Solomon Asch, un pionero de la psicología social

Edith Sánchez · 13 mayo, 2018

Solomon Asch es considerado como uno de los pioneros de la psicología social, área en la que centró sus investigaciones. Este psicólogo polaco emigró a los Estados Unidos con pocos años y fue en ese país donde completó su formación escolar y universitaria.

Nació en Varsovia (Polonia) en 1907. A los 13 años su familia se radicó en Nueva York. Allí, Solomon Asch completó sus estudios y obtuvo su doctorado en psicología, en 1932. Con el tiempo, fue conocido por sus originales experimentos en psicología social. En definitiva, por demostrar la influencia que pueden tener los demás en nuestro comportamiento.

Mientras estudiaba en la Universidad de Columbia, Solomon Asch fue asesorado por Max Wertheimer. Este experto en la psicología de la Gestalt tuvo un hondo impacto en su formación. Particularmente, despertó un gran interés en los fenómenos de la percepción, el pensamiento y la asociación.

La mayoría de los actos sociales deben entenderse en su entorno y perder significado si están aislados. Ningún error al pensar en hechos sociales es más serio que no ver su lugar y función”.

-Solomon Asch-

El desarrollo intelectual de Solomon Asch

Solomon Asch trabajó como profesor de psicología en el Swarthmore College durante 19 años. Su paso por esa institución le permitió establecer una fuerte relación con Wolfgang Kohler, a quien siempre admiró. Sus teorías despertaron su interés por investigar y le sirvieron de base para los experimentos que le hicieron famoso.

Asch adquirió enorme fama por tales experimentos y por la publicación de su libro, Psicología social