¿Qué significa ser sexualmente bicurioso?

¿Alguien de tu mismo sexo te ha despertado el deseo de querer un encuentro sexual? Puede que esa intriga vaya o no a más y se trate de bicuriosidad. Analizamos este término.
¿Qué significa ser sexualmente bicurioso?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 23 junio, 2021.

Escrito por Estefania Grijota Duran, 23 junio, 2021

Última actualización: 23 junio, 2021

A veces sentir atracción por personas de nuestro mismo sexo nos incita a querer explorar otras facetas de nuestra sexualidad que estaban, de alguna manera, dormidas. Sin embargo, ¿se trata solo de ser bicurioso o más bien es bisexualidad?

Como seres fundamentalmente sexuales, se han comenzado a incluir términos que intentar definir y acotar ciertos rasgos de nuestra sexualidad. Existe todo un glosario de definiciones acerca de lo que significa ser una persona, por ejemplo, homosexual, demisexual, pansexual, bicurioso… Sin embargo, casi todos nosotros sabemos lo que significa ser heterosexual.

La RAE lo define como una persona ‘inclinada sexualmente hacia individuos del sexo contrario’. Y lo cierto es que las personas que se definen como heterosexuales no se plantean, ni siquiera en su mente que, de repente, un día puedan comenzar a sentir atracción por alguien de su mismo sexo. ¿O sí?

Fantasear con alguien del mismo sexo: ¿bicuriosidad o bisexualidad?

¿Atracción o simple curiosidad? De ahí proviene el término bicurioso, es decir, alguien quien aparentemente puede tener muy clara su orientación sexual, pero al que en un momento dado le apetecen probar experiencias sexuales con personas de su mismo sexo. Entonces, ¿cuál es la línea que separa el hecho de fantasear con alguien a llevar a cabo esa fantasía?

Pareja de hombres

Por un lado, la sexóloga, conferenciante y escritora Marla Renee Stewart, en un artículo para la revista Health, se enfrentó a esta cuestión: Muchas veces la atracción por alguien de tu mismo sexo se queda en tu mente y nunca llega a convertirse en un encuentro real; tan solo te lo imaginas tratando de pensar cómo te puede hacer sentir”, dice.

Por su parte, y para el sexólogo y terapeuta de pareja Raúl Padilla, los seres humanos somos seres sexuales. “El término bicuriosidad hace referencia a que tenemos muy clara nuestra referencia sexual, pero probamos con alguien de nuestro mismo sexo. De alguna forma fantaseas sabiendo que estas trasgrediendo tus propios valores, porque sabes que esa preferencia no es equivalente a tu orientación sexual real”, dice Raúl Padilla.

Tal y como aseguran el experto, la diferencia crucial que determina la bicuriosidad de la bisexualidad radica en la conducta; es decir, en lo que eres, por un lado, y lo que haces, por otro. “La mente es libre, pero cuando ya nos damos el permiso para hacer algo y actuamos, entramos en otro campo”, comenta.

Ser bicurioso: ¿nacemos o nos hacemos?

El colectivo bisexual es un concepto un poco más complejo que se acerca más a la homosexualidad que a la bicuriosidad, y constituye más de la mitad de la comunidad LGBTQ+. En definitiva, se refiere a una persona a quien no es que le guste por igual hombres y mujeres, sino que le pueden atraer hombres y mujeres por igual tanto afectiva como sexualmente.

Raúl Padilla asegura que desde nuestra adolescencia separamos la vinculación emocional de la sexual. “Normalmente sentimos atracción de pequeños por nuestro mejor amigo o amiga y la sublimamos solo hacia la amistad aunque, en ocasiones, puede haber un componente sexual; otra cosa es que lo reprimamos porque no nos podemos permitir sentir deseo sexual hacia alguien no aprobado socialmente“, agrega.

La infancia y los primeros años de juventud tienen mucho peso a la hora de hacernos una idea de lo que los demás esperan que sintamos, cómo y por quién. Para Raúl, nuestra mente es mucho más flexible que la rigidez de los pensamientos que podemos interiorizar durante los primeros años. Para el experto todos nacemos bisexuales, y en realidad sería la sociedad la que nos orientaría hacia la heterosexualidad o hacia la homosexualidad.

Chicas mirándose

Cómo funciona la bicuriosidad en las relaciones

Darnos cuenta de que nos sentimos atraídos por alguien de un género distinto al que los demás esperan, e incluso nosotros esperamos, es una experiencia factible en cualquier etapa. Algunas personas se dan cuenta muy pronto, de repente; en otros casos, es el resultado de un proceso largo y consciente.

La orientación sexual es una parte muy importante de nuestro autoconcepto, sensible a la experiencia, tanto interna como externa. De hecho una investigación publicada en el Journal of Personality and Social Psychology trató de corroborar esta teoría y echar para atrás la idea inamovible de que la heterosexualidad de manera rígida existe.

En el informe, los expertos realizaron un ensayo con voluntarios compuesto por hombres y mujeres a quienes se les examinó la dilatación de su pupila como indicador de la excitación sexual, al ser una reacción que no se puede controlar mientras observaban pornografía con ambos sexos.

Los resultados comprobaron como las mujeres lésbicas reaccionaban de manera más intensa a la excitación al observar sexo lésbico, pero las que se etiquetaban como heterosexuales también se excitaron al ver las escenas. Así, y quizás, esté simplemente bien reconocer la atracción sexual en un momento dado por alguien de tu mismo sexo sin actuar en consecuencia.

Si te sientes atraída o atraído por alguien de tu mismo sexo, puede ser puntual, por curiosidad, o no, pero lo cierto es que no existen reglas escritas ni estrictas para los fenómenos en los que interviene el cuerpo, la mente el alma y hasta el espíritu. Fluir y dejarse llevar es la clave para vivir plenamente y con intensidad la sexualidad.

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  • Rieger, G., Savin-Williams, R. C., Chivers, M. L., & Bailey, J. M. (2016). Sexual arousal and masculinity-femininity of women. 
  • (2), 265–283. 
  • Entrevista al sexólogo Raúl Padilla