El ciclo de respuesta sexual

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 21 septiembre, 2018
Alejandro Sanfeliciano · 20 mayo, 2018

Una de los aspectos más importantes de la vida de la mayoría de las personas el sexo. Sin embargo, no somos muchos los que comprendemos cómo funcionamos a nivel sexual. Para ello, es importante conocer las características más importantes del proceso de respuesta sexual.

Los estudios de Masters y Johnson fueron pioneros a la hora de estudiar la respuesta sexual humana. A pesar de las controversias que tuvieron en su época, hoy en día son de gran relevancia. Uno de sus descubrimientos más relevantes fue el ciclo de respuesta sexual. Gracias a él conocemos las distintas fases por las que atraviesa nuestro cuerpo durante el acto sexual.

Ahora bien, es importante saber que cada persona muestra de forma distinta su respuesta sexual. Así, algunas personas jadean mientras que otras no emiten prácticamente ruido y algunas se mueven intensamente mientras que otras apenas muestran ligeros movimientos. No obstante, a pesar de las diferencias, la forma de respuesta del organismo a nivel fisiológico ante la excitación sexual es idéntica.

Las cuatro fases de la respuesta sexual

La teoría del ciclo sexual nos muestra que los sujetos pasan por 4 fases durante la respuesta sexual: (a) excitación, (b) meseta, (c) orgasmo y (d) resolución. Estas fases ocurren siempre en este orden, empezando con la excitación y terminando en el periodo de resolución. Profundicemos.

Pareja en la intimdiad

Fase de excitación sexual

Supone el inicio de los cambios fisiológicos, que señalan la respuesta del organismo ante la estimulación sexual. Los estímulos que provocan el inicio del ciclo pueden ser tanto físicos como psicológicos. La función principal de esta fase es la preparación del cuerpo para el coito.

Los cambios fisiológicos que encontramos en la mujer son múltiples. La lubricación vaginal aumenta rápidamente gracias al control del sistema parasimpático. También nos encontramos con la dilatación de la parte superior de la vagina para favorecer la entrada del pene, además del aumento del tamaño del clítoris y los pechos debido a la vasocongestión.

En el hombre también encontramos diferentes expresiones fisiológicas. Debido a la acción del sistema simpático y la vasocongestión, aparece la erección del pene, junto a un aumento en la tensión del escroto y la elevación de los testículos. Además, aparecen contracciones regulares en el recto.

Así mismo, en ambos sexos aparecen una serie de cambios comunes. Por ejemplo, el rubor sexual, el aumento de la tasa cardíaca y el aumento de la tensión arterial.

Fase de meseta

La fase de meseta se trata de un mantenimiento del estado y ocupa la parte central y más extensa de la respuesta sexual. En esta fase se realizan las actividades sexuales. Se produce un incremento importante de la tensión sexual con elevados niveles de contracción muscular y vasocongestión. La función de esta fase es mantener el estado sexual hasta la llegada del clímax u orgasmo.

Los cambios fisiológicos que encontramos en la mujer durante esta fase son: contracción de las paredes vaginales, clítoris retraído hacia dentro, aumento de tamaño del útero y oscurecimiento de los labios menores. Estos cambios se denominan formación de la plataforma orgásmica. Asimismo, empiezan a producirse contracciones involuntarias en el recto, igual que en el hombre durante la excitación.

En el hombre, el pene alcanza su máximo nivel de erección, los testículos aumentan de tamaño y se elevan al máximo. También aparece el líquido preseminal en el glande, con la función de limpiar los conductos seminales de residuos. Las contracciones en el recto continúan produciéndose.

Además, en ambos sexos continúa el rubor y siguen aumentando la tasa cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria.

Pareja besándose en la cama

Fase orgásmica o clímax

La fase orgásmica o clímax consiste en una descarga explosiva de tensión neuromuscular altamente gratificante. Se produce de forma involuntaria y repentina cuando la estimulación alcanza su máxima intensidad. Supone el fin del acto sexual, y desde el punto de vista psicológico, la vivencia placentera sirve de refuerzo de la conducta.

En el caso de la mujer, la plataforma orgásmica se contrae a intervalos de 0,8 segundos entre 5-12 veces. Además, se producen contracciones del esfínter anal y otros grupos musculares.

En el hombre las contracciones de la uretra y de los músculos pélvicos hacen que el pene experimente la eyaculación del fluido seminal. Esta eyaculación esta mediada a nivel nervioso por el sistema simpático.

Paralelamente, en ambos sexos continúan los incrementos iniciados en las fases anteriores de los diversos parámetros. Es decir, la tasa cardíaca, presión arterial y frecuencia respiratoria siguen aumentando.

Fase de resolución

Supone la pérdida progresiva de la tensión sexual y la vuelta gradual del organismo al estado previo a la fase de excitación. La reversión de los procesos anteriores suele tener una duración de entre 15 y 30 minutos.

Los varones entran en un periodo refractario durante el cual es muy difícil volver a conseguir una erección y obtener otro orgasmo. La duración de este periodo es variable, oscilando entre minutos y horas, y va en aumento con la edad.

Las mujeres no muestran ese periodo refractario. Por ello, son capaces de experimentar orgasmos múltiples o repetidos en un periodo más corto de tiempo. Otra diferencia respecto a los hombres, es que mientras estos muestran unos ciclos similares en tiempo y activación, las mujeres muestran mayor variabilidad entre ellas: mientras que algunas ascienden rápidamente al orgasmo, otras lo hacen de manera muy lenta y progresiva.