Sobreviviendo al crimen

Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
No es fácil ser víctima de un delito y rehacer tu vida. Pero en este artículo queremos ofrecerte ayuda para vencer estar adversidades
 

La naturaleza humana es muy compleja, y comprenderla es una labor en la que aun están psicólogos, psiquiatras, antropólogos, sociólogos y demás especialistas de diversas ramas. Por lo que entender qué lleva a una persona a cometer un crimen no es una cuestión nada sencilla, ni tampoco lo es entender cómo repercute a nivel emocional el ser la víctima del mismo. Tratamos siempre de buscar una explicación integral y científica para encontrar una solución, mientras vamos sobreviviendo al crimen como podemos.

Sobreviviendo al crimen en una sociedad cambiante

En los últimos años, las personas se han visto obligadas a presenciar, más frecuentemente, distintos tipos de crímenes. A veces, viviéndola en carne propia y, otras, de forma más indirecta. Parece que las tasas de criminalidad van en aumento en Occidente.

Por otra parte, los medios de masas, los videojuegos y las redes sociales nos hacen estar día a día en contacto con el crimen y el delito. Ya sea, como en los medios y en las redes, ofreciendo ininterrumpidamente noticias al respecto. Ya sea, a través de los juegos, con un aumento de la violencia. Ante este panorama, la sociedad sufre como una especie de insensibilización al tema. Pero ¿qué pasa cuando somos nosotros las víctimas?

Porque puede ser un simple robo, pero hasta la más pequeña situación de violencia puede inducirnos una sensación de amargo desconcierto y desprotección. Las cuestiones a partir de este momento serían ¿cómo sobrevivir a un hecho delictivo? y ¿cómo superar el miedo y estrés generado por el mismo?

Después de experimentar el robo de cualquier posesión material, se puede experimentar un nivel de estrés post-traumático tan elevado, que puede conducir al aislamiento o al pánico. Pero no hay que dejarse llevar, sino aprender a sobrellevarlo de la mejor forma.

Existen muchas técnicas y herramientas que pueden utilizarse, dependiendo de cuál fue el crimen del que fuimos víctimas. No obstante, lo principal es aprender de la experiencia de forma positiva, y trabajar en superar los temores generados por dicha situación negativa, y fortalecerse internamente.

Sobreviviendo al crimen… ¿y después qué?

El hurto es uno de los delitos más comunes y menos denunciados. Las personas saben que la denuncia que se interponga casi nunca llegará a nada y, además, se trata de una modalidad delictiva en la que no ha mediado violencia.

 

Por el contrario, el robo consiste en apoderarse de las cosas ajenas con violencia o intimidación y, muy posiblemente utilizando armas. En estos casos, el ladrón suele agredir o amenazar para que le des tus posesiones.  Existe otra modalidad de robo como «el tirón», hacer «butrones», etc. En estos casos no suele mediarse palabra, sin embargo son sucesos muy rápidos y violentos.

En cualquiera de los tres casos, la sensación de seguridad desaparece repentinamente. Después de superar el shock inicial, puede instalarse una sensación de estar experimentando una situación surrealista. En este punto, se puede estar rememorando el suceso ininterrumpidamente y se puede caer muy fácilmente en el miedo.

Afrontar el miedo

En primer lugar, se deben conocer lo que en psicología se llaman “estrategias de afrontamiento”. Se trata de esquemas cognitivos que utilizamos para responder ante situaciones o conflictos que se pueda experimentar. Así, es común que, en caso de robos, las personas hagan uso –inconscientemente – de la estrategia del escape/evasión. Se trata de apartarse emocionalmente de la situación, o fantasear con diferentes variables (como defenderse o evitar el suceso).

 

Por otra parte, existe un gran número de víctimas que aprenden de la situación. Es importante ser consciente que la pérdida fue sólo material (en el mejor de los escenarios). Y que, conociendo cómo ocurrió, pueden disminuirse los riesgos de experimentar una situación similar otra vez. Es de gran importancia aprender y fortalecerse. En palabras de Nietzsche: «Lo que no me mata me hace más fuerte»

En cualquiera de los casos, lo más importante es mantener la calma y tratar de sobrellevar los días después de experimentar un robo, con la cabeza lo más fría posible y sin tomar decisiones apresuradas.