¿Sabes cómo ayuda la Inteligencia Emocional a tratar la depresión?

Valeria Sabater · 15 diciembre, 2014

Depresión. ¿La has experimentado alguna vez? Cómo suelen decirnos los expertos ninguna depresión es igual ni ningún sufrimiento se vive de la misma forma. De ahí, que en ocasiones, los mismos tratamientos o terapias no sean efectivos para todo el mundo.

Los fármacos, por su parte, siempre serán más adecuados cuando los complementemos con unas adecuadas estrategias de afrontamiento. Pero es esencial que pongamos de nuestra parte y que desarrollemos medios con los cuales afrontar este estado tan destructivo y abrumador.

El dolor, en ocasiones, no tiene fácil explicación. Nos envuelve y nos atrapa, transforma nuestras vidas en algo más oscuro,  y nos aleja de los nuestros, dejándonos en una habitación solitaria con las ventanas cerradas y donde los dolores físicos, son a veces bastante comunes. Si conoces esta realidad es porque tú mismo lo has experimentado alguna vez, o has tenido a alguien cercano en este estado.

De ahí la importancia de desarrollar tus propias armas, tus propios mecanismos de afrontamiento que deben ayudarte a ser más fuerte y emerger de estas emociones negativas. Todos sufrimos fracasos, abandonos, todos vivimos tragedias y esos baches que el destino juega a poner en nuestros caminos.

Pero hay quien logra asumir estos eventos con su férrea armadura, adquiriendo después un aprendizaje de lo vivido. ¿Qué tal si hacemos lo mismo? ¿Qué tal si nos ayudamos de la Inteligencia Emocional para lograrlo?

 

CLAVES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA AFRONTAR UNA DEPRESIÓN

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La inteligencia emociona (IE) es esa perspectiva que nos aporta un sustrato ideal, desde el cual arraigar nuestras raíces para emerger con más fortaleza y equilibrio. Desde ella, podemos aprender a entender nuestro mundo emocional con más detalle para gestionarlo, y a la vez, adquirir conocimiento.

No es más feliz quién más sabe de matemáticas y ciencia, por ejemplo, sino quien más entiende, quien más cerca está de los otros y quien mejor gestiona sus emociones. Veamos pues unas claves esenciales de la IE para poder asumir una depresión.

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 1. Acepta tus emociones

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Hay muchas personas que tienen problemas en este aspecto. Aceptan por ejemplo la rabia pero no son capaces de asumir la tristeza, de ahí que en ocasiones se confunda una cosa con la otra. Hay épocas por ejemplo en que, por las razones que sean nos sentimos decepcionados, las personas que nos rodean parecen no tenernos en cuenta. Nos sentimos solos, sin saber qué rumbo coger… todo ello nos hace caer en un estado claro de tristeza, sin embargo la disimulamos con rabia.

Tratamos mal a quienes nos rodean y mostramos comportamientos cargados de despecho. Lo que sentimos en realidad no es rabia, es solo el envoltorio que protege a la auténtica tristeza. Cuánto antes identifiquemos lo que sentimos y lo aceptemos, antes saldremos de este estado.

 

2. Trabaja esa emoción negativa

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Pongamos por caso que, evidentemente lo que sientes en estos momentos es una profunda tristeza. La has reconocido y dejamos atrás esas reacciones cargadas de rabia o incluso de ácida ironía. Una vez identificada, pregúntate por qué te sientes así ¿Estamos tristes por que nos han decepcionado? ¿Porque hemos perdido a alguien, porque nos encontramos en un momento vital donde hay una crisis?

Enumera todo lo que tienes en tu interior y que te preocupa o que te hace daño. Después, centra tu atención en tu cuerpo. Muchas de estas emociones nos dan pistas de estar somatizándolas… dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor de estómago. Es algo muy habitual. Acepta que esa emoción te está haciendo daño y de que es el momento de reaccionar.

 

3. ¿Cómo te gustaría sentirte?

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Alimenta tu deseo por sentirte mejor, por recuperar tu ilusión. Eres consciente ya de qué razones te han hecho caer en este estado de tristeza, de abatimiento y de depresión. Es el momento de pensar en qué deseas para ti en un futuro cercano. ¿Quieres recuperar tu vida normal, piensas que un cambio te haría feliz? Entonces decide qué deberías hacer para lograrlo. Lo mejor es empezar con metas a corto plazo, sencillas y asumibles. En ocasiones basta solo con empezar a salir de casa, a pasear, a quedar con tus amistades, a mirarte el espejo y sentirte bien con lo que ves.

Es el momento de racionalizar opciones sin buscar culpables, y esto es importante. Piensa que si atribuimos nuestra tristeza en esa persona que, por ejemplo, nos hizo daño, seguiremos incentivando la rabia y ello nos hace caer en una clara indefensión. Sé responsable y dueño de ti mismo/a, has asumido tus emociones y las comprendes, es el instante de adquirir fortaleza y salir de esa tristeza.

No te quedes quieto/a. Actúa, abre la ventana, busca tu propia ilusión cotidiana. El horizonte te traerá cosas buenas siempre que pongas de tu parte.

 

4. Ninguna emoción es inmadura, todas nos aportan conocimiento

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Hemos de comprender ante todo un aspecto: llorar no es algo que solo hacen los débiles. Estar triste no es algo que debamos disimular o esconder. Las depresiones no son características exclusivas de personalidades débiles. Todos podemos caer en ellas. Acepta siempre tus emociones, acepta la tristeza, llórala, exprésala, compréndela y afróntala. Ahí esta nuestra sabiduría y nuestra fortaleza.