Retraso en el lenguaje: ¿se puede abordar en el aula?

Pedro González Núñez·
23 Octubre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
23 Octubre, 2020
El retraso en el desarrollo del lenguaje es un problema que debe ser tenido en cuenta en las aulas. Una intervención temprana minimizará sus efectos sobre la evolución del propio alumno. Ahora, ¿cómo podemos identificarlo? ¿a qué edad deberían los niños alcanzar determinados hitos en su diálogo?

El aula debe ser un lugar de encuentro para los alumnos. Desde las clases del colegio durante la etapa infantil, los docentes se preocuparán porque los niños adquieran las habilidades necesarias para su desarrollo óptimo. Así que si el problema de un niño en cuestión es un retraso en el lenguaje, se puede y se debe abordar desde el aula con naturalidad y con profesionalidad.

Recordemos que no todos los niños avanzan a la misma velocidad. Todo depende de su contexto social, de sus capacidades intelectuales, de su entorno, etc. Por eso, algunos chicos muestran retrasos más significativos que otros.

El retraso en el lenguaje

El retraso en el lenguaje es el desarrollo tardío que puede presentar un niño en su nivel de uso del lenguaje, que podría ser fonológico, semántico, morfosintáctico o pragmático. Por lo general, estas dificultades se manifiestan en su expresión oral, no tanto en su capacidad de comprensión.

Desde un punto de vista fonético, también encontramos trastornos en la adquisición del lenguaje. Además, estos no siempre van asociados a problemas auditivos o de neurodesarrollo.

Niña con profesora haciendo ejercicios de lenguaje

El alumno con problemas en el lenguaje

Cuando familia o docentes observan problemas en el desarrollo del lenguaje de un niño, lo habitual es poner el caso en conocimiento de los profesionales adecuados para analizar y buscar una solución.

Detectar retrasos en el desarrollo del lenguaje implica una constante observación del pequeño. Podremos decir que se podría estar dando un caso así si vemos estos signos:

  • A nivel fonológico: el niño, llegados los 2 años de edad, no habla o maneja muy pocas palabras. No construye oraciones, su pronunciación es muy deficitaria, omitiendo consonantes, sobre todo las finales, y sustituye vocablos complejos por sonidos o monosílabos.
  • A nivel morfosintáctico: el niño aprende el habla de forma tardía, por lo que se comunica por mímica, señalando lo que desea. Abusa del lenguaje telegráfico, tiene dificultad para usar pronombres y las frases que construye son simples y sin orden.
  • A nivel semántico: usa un vocabulario pobre y muy infantil. Tiene dificultades de comprensión, sobre todo en enunciados largos, y usa muletillas constantemente.
  • A nivel pragmático: muestra serios problemas de comunicación social. No interacciona con los demás por medio del lenguaje, evita tomar la incitativa, desconecta durante la fase de escucha, tiene serias dificultades para expresar ideas, muestra un discurso poco coherente y apenas habla durante un juego o una actividad grupal.

“El lenguaje es el vestido de los pensamientos”.

-Samuel Johnson-

Cómo enfrentar el retraso en el lenguaje

La escuela infantil juega un papel clave en la prevención de la aparición de problemas del lenguaje. Recordemos que esta fase consta de dos ciclos. El primero va desde los 0 a los 3 años y el segundo de los 3 a los 6 años. Por lo general, la mayor parte de problemas en el habla se diagnostican en el segundo ciclo de la educación infantil o en los primeros años de la Educación Primaria.

Una vez que el centro identifica o sospecha de algún posible problema con un alumno, tendrá que ponerlo en conocimiento de los especialistas. Así pues, cuando hay un dictamen definitivo, los profesionales adaptarán el currículum y establecerán programas específicos que tendrán a especialistas como actores principales, junto con el niño.

Detectado el problema de retraso en el lenguaje y evaluada la gravedad por un equipo de orientación, se diseña el programa de apoyo que, por lo general, tiene que ser implantado con la supervisión de un logopeda.

Como punto de partida, establecerán los objetivos a conseguir en un tiempo estimado, ya sean problemas relacionados con expresión verbal, articulación fonética, mejora de procesos cognitivos que se vinculan al lenguaje, etc.

Profesora trabajando el lenguaje con un alumno

Cómo trabajar un trastorno del lenguaje en el aula

El enfoque de la ayuda al alumno se suele sustentar en diversos puntos. En este caso, tanto el aula como el hogar serán lugares clave en el correcto desarrollo del niño con problemas:

  • Apoyo visual: se usan carteles, fotografías, tarjetas, etc. El alumno describe rutinas e identifica y nombra objetos, situaciones, etc.
  • Juego social: el alumno con dificultades comunicativas se esfuerza en colaborar con otros compañeros para evitar el aislamiento y la vulnerabilidad. Así se refuerza su autoestima.
  • Conversación constante: se debe hablar con el alumno de forma constante. Se usarán frases claras, sencillas y bien pronunciadas. Se animará a que responda y construya sus propias oraciones.
  • Premiar logros: es necesario premiar los logros de los niños cuando se esfuerzan, hablan en clase y, aunque se equivoquen en una construcción sintáctica, semántica o fonética, hagan el intento.
  • Se trabajan discursos: es importante invitar a los niños a que creen su propio discurso. Por ejemplo, que cuenten sus vacaciones, su día a día, etc.

Podemos concluir que la misión de la escuela y la actuación del docente en el aula es clave en el tratamiento del retraso en el lenguaje en niños. La intervención educativa será básica en el crecimiento del alumno, en su correcto desarrollo y la detección precoz del problema para trabajar tanto en la mejora como en la prevención.

Andreu I Barrachina, LL., Aguado, G., Cardona I Pera, M.C., Sanz- Torrent, M. (2013). El Trastorno Específico del Lenguaje: Diagnóstico e Intervención. Barcelona: Editorial UOC.