Si quieres resolver un problema, duerme

21 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Para resolver algún problema, la estrategia válida no es la de «pensar mucho». Se trata de «pensar bien» y, para ello, necesitamos una mente despejada y un cerebro ágil y libre de estrés. Un estado que solo puede partir de un sueño profundo y reparador.

Si quieres resolver un problema, deja que tu cerebro descanse, duerme ocho horas. Es más, tampoco excluyas una buena siesta porque más allá de lo que puedas creer, reposar el cuerpo y abandonar la mente al refugio de la almohada nos reinicia y abre nuevas perspectivas. Sin embargo, y como bien sabemos, las personas nos enfrentamos en ocasiones a tentaciones que incrementan o no sacian las necesidades de nuestro organismo.

Así, ante cualquier presión y preocupación, es común que se nos resista el sueño. Es más, en caso de que tengamos que resolver algo o haya algún tema pendiente que atender, es habitual optar por quitarnos horas de descanso. Nos convertimos en noctámbulos mentalmente hiperactivos que ansían sacar un 200% de su cerebro cuando, en realidad, lo que este órgano necesita es desconectar.

Decía con acierto Sherlock Holmes en una de sus aventuras que la solución a todo problema es dormir. Aunque cuanta más tensión y ansiedad experimentamos, más se nos resiste ese descanso reparador, lo sabemos. A pesar de todo, no podemos olvidar que, de momento, seguimos siendo de carne, hueso y necesidades. No somos máquinas y por tanto, hay que darle al día sus buenas horas de sueño.

«El secreto de la creatividad está en dormir bien y en abrir la mente a posibilidades infinitas. Al fin y al cabo… ¿qué es una persona sin sus sueños?».

-Albert Einstein-

Figura con luces representando cómo resolver un problema

Para resolver un problema, lo mejor es dormir

Algo que a veces descuidamos es cómo nuestras habilidades cognitivas se ven afectadas por la falta de sueño. La atención, la memoria, la capacidad para resolver problemas, para analizar, dar respuestas creativas… Todos estos procesos requieren de una mente y un cerebro sano, oxigenado y sobre todo conectado.

Ahora bien, ¿a qué nos referimos exactamente con «conectado»? Un cerebro ágil es un cerebro donde todas sus células se conectan entre sí de manera efectiva. Esa conectividad facilita el que la información fluya, que se encienda la innovación, que tengamos mayores recursos para reducir el estrés y, en esencia, disponer de un buen rendimiento mental.

Sin embargo, y aquí llega el principal problema, nuestro estilo de vida actual no armoniza demasiado con las necesidades de nuestro cerebro. El buen descanso, dormir entre siete y nueve horas de manera profunda y reparadora, es sinónimo de salud para este órgano tan sensible a nuestros hábitos de vida. Así, factores como la luz de nuestros dispositivos electrónicos (el vamping), el estrés, la preocupación y nuestros horarios afectan a nuestro correcto descanso nocturno.

Veamos más datos a continuación.

Mujer en la cama con el teléfono intentando resolver un problema

Para resolver un problema la solución no está en «pensar mucho»… ¡Tienes que dormir!

A menudo lo hacemos: cuando tenemos un problema, le damos cien vueltas y mil enfoques. La mente no descansa, analiza, proyecta, valora y predice. A ello se le añade el factor emocional, ahí donde cualquier preocupación siempre está sazonada por la angustia, el nerviosismo y el estrés. En cierto modo nos han enseñado que a la hora de solucionar cualquier desafío, lo esperable es pensar mucho, dedicarle muchas horas a ese tema.

Sin embargo, debemos tenerlo claro, no se trata de pensar mucho, sino de pensar bien. Y para ello, para poder pensar de manera más adecuada y efectiva es necesario el descanso. Por lo tanto, si quieres resolver un problema, duerme. No es un consejo al azar ni bienintencionado, nos lo señala la ciencia y más concretamente, un estudio llevado a cabo por la doctora Kristin Sanders, de la Universidad de California.

En este interesante trabajo se intentaba averiguar si era cierto la opinión general de que un buen descanso ayuda a resolver problemas. Si bien es cierto que es imposible saber si el simple hecho de descansar nos permite dar con la solución más idónea, lo que sí se puede analizar son otras dimensiones:

El buen descanso mejora el ánimo: una ventana llena de posibilidades

Para resolver un problema, necesitamos el ingrediente más importante de todos: un buen estado de ánimo. Las ideas más adecuadas y originales no surgen del malestar, la frustración o la angustia. El bienestar interno, generado por la serotonina y la dopamina, incentiva a la mente y nos ayuda a ver los problemas de otro modo. Casi sin saber cómo, ese desafío se transforma en oportunidad.

De este modo, una forma sensacional de mejorar ese estado de ánimo es a través de un buen descanso nocturno. Dormir entre 6 y 9 horas nos ayuda a reducir el nivel de cortisol de nuestro cuerpo y con ello, se apaga el estrés y la ansiedad.

No obstante, los expertos en higiene del sueño nos señalan que, así como dormir menos de 6 horas es contraproducente, también lo es descansar más de 9 horas diarias. En este último caso, el cuerpo y la mente también experimentan cansancio y enlentecimiento; no es lo adecuado. Por lo tanto, tengámoslo en cuenta, la clave para solucionar cualquier imprevisto, adversidad o desafío en el día a día no está en dedicarle a ese tema muchas horas de reflexión y razonamiento.

Lo ideal es establecer adecuados tiempos de descanso. Porque a menudo, las ideas más deslumbrantes surgen por la mañana, al levantarnos, al desayunar o mientras nos duchamos… Instante en que la mente, relajada e inspirada, da con la respuesta más ingeniosa.

  • Sanders, K. E. G., Osburn, S., Paller, K. A., & Beeman, M. (2019). Targeted Memory Reactivation During Sleep Improves Next-Day Problem Solving. Psychological Science. https://doi.org/10.1177/0956797619873344