Relación entre voz y personalidad

Sonia Budner · 4 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 4 enero, 2019
Algunos terapeutas, como el psicólogo Alfred Tomatis, sostienen que mejorar la voz produce un efecto positivo en la personalidad. Es decir, trabajar la voz para mejorarla podría ser una vía para cambios más profundos en características personales que limitan o se consideran un problema

En los últimos años se han desarrollado varios estudios que relacionan voz y personalidad. Y es que parece que la voz encierre diferentes personalidades a veces. El psicoanalista Malden Dolar sostiene que a través de la voz se expresan el yo que queremos parecer, el yo que ocultamos e incluso un yo que no conocemos.

Hay que reconocer que la voz goza de cierto grado de independencia. No siempre se es consciente de lo que se transmite a través de ella. La voz esconde emociones y rasgos de personalidad. Lo hace a través del tono, la velocidad, la resonancia y otros factores que veremos a continuación.

Pero también se da un proceso a la inversa. Desde el lado del “oyente” la voz resulta una herramienta muy útil a la hora de prejuzgar y hacerse una idea inmediata, e inconsciente, de la persona que hay enfrente.

Son 390 milisegundos de voz los que necesita el ser humano para hacerse una idea de la personalidad de su interlocutor, y lo hace sin darse cuenta siquiera. Estos fueron los resultados obtenidos por Phil McAleer y sus colegas, de la Universidad de Glasgow. Este hecho parece obedecer a factores evolutivos que el ser humano desarrolló para saber de inmediato si puede o no puede confiar en alguien.

Hombre hablando

El tono y la velocidad de la voz

En general, el tono de voz es más bajo cuando la situación es triste o melancólica. También lo hacemos para hablar más despacio. Al contrario, se sube el tono de voz cuando estamos alegres, pero también cuando estamos nerviosos. En estas situaciones hay una tendencia a hablar más deprisa.

Pero independientemente de las situaciones, el tono de voz esconde algunos de los rasgos de personalidad más importantes. Las voces graves suelen pertenecer a personas más enérgicas, seguras de sí mismas, incluso autoritarias. Mientras que las voces agudas nos muestran personas más dependientes, inseguras y con menor energía.

También se ha encontrado que la fluidez verbal está relacionada con la rapidez mental. Si es demasiado rápida, puede esconder una necesidad de ocultar datos, lo que genera ansiedad y tensión. Si por el contrario resulta demasiado lenta, nos transmite falta de interés. Cuando alguien intenta deliberadamente ocultar su verdadera personalidad, la velocidad resulta poco natural y se da a una velocidad demasiado regular.

La resonancia y la articulación de la voz

Estos son otros dos rasgos que aportan mucha información sobre la personalidad y el estado emocional de las personas. Una resonancia laringo-faríngea puede hablarnos de tensiones, problemas con las emociones, incluso agresividad. Sin embargo, una resonancia nasal proviene de personas más afectivas. La resonancia oral se asocia a personalidades narcisistas.

La articulación de la voz tiene que ver con la relación que se mantiene con los demás. Cuando resulta vaga o imprecisa, puede proyectar una imagen de falsedad y/o responder a una mala organización mental. Si es muy exagerada, quizás responda a patrones narcisistas de personalidad. También sabemos que, en ausencia de un problema orgánico, cuando se tiene interés por ser comprendido y las ideas son claras, la articulación resulta bien definida.

Extensión vocal e intensidad

La extensión vocal es la cantidad de notas diferentes que una persona es capaz de emitir. Está relacionada sobre todo con el carácter y también puede ser un escaparate de emociones. Una extensión vocal restringida denota rigidez de carácter, exceso control de las emociones y poco sentido del humor. Si la extensión vocal es amplia, transmite alegría y empatía, pero si resulta amplia y descontrolada, nos habla de una falta de control emocional.

La intensidad de la voz es la que nos mostraría la gestión de los límites, tanto personales como de los demás. Una intensidad baja suele acompañar a una falta de asertividad; del mismo modo puede ser un signo de vergüenza o culpa. Que la intensidad sea alta, puede corresponderse con la falta de control sobre emociones con mucha energía, como puede ser la alegría o el enfado.

Amigas hablando mientras toman café

Voz y personalidad

Hemos visto como las diferentes características de la voz pueden darnos información sobre la personalidad y la situación emocional de una persona. La voz es un barómetro humano de aire. Cada vez que hablamos accionamos músculos que pertenecen a los sistemas nervioso central y al periférico, sistemas que incluyen el nivel afectivo-emocional.

Se dice que la cara es el espejo del alma; sin embrago, como hemos visto en este artículo, la voz también puede ser un espejo, y no menos valioso. En este sentido, resulta interesante el trabajo de terapeutas, como el psicólogo Alfred Tomatis, que sostienen que mejorar la voz produce un efecto positivo en la personalidad. Es decir, trabajar la voz para mejorarla podría ser una vía para cambios más profundos en características personales que limitan o se consideran un problema.