Sistema límbico: ¿qué es y cómo funciona?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 septiembre, 2018
Lorena Vara González · 23 mayo, 2017

Nuestro cerebro es una de las estructuras más maravillosas de nuestro cuerpo. Tanto es así, que aunque es una de las partes de nuestro cuerpo más estudiada, todavía queda mucho por descubrir sobre su funcionamiento. A pesar de ello, sabemos que dentro de él tenemos diversos sistemas que se han especializado en una parte del funcionamiento de nuestra conducta. Uno de los sistemas más importantes es el conocido como sistema límbico.

La primera vez que se habló del sistema límbico, aunque de una manera menos conceptualizada y más primitiva de lo que lo conocemos ahora, fue porque Paul Broca nombró a una zona situada cerca de la glándula pineal, es decir en el limbo o borde, la zona de “el gran lóbulo límbico”. De ahí viene la lógica de su nombre, porque se sitúa en el limbo o borde de otras estructuras ya conocidas en ese momento.

Pero el sistema límbico, tal y como lo conocemos actualmente, fue conceptualizado por el fisiólogo MacLean en 1949. Amplió la conceptualización primaria de este sistema que inició Papez en 1939, dándole su nombre actual. MacLean decidió la ampliación del número de estructuras que lo componen porque consideraba que en nuestra evolución fue igual de importante el desarrollo de la corteza cerebral que el desarrollo de nuestro cerebro emocional.

“La felicidad es un estado mental activado por el sistema límbico”

-Antonio Damasio-

Por ello, se conoce al sistema límbico como cerebro emocional. Pero, ¿el término de cerebro emocional es totalmente correcto?, ¿actualmente cuáles son los componentes del Sistema Límbico?, ¿es tan importante su funcionamiento? Si sigues leyendo, ¡encontrarás las respuestas a estas preguntas!

Cerebro con las estructuras del sistema límbico

¿Cuáles son las principales estructuras que componen el sistema límbico?

El sistema límbico está compuesto por multitud de estructuras cerebrales interconectadas entre sí. Esto hace que sea complejo determinar con precisión qué estructuras lo forman y el trabajo concreto de cada una de ellas. Aunque los estudios realizados sugieren que, con mayor apoyo entre los científicos, las estructuras que componen el sistema límbico y sus funciones son las siguientes:

Hipotálamo

Situado en la base del encéfalo, por debajo del tálamo. En concreto se encuentra a ambos lados de la porción ventral del tercer ventrículo, o lo que es lo mismo, hacia el centro y de manera interna en nuestro cerebro.

Es una estructura cerebral pequeña, pero compuesta por multitud de núcleos y fibras que resulta esencial para garantizar nuestra supervivencia, pues se encarga de nuestro sistema nervioso autónomo y nuestro sistema endocrino. Además organiza las conductas más importantes ligadas a la supervivencia de la especie: lucha, alimentación, huida y reproducción.

Una de las estructuras del hipotálamo más importantes en el funcionamiento del sistema límbico son los cuerpos mamilares. Los cuerpos mamilares son una profusión del fondo del encéfalo en el extremo posterior del hipotálamo. Contienen varios núcleos hipotalámicos importantes y se encargan de la recepción de los impulsos procedentes de la amígdala y del hipocampo, y el reenvío de estos impulsos hacia el tálamo. Esto los convierte en una importante vía de recepción y transmisión de la información.

Hipocampo

Es una estructura del prosencéfalo, situada en el lóbulo temporal, que tiene una forma característica de “caballito de mar”. Es una de las regiones más ancestrales del encéfalo humano y por ello es la principal estructura ligada al hipotálamo en la regulación de los procesos básicos de nuestra supervivencia.

Es más, el hipocampo es tan importante que sin él no podríamos tener una identidad puesto que es un área esencial para el buen funcionamiento de nuestra memoria. En concreto de la memoria remota, que es la que nos proporciona el recuerdo de todo aquello que ha sucedido en el pasado, y por tanto configura en parte nuestra personalidad moldeada en base a las experiencias. Además, el hipocampo también es una estructura muy importante en los procesos de aprendizaje.

En cuanto al sistema límbico, el hipocampo es el principal encargado de la memoria emocional. Esto quiere decir que cada acontecimiento que hemos vivido, sentido y experimentado es filtrado por el hipocampo, que junto con el hipotálamo, hace que podamos recordar no solo las experiencias, sino también lo que sentimos asociadas a ellas.

Amígdala

La amígdala o complejo amigdalino está situada en el ventrículo lateral del lóbulo temporal, en concreto en el interior del lóbulo temporal rostral. Esto quiere decir que forma parte del llamado cerebro profundo, ese donde priman las emociones básicas o el instinto de supervivencia. Está compuesta por tres núcleos principales: núcleos basolaterales, núcleo central y núcleos corticomediales.

Su principal función es la de integrar las emociones con los patrones de respuesta correspondientes a nivel fisiológico y conductual. Sus conexiones no solo producen una reacción emocional, sino que debido a su estrecha vinculación con el lóbulo frontal también permite la inhibición de conductas, participando así en el conocido secuestro emocional o “Amygdala Hijack”.

