¿Sabes qué caracteriza al misterioso síndrome del sabio?

Edith Sánchez · 28 enero, 2014

 

Se conoce con el nombre de “Síndrome del Sabio” o “Síndrome de Savant”. Fue descrito por primera vez en 1789, después de que el médico Benjamín Rush descubriera que una de sus pacientes era capaz de calcular la edad de las personas en pocos segundos. A partir de entonces se ha estudiado insistentemente, pero la ciencia no ha podido explicarlo.

Este síndrome se presenta cuando algunas personas con enfermedades mentales o daños cerebrales desarrollan habilidades extraordinarias en una o más áreas. En muchos casos esas capacidades se activan después de una lesión cerebral.

Se trata de una condición extremadamente rara y hasta el momento sólo 50 personas han sido diagnosticadas oficialmente con este síndrome. Una cifra que de todos modos resulta inquietante. Mucho más si se tiene en cuenta que el 50% de los Savants son autistas.

 

Características

 

Lo único que ha podido establecerse hasta el momento es que este tipo de personas desarrollan sus habilidades gracias a que utilizan sus hemisferios cerebrales de una manera diferente a como lo haría un ser humano promedio. También han podido identificarse los campos en los que se manifiestan las nuevas destrezas:

Cálculo de fechas. Algunos de ellos pueden memorizar calendarios completos y recordar datos característicos de cada día del año.

Cálculo matemático. Muchos pueden realizar complejas operaciones de matemáticas, instantáneamente y con enorme precisión. Hay quienes son capaces de realizar una división de hasta cien decimales en fracciones de segundo.

Memoria prodigiosa. Son capaces de almacenar una enorme cantidad de datos, aunque presentan dificultades a la hora de utilizarlos.

Habilidades mecánicas y espaciales. Algunos pueden medir objetos o distancias de manera muy exacta, sin el uso de ningún instrumento. Memorizan con gran facilidad los mapas y las direcciones.

• En algunos casos adquieren destreza para aprender varios idiomas, medir el tiempo sin ningún aparato. También desarrollan destrezas artísticas.

 

Casos famosos

 

Uno de los casos más célebres fue el de Kim Peek, la persona que sirvió de inspiración para la realización de la película “Rain Man”. En la vida real, Peek nació con macrocefalia y un daño permanente en el cerebro. Aun así, era capaz de memorizarlo todo de una manera asombrosa. Recordaba el 98% de los 12 mil libros que había leído.

También podía leer dos páginas simultáneamente, una con cada ojo, y tardaba apenas 8 segundos en hacerlo. Sin embargo, su coeficiente intelectual era inferior al de una persona “normal” y apenas era capaz de abrocharse la camisa.

Richard Wawro tenía retardo mental y rasgos de autismo. Al entrar en la escuela comenzó a pintar con gran destreza. Una de las obras que elaboró, cuando apenas tenía 12 años de edad, fue catalogada como obra maestra. El profesor Marian Bohusz-Szyszko describió su pintura como “increíble, con la precisión de un mecánico y la visión de un poeta.” Hizo más de 100 exposiciones individuales y vendió más de mil obras en todo el mundo.

Derek Amato tuvo un accidente que le ocasionó conmoción cerebral. Después de recuperarse, descubrió que había adquirido una insólita habilidad para la música. Todo parece indicar que su cerebro se reorganizó de tal modo que activó la memoria musical. Otros opinan que se modificó su percepción sensorial y que eso le permite escuchar de una manera diferente.

Estos son sólo algunos de los ejemplos que demuestran el extraordianario poder que encierra el matrimonio formado por la casualidad y el cerebro humano.

Imagen cortesía de Mundo Desconcertante