño es vital para el infante. Para entenderlo, el pequeño necesita ser curioso, hacer preguntas y aprender. Por eso, como adultos, hemos de saciar ese ‘hambre’ de conocimiento. Siendo conscientes de esa necesidad de saber que muestra el niño, añadida a su capacidad de aprendizaje, que es muy elevada en edad temprana, sabremos que no podemos ser pasivos ni indiferentes ante sus preguntas.

El pequeño quiere conocer su mundo, probar cuanto está a su alcance y comprender el mecanismo que da forma a su funcionamiento. Por eso explora, toca, chupa e investiga cualquier cosa que caiga en sus manos, desde un juguete hasta unas llaves, por ejemplo.

El mundo está lleno de tesoros para los niños

Prácticamente cualquier objeto puede convertirse en un tesoro, en un descubrimiento para el niño. Si mira dentro de un armario, es probable que encuentre alguna novedad, algún fenómeno que le descoloque. Si sale a la calle, los olores, los ruidos, los sonidos y los movimientos… Todo es una constante aventura en su cerebro inocente.

Como adultos, está en nuestra mano potenciar esa curiosidad en los niños, esa actitud de aprendizaje que reforzaremos y que favoreceremos para su correcto desarrollo.

Resumiendo, la curiosidad es un motor que ayuda a que el pequeño sacie su necesidad de indagar, experimentar y aprender. De ahí que sea tan importante motivarlo en este sentido, para que despierte la emoción por adquirir nuevos conocimientos día a día.

“El humor y la curiosidad son la más pura forma de inteligencia”.

-Roberto Bolaño-

¿Cómo estimular la curiosidad en los niños?

A continuación, vamos a conocer algunas posibilidades y acciones que van a activar la curiosidad del niño y le van a servir para disfrutar aprendiendo. Son muy sencillas y productivas.

Estimula su imaginación

Los pequeños tienen una imaginación muy fértil. Por eso, debemos seguir estimulándolos en ese sentido. No pensemos solo en fantasías y mundos imaginarios, también es una herramienta útil para resolver problemas y encontrar nuevas formas de llegar a conclusiones, plantear hipótesis, etc.

Responder a sus preguntas

En ocasiones puede resultar cansado, incluso agotador. Sin embargo, participando en los diálogos que nos proponen tenemos la gran oportunidad de educarles en determinados valores, de enseñarles algunos fenómenos, antes de que lo hagan, por ejemplo, campañas de publicidad interesadas o otros intereses partidistas.

Favorece la experimentación

También es interesante que pongas los mimbres necesarios para desarrollar escenarios de experimentación. Objetos manipulables, mecánicos y juguetes desmontables, rompecabezas… Todas son herramientas que permiten que el pequeño experimente.

Niño observando con una lupa

Anima a crear

El juego simulado nos puede ayudar a crear o motivar algunas situaciones que difícilmente se dan en la realidad. Difícilmente nuestro hijo será un panadero de verdad alas cuatro años, pero sí puede entender cómo funciona el oficio asumiendo este papel. La gran ventaja es que estos juegos de simulación suelen encantarles a los niños.

Fomenta la lectura y plantea retos

Sin duda, los libros ofrecen mundos infinitos para que los niños aprendan, imaginen, se diviertan y, sobre todo, obtengan información valiosa y den respuesta a su curiosidad. También es buena idea que les plantees retos adaptados a su edad: intentar resolverlos les entrenará para afrontar desafíos mayores.

Ahora que sabes cómo incentivar la curiosidad en los niños, no te canses de hacerlo. Los pequeños son verdaderas esponjas con muchas ganas de saber. Es nuestra labor enseñarles tanto como podamos.

Jiménez Rodríguez, M.E. (2013). El placer y el gusto de la curiosidad infantil como recurso para la iniciación a la investigación científica. Perú: Revista Perspectivas en primera infancia.