Dentro del sistema límbico, no solo es la capitana de nuestras emociones, también, asociada al hipocampo, genera los recuerdos emocionales. Pero esto no es todo, junto con el Hipotálamo impregna de color emocional nuestros procesos básicos, asociando la ansiedad o emociones negativas a la alimentación, el sueño o la conducta sexual.

Fórnix o Trígono

Es un haz o conjunto de axones en forma de arco que conecta el hipocampo con otras regiones encefálicas. Destaca, para el funcionamiento del sistema límbico, su conexión con los cuerpos mamilares y con el hipocampo. Así, este arco es el principal encargado de la transmisión de información entre las principales estructuras del sistema límbico.

Corteza límbica

La corteza límbica se localiza en el lóbulo temporal medial de nuestro cerebro. Muy relacionada con la memoria, en concreto, con la consolidación y recuperación de memorias declarativas: tanto episódicas como semánticas. Además, al igual que el Fórnix, es una vía de conexión de información entre las diferentes estructuras cerebrales.

Otras estructuras asociadas al sistema límbico

Como hemos dicho anteriormente, no todos los neurólogos y neuropsicólogos están de acuerdo en la composición del sistema límbico debido a la complejidad de su funcionamiento. Por ello, algunos profesionales pueden tener también en cuenta, para explicar su funcionamiento, a las siguientes estructuras:

  • Circunvolución del cíngulo: proporciona una vía desde el tálamo hasta el hipocampo y está asociada con la memoria olfativa y el recuerdo del dolor.
  • Área septal: participa en la inhibición del sistema límbico y el nivel de alerta cuando la atención selectiva así lo requiere. Además parece intervenir para relacionar de la memoria, motivación, la emoción y el estado de alerta, modulando las sensaciones placenteras y los estados de activación externos.
  • Área tegmental ventral: considerada uno de los centros del refuerzo por excelencia, interviniendo así en la regulación del placer y las adicciones.
  • Corteza prefrontal: que es la parte racional por excelencia de nuestro cerebro y la que nos distingue de los animales. Su funcionamiento relacionado con el sistema límbico es silenciar o parar los “impulsos” emocionales provenientes del mismo. Es la que se encarga de controlar nuestros impulsos y su desarrollo es uno de los que más tarde se completa en el desarrollo de nuestro cerebro.

Mujer sosteniendo un corazón en una mano y un cerebro en otra

¿Resulta correcto hablar del Sistema Límbico como cerebro emocional?

Para muchos autores resulta un término completamente correcto puesto que la función principal del Sistema Límbico, como hemos visto, es la regulación emocionalDe hecho, históricamente la función principal asignada a este sistema solo contemplaba la gestión de las emociones.

Actualmente, en cambio, se considera que la visión de este sistema como el cerebro emocional resulta muy reduccionista. Diferentes investigaciones han puesto de manifiesto una multitud de funciones en las que cobra especial relevancia el sistema límbico. Entre las funciones metabólicas se encuentran la regulación térmica, las funciones vegetativas y reproductivas. Y entre las funciones de supervivencia destacan su influencia en las emociones y sentimientos, ira y odio, miedo, pasión y tristeza y memoria (Saavedra, Díaz, Zúñiga, Navia y Zamora, 2015).

¿Tan importante es el sistema límbico para nuestra supervivencia?

Como hemos visto, este sistema se encarga de multitud de funciones, entre ellas las esenciales para la supervivencia, representadas, sobre todo por el hipotálamo. Por lo que sin él no podríamos vivir y una muestra de ello son algunas de las enfermedades más llamativas que se pueden dar si se lesiona alguna de las estructuras que lo componen:

  • Alzheimer: se produce por una degeneración de diferentes estructuras cerebrales, sobre todo, del hipocampo, produciendo en este caso la pérdida progresiva de la memoria entre otros síntomas.
  • Síndrome de Kluver-Bucy: afectación de la amígdala y los lóbulos temporales de manera bilateral. Produce agnosia o falta de reconocimiento visual, hipersexualidad e hiperfagia, entre otros síntomas.
  • Amnesia: principalmente anterógrada por afectación del hipocampo.
  • Alexitimia: Incapacidad para expresar y reconocer emociones tanto propias como ajenas.

Estas alteraciones, entre muchas otras, nos informan de la importancia del sistema límbico en los diferentes aspectos de nuestra conducta, desde la memoria hasta funciones tan básicas como el hambre. Por ello, es una estructura cuyo funcionamiento es de los más importantes dentro de nuestro cerebro.

Referencias Bibliográficas:

Abril Alonso, Águeda del. (2005) Fundamentos biológicos de la conducta. Madrid: Sanz y Torres.

Carlson, N. (2014). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson.

Rosenweig, M.; Breedlove, S.; Watson, N. (2005) Psicobiología. Una introducción a la Neurociencia Conductual, Cognitiva y Clínica. Barcelona: Ariel.