Sensación de presencia, ¿hay alguien más con nosotros? - La Mente es Maravillosa

Sensación de presencia, ¿hay alguien más con nosotros?

Francisco Pérez 3 enero, 2018 en Psicología clínica 710 compartidos

Quizá hayas sentido alguna vez que hay alguien en la misma habitación donde tú estás y, sin embargo, te encuentras solo. Esta sensación de presencia, de sentir que algún ser está próximo a ti, es un fenómeno que ocurre con más frecuencia de lo que pensamos. No por ello deja de ser escalofriante.

El fenómeno al que nos referimos se experimenta como muy real. Las personas que la experimentan sienten que hay alguien cerca, aunque no pueden verlo. La persona tiene la sensación de que no está sola, aunque no haya nadie a su alrededor. Tampoco es capaz de identificar claramente algún estímulo que apoye esta sensación, tal como una voz, una música o cualquier otro signo similar.

Mujer con miedo

¿Realmente hay un fantasma a tu lado?

Los investigadores han tratado de explicar este fenómeno de una forma racional y científica. Para ello, diseñaron un experimento en el que se permitió a algunas personas “sentir” dicha presencia. Los científicos reclutaron a 48 voluntarios sanos que nunca había experimentado la sensación de presencia con el fin de alterar ciertas señales neuronales en determinadas regiones de sus cerebros.

Con los ojos tapados, los sujetos experimentales debían manipular un robot con sus manos. Al mismo tiempo, otro robot trazaba los mismos movimientos en la espalda de los voluntarios. El resultado fue el siguiente: cuando los movimientos ocurrían al mismo tiempo, los individuos no sentían nada fuera lo común.

Sin embargo, cuando los movimientos no ocurrían al mismo tiempo, un tercio de ellos afirmaron sentir la presencia de un fantasma en la habitación. Incluso hubo algunos individuos que se asustaron tanto que pidieron que se les quitara la venda de los ojos y terminara el experimento.

Este mismo equipo de investigadores realizó un escáner del cerebro a 12 personas con alteraciones neurológicas que ya habían tenido esta sensación de presencia. El objetivo era determinar qué parte del cerebro estaba asociada a este fenómeno. El experimento confirmó que las partes implicadas eran aquellas asociadas a la conciencia de uno mismo, el movimiento y la posición del cuerpo en el espacio.

Mujer con robot

El cerebro es el único responsable de la sensación de presencia

Los resultados de las investigaciones anteriores aclaran que los movimientos del robot cambian de forma temporal la función cerebral en las regiones mencionadas. Ocurría que, cuando las personas sienten la presencia de un fantasma, lo que ocurre realmente es que el cerebro se confunde. El cerebro calcula mal la posición del cuerpo y lo identifica como si perteneciese a otra persona.

Cuando el cerebro presenta alguna anomalía neurológica, o cuando es estimulado por un robot, puede crear una segunda representación del cuerpo propio. Esto es percibido como una presencia extraña por el individuo. Esta presencia realiza los mismos movimientos que hacen los individuos y mantienen su misma posición.

La psicología de la imaginación

La psicopatología de la imaginación y de la percepción constituye un tema central para la investigación psicopatológica. De hecho, las investigaciones psicológicas han dado lugar a un buen número de teorías explicativas sobre la percepción y sobre la imaginación. No obstante, estas teorías difieren en muchos aspectos.

La ilusión es un ejemplo claro de que la percepción no está determinada “objetivamente”. La percepción no está solamente influenciada por las características físicas del estímulo a percibir. En el proceso de percibir algo el organismo reacciona a los estímulos sobre la base de sus predisposiciones, expectativas y experiencias previas.

“En cierto sentido, somos capaces de adelantarnos a la información que nos ofrece el contexto”.

-Amparo Belloch-

Todo esto nos lleva a afirmar que nuestro procesamiento perceptivo no está guiado solo por los datos, sino también por nuestras ideas, juicios y conceptos. Por ejemplo, si creemos en los fantasmas, al experimentar la sensación de presencia creeremos realmente que un fantasma ha hecho acto de presencia a nuestro lado.

