Sistema nervioso somático: características y funciones

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
· 3 junio, 2019
En la corteza somatosensorial hay una representación proporcional a la sensibilidad de las diferentes partes del cuerpo. En esta representación, no todas las áreas ocupan el mismo tamaño ni están irrigadas por el mismo número de conexiones.

La función esencial del sistema nervioso es la comunicación. Esta se produce tanto con el medio que nos rodea como con el interior de nuestro organismo. Atendiendo a sus funciones, el sistema nervioso se divide en el Sistema Nervioso Somático (SNS) y Sistema Nervioso Autónomo (SNA).

El sistema nervioso somático es un sistema complejo. Es la parte del sistema nervioso que se encarga de llevar la información sensorial al sistema nervioso central. Esto es: el sistema nervioso somático se encarga de la comunicación del cuerpo con el medio externo. Mientras, el SNA se encarga de la comunicación de los órganos entre sí, lo que hace que se mantenga la homeóstasis.

El SNS actúa mediante los músculos esqueléticos, regulando acciones voluntarias y reflejas. A través de sus receptores, este sistema capta los cambios que se producen. Así, las fibras motoras que se ubican en el sistema nervioso somático presentan algunas características que las diferencian del autónomo:

  • En primer lugar, no hay ganglios en su recorrido.
  • Los cuerpos neuronales se ubican dentro del SNC. Además, discurren sin interrupción hasta alcanzar el efector (músculo esquelético).
  • Además, la velocidad de conducción es mucho mayor.
  • El SNS puede estimular o no al efector, pero no lo inhibe.
Sistema nervioso parasimpático

Vías sensitivas del sistema nervioso somático (SNS)

Para que podamos percibir una sensación, la información ha de llegar a la corteza cerebral. Así, la vía es el recorrido que hace la información a través de un conjunto de neuronas que vinculan el sistema nervioso periférico con el sistema nervioso central.

Así, para que un estímulo sensitivo llegue a su destino, el sistema nervioso central es necesario que vaya desde los receptores hasta el SNC mediante la conexión con tres neuronas. En la corteza somatosensorial hay una representación proporcional a la sensibilidad de las diferentes partes del cuerpo (1). En esta representación no todas las áreas ocupan el mismo tamaño. Áreas como las yemas de los dedos o los labios son las que ocupan mayor lugar en esta representación.

Existen diferentes tipos de vías sensoriales. Según la modalidad sensorial que conducen, se dividen en:

  • Vía para el tacto fino. Sensibilidad discriminativa o epicrítica.
  • Vía para el tacto difuso. Sensibilidad gruesa o protopática.
  • Vía para el dolor y la temperatura. Termoalgésica.
  • Vía propioceptiva. Posición corporal.
Perfil de un hombre con el sistema nervioso de color

Otra forma de denominarlas es según la procedencia del estímulo:

  • Vías exteroceptivas: son aquellas que conducen información procedente de la piel.
  • Vías interoceptivas: son las que conducen la información de órganos internos.
  • Por último, vías propioceptivas: son las que conducen información del sistema músculo-esquelético.

Para transmitir la sensación, los impulsos nerviosos viajan por un relevo de tres neuronas:

  • Primero, están las neuronas de primer orden: son las que conducen desde la periferia del cuerpo.
  • Neuronas de segundo orden: se ubican en el asta posterior de la médula espinal o en el tronco. Se ocupan de transmitir el impulso nervioso desde el tronco hasta el tálamo. Ahí es donde ocurre una sinapsis con la neurona de tercer orden.
  • Neuronas de tercer orden: están en los núcleos de relevo del tálamo. Su función es conducir el impulso nervioso hacia las áreas somestésicas (es decir, somático-sensitivas) en la región ubicada por detrás de la cisura de Rolando en el lóbulo parietal.

Antes de llegar a la corteza, donde se interpreta la sensación, toda la información sensorial se procesa en el tálamo (excepto las aferencias olfativas). Luego, se integran en la corteza parietal, donde se integra normalmente la sensibilidad.

Vías motoras

Cuando estiramos la mano para coger algo, este procesamiento mental requiere la contracción y relajación de los músculos tanto del brazo como de la mano.

De esto se ocupan las vías motoras: conducen impulsos nerviosos desde el sistema nervioso central hasta los músculos esqueléticos (efectores somáticos). Así, las neuronas implicadas en este proceso son las motoneuronas, que se ubican en el asta anterior de la médula espinal.

sistema nervioso simpático

El sistema de las vías motoras se divide en tres fascículos, dependiendo del origen y la finalización de los nervios:

  • Córticogeniculado o corticonuclear. Su destino son los núcleos motores de los pares craneanos. Es decir, se trata de la vía que controla los músculos faciales.
  • Yuxtapiramidal. Se origina en el área 4 de la circunvolución frontal. Su destino son las neuronas de la formación reticular a nivel bulbar.
  • Haz córticoespinal o piramidal. Vincula la corteza con las neuronas del asta anterior de la médula espinal. Así, controla los músculos del tronco, del cuello y las extremidades.

Así pues, podemos concluir que el sistema nervioso somático es un sistema complejo. Para producir el movimiento, desde el sistema nervioso central, se producen varias conexiones que permiten realizar la acción final. Lo mismo ocurre cuando alguien nos toca o rozamos con algún objeto: para que nuestro cerebro se entere, multitud de neuronas y áreas se ven implicadas en el proceso.

  1. Leira, M. S. (2012). Generalidades del sistema nervioso somático y de las vías de conducción. Manual de bases biológicas del comportamiento humano.
  2. Tassinary, L. G., Cacioppo, J. T., & Vanman, E. J. (2017). The somatic system.
  3. Boggia, J. (2007), Fisiopatología, Compendio Udelar, Facultad de Medicina, Oficina del libro.