Seis estrategias que utilizan las personas sin estrés

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Todo el mundo ha de enfrentarse a diversas situaciones de estrés a lo largo de la semana. Se trata de un «agobio» puntual, que puede ocurrir en el ámbito familiar (fiesta familiar, visita de parientes, discusiones…), laboral (jornadas maratonianas de trabajo, demasiadas cosas pendientes y poco tiempo para hacerlas…), académico (exámenes, trabajos…) o social (eventos, barullo…).

Seguramente te haya pasado que, muchas veces mientras que tú intentas manejar el estrés resultante de un caótico día laboral, siempre hay alguien cerca que lo sobrelleva con absoluta tranquilidad. Seguramente te has preguntado cómo hacen algunas personas para enfrentar todo y mantener la calma. No son superhumanos, simplemente practican ciertos hábitos que les permiten mantener sus niveles de estrés bajo control.

Para comenzar, la gente con habilidad de mantener la cama suele haber hecho una lista (aunque sea mental) sobre  cómo manejar su estrés. Y luego, buscan estrategias saludables para poder solventar esas situaciones complicadas. A continuación hallarás 6 estrategias que las personas relajadas integran en su vida cotidiana:

1. Respiración lenta y profunda


La respiración llamada diafragmática ha demostrado acarrear numerosos beneficios para la salud. Entre ellos, disminuir los niveles de ansiedad y estrés. Este tipo de respiración lenta, profunda y heterogénea ayuda a aliviar las tensiones internas, si se practica de manera consciente y continuada. La ventaja es que la puedes realizar en público, puesto que no es evidente a los ojos ajenos.

2. Duermen adecuadamente

La gente sin extrés suele estar descansada. Y esto pasa por dormir las horas que le son necesarias para poder realizar sus actividades cotidianas de manera normal. Cada uno tenemos unas necesidades de sueño particulares, por eso, conocerlas, te ayudará a saber cuándo has dormido lo suficiente y cuándo no. Así, podrás conocer cuándo te encuentras en condiciones de afrontar un día más o menos duro, en función de lo irascible, cansado, fatigado o somnolente que te encuentres.

Si no duermes las horas recomendadas, esto puede afectar severamente tu manejo del estrés y tu salud física, tal como lo demuestra una investigación publicada por la Academia Americana de Medicina del Sueño. Incluso tomar siestas cortas reduce los niveles de cortisol y potencia la productividad y la creatividad.

3. Son optimistas realistas


Ser optimista te hace sentir bien, a ti y a las personas que te rodean. Mantener una actitud proactiva, constructiva y esperanzadora es más saludable que otra derrotista, negativa o de desconsuelo. En este sentido, el denominado optimalismo, optimismo realista es una habilidad que se entrena y que hace la vida mejor para uno mismo y para los demás. 

4. Socializan de forma saludable

Cuando la gente tranquila comienza a sentirse ansiosa, recurre a alguien que le pueda ayudar a sentirse mejor. Pasar tiempo con tus amigos o seres queridos puede reducir tu estrés y disminuir los efectos de tus experiencias negativas. Aún más, un estudio de la Universidad de Lancaster demostró que trabar amistad con los compañeros de trabajo o colegas ayuda a sentirse más calmado en el trabajo.

5. No les asusta quedarse a solas consigo mismos


Las personas sin estrés saben lo necesario que es mantenerse fuera de alcance de los demás durante cortos períodos de tiempo, para abrazarse a ellas mismas. Con las constantes llamadas, mensajes de texto, y correos entrantes, desconectarnos por un rato de los dispositivos electrónicos y reconectarnos con el mundo real resulta vital para reducir el estrés. Además, esto puede ser una grata experiencia que nos permita darnos cuenta de lo que perdemos permaneciendo tras un monitor.

6. Aprovechan sus vacaciones y períodos de descanso

No hay nada más placentero y relajante que tomarse una pausa del ajetreo diario y descansar en un plácido rincón. Aprovechar sus días libres es algo que la gente extremadamente desestresada tiene como prioridad.

Los viajes, por ejemplo, al brindarnos un espacio de relajación, nos ayudan a mejorar nuestra salud, generando una reducción en la presión sanguínea, fortaleciendo el sistema inmune y ayudándonos, en definitiva, a vivir más tiempo, además de combatir el agotamiento laboral. Pero si no es posible viajar, al menos es importante tomarse algunos momentos totalmente libres de obligaciones. Darte tiempo para recargar tus energías no es un lujo, es hoy en día casi necesario y un componente primordial para poder llevar una vida desestresada. 

Como cualquier cambio de hábitos, se requiere de paciencia y constancia para lograrlo. Por eso, no dudes en buscar ayuda de un especialista si así lo consideras, que te ayude a crear y emplear tus propias estrategias. ¡Así podrás disfrutar de una vida mucho más desestresada!

Imagen cortesía de ollyy