Pero ¿cómo sabemos que ciertos acontecimientos están ocurriendo realmente? Como Helmohltz señaló hace ya más de un siglo, no debería ser tan obvio por qué los objetos nos parecen rojos, verdes, fríos o calientes. Estas sensaciones pertenecen a nuestro sistema nervioso y no al objeto en sí.

Cerebro

Por eso, lo extraño es que percibamos los objetos “fuera”, cuando el procesamiento, que es nuestra experiencia inmediata, ocurre “dentro”. Sin embargo, otras clases de experiencias, tales como los sueños, la imaginación o el pensamiento, las experimentamos “dentro”.

Es importante recordar que en el acto de percibir algo intervienen el juicio y la interpretación. Esto implica que las inexactitudes perceptivas y los engaños o errores de los sentidos son tan normales como lo contrario, al menos en términos de probabilidad (Slade y Bentall, 1988).

La sensación de presencia es una distorsión perceptiva

Los trastornos de la percepción y la imaginación se suelen clasificar en dos grupos: distorsiones y engaños perceptivos (Hamilton, 1985; Sims, 1988). Las distorsiones perceptivas solamente son posibles mediante el concurso de los sentidos. Estas distorsiones se producen cuando un estímulo que existe fuera de nosotros es percibido de un modo distinto al que cabría esperar.

Además, en muchos casos las distorsiones perceptivas tienen su origen en trastornos orgánicos. Estos trastornos suelen ser transitorios y pueden afectar tanto a la recepción por parte de los sentidos como a la interpretación que realiza nuestro cerebro.

En el caso de los engaños perceptivos, se produce una experiencia perceptiva nueva que no se fundamenta en estímulos realmente existentes fuera de la persona (como sucede en las alucinaciones). Además, esta experiencia perceptiva suele convivir con el resto de las percepciones “normales”. Por último, se mantiene a pesar de que el estímulo que produjo la percepción inicial ya no se halla físicamente presente.

Entonces, ¿cómo clasificamos a la sensación de presencia? Pues bien, si releemos los párrafos anteriores, la sensación de presencia la podríamos encuadrar dentro de las distorsiones perceptivas. Dentro de las distorsiones perceptivas podemos hacer la siguiente clasificación:

  • Hiperestesias versus hipoestesias: anomalías en la percepción de la intensidad (por ejemplo, en la intensidad del dolor).
  • Anomalías en la percepción de la cualidad.
  • Metamorfopsias: anomalías en la percepción del tamaño y/o la forma.
  • Anomalías en la integración perceptiva.
  • Ilusiones: aquí es donde nos encontraríamos con la sensación de presencia y las pareidolias. Las pareidolias se refieren al fenómeno psicológico de encontrar imágenes, figuras y caras, percibiendo formas familiares donde no las hay, siendo un juego muy común entre niños.

Mujer con sensación de presencia

Si siento la presencia de un fantasma, ¿estoy teniendo una ilusión?

Efectivamente, según los investigadores y a tenor de la anterior clasificación parece que así es. Una ilusión es una distorsión perceptiva en la medida en que es una percepción equivocada de un objeto concreto. La vida cotidiana nos ofrece abundantes ejemplos de experiencias ilusorias.

Cuántas veces hemos creído ver a un amigo al que estamos esperando en la puerta del cine. Quién no ha escuchado alguna vez pasos detrás al caminar por una solitaria y oscura callejuela. O quién no ha sentido alguna vez la presencia de alguien (sea un fantasma o no) cuando en realidad no hay nadie más en la habitación.

Si alguna vez has sufrido la sensación de presencia, no te preocupes. Sentir la presencia de “alguien” no es signo de estar volviéndose loco. Este fenómeno se puede dar en ciertas situaciones vitales, tales como el cansancio físico extremo o soledad extrema.

Sin embargo, la sensación de presencia también puede aparecer asociada a estados de ansiedad y miedo patológicos, a esquizofrenia, a histeria y a trastornos mentales orgánicos. En este caso, te recomendamos que acudas a un especialista para que evalúe detalladamente tu caso.

Referencias bibliográficas

Belloch, A (2008). Manual de psicopatología. McGraw-Hill. Madrid.

Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

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