Ser emocionalmente independiente: claves para lograrlo

Una persona emocionalmente independiente construye su propia felicidad, se vincula de forma sana y no busca la aprobación externa. Te contamos las claves para lograrlo.
Ser emocionalmente independiente: claves para lograrlo
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 21 febrero, 2022

Si nos diesen a elegir, todos desearíamos ser felices y disfrutar de estados de ánimo positivos. Nos gustaría sentirnos alegres, plenos y en paz. Sin embargo, no siempre lo conseguimos: la tristeza, la ira, la irritación o la preocupación nos invaden durante el día sin poder evitarlo. Si esto te sucede, quizás necesites aprender a ser emocionalmente independiente.

Generalmente, asociamos la dependencia emocional a las relaciones de pareja y al modo en el que alguien prioriza las necesidades de otra persona. Sin embargo, este concepto va más allá. Ser emocionalmente independiente implica convertirte en tu propio centro, hacerte responsable de lo que sientes y no ceder este poder a otras personas.

A este respecto, no solo significa saber estar solo, sino también saber amar sin perder la propia esencia. No solo atañe a las relaciones de pareja sino a todos aquellos vínculos que sostienes. Implica, en definitiva, no permitir que tu ánimo o tu estado emocional dependan de lo que otros hacen, piensan o sienten.

Claves para ser emocionalmente independiente

Si quieres alcanzar este grado de libertad, te proponemos algunas claves que te ayudarán a lograrlo.

Mujer con los ojos cerrados

1. Mantente en contacto contigo

Ser emocionalmente independiente es un trabajo que requiere de disciplina; quizás desde niños nos hayamos acostumbrado a dejarnos llevar. ¿Cuántos días te tomas unos minutos para sentarte contigo y preguntarte cómo te sientes, qué necesitas, cómo estás?

Normalmente, no mantenemos este diálogo interno en un contexto de armonía, dejamos que la vida nos suceda con la esperanza de que todo vaya bien y de que otros se ocupen de hacernos felices o de reducir nuestro malestar. Pero esta es nuestra tarea.

Adopta el hábito de estar en constante contacto contigo, de escucharte, de detectar tus emociones en cuanto aparecen. En ese momento, ponles nombre y trata de comprenderlas. ¿De dónde han surgido?, ¿qué puedes hacer para sentirte mejor?

2. Hazte cargo de tu bienestar

Con frecuencia, la dependencia emocional surge cuando colocamos en el otro la responsabilidad de hacernos felices. Por esto, resulta fundamental que construyamos para nosotros una vida digna de ser vivida.

Crea para ti un día a día que te ilusione, que te motive, que te empodere y te ayude a seguir creciendo. Siéntete feliz y pleno por ti mismo primero, de forma que puedas compartir tu bienestar con quien esté en tu vida y puedas seguir manteniéndolo si esa persona no está.

3. Atrévete a ser auténtico

La dependencia emocional está muy relacionada con el miedo al rechazo y al abandono y la necesidad de complacer. Si quieres ser emocionalmente independiente has de tener la valentía de ser tú mismo, aún a riesgo de recibir críticas o reclamos.

Tu bienestar no puede depender de tener contentos a otros; por ello, no escojas tu carrera en función de lo que dicta tu familia, no abandones tus hobbies y tus amistades por tu pareja ni cambies tu aspecto físico o tu personalidad para encajar en un grupo. Sé fiel a ti mismo siempre, tu mayor compromiso es contigo.

4. Aprende a tolerar las emociones negativas ajenas

Este es un punto clave para lograr ser independiente a nivel emocional: aprende a distinguir entre lo que otros sienten y lo que sientes tú. Es difícil estar bien si una persona cercana se molesta, se enfada o se decepciona por algo que hicimos o dijimos; sin embargo, sus emociones no son las nuestras y tenemos derecho a no compartirlas.

Con frecuencia, con el fin de mantener contentos a los demás cedemos a peticiones que no nos convencen, pedimos perdón sin haber errado o pasamos noches sin dormir por la preocupación. Recuerda que tu responsabilidad es contigo: si sabes que has actuado bien, es trabajo del otro gestionar sus propias emociones. Está bien si el otro se enfada.

5. Suelta cuando sea necesario

Por último, procura no aferrarte a las personas o situaciones que ya no contribuyen a tu bienestar. Nunca es agradable dejar ir a quienes hemos amado, a quienes han compartido una gran amistad, es complicado afrontar los cambios y podemos sentir un gran vértigo; sin embargo, no es positivo sostener lo insostenible.

Confía en ti y en tus capacidades, recuerda que eres totalmente capaz de seguir adelante y no temas cerrar el ciclo. Si te tienes a ti, esto es lo único que importa.

Mujer observando el atardecer
La independencia emocional está basada en la autenticidad, la conexión con uno mismo y la capacidad de soltar.

Ser emocionalmente independiente no significa aislarse

La independencia emocional proporciona una gran sensación de libertad, paz y autenticidad. Cuando se alcanza, estamos en disposición de relacionarnos con los demás de forma sana, aprender a gestionar adecuadamente las propias emociones y reducir la frecuencia en la que vivimos momentos de conflicto, tristeza o malestar.

Sin embargo, es importante cuidarnos, para no caer en el otro extremo. Recordemos que somos seres sociales, que necesitamos de los otros y que los vínculos humanos protegen nuestra salud física y mental.

Ser independiente emocionalmente no implica aislarse, volverse egoísta o carecer de empatía. Por el contrario, significa ocuparse de uno mismo para poder ofrecer una versión más completa, sana y plena a nuestras relaciones.

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  • Riso, W. (2013). Guía práctica para vencer la dependencia emocional: 13 pasos para amar con independencia y libertad (Vol. 1). PHRONESIS SAS.
  • Salovey, P., & Mayer, J. (1990). Inteligencia emocional. Imaginación, conocimiento y personalidad9(3), 185-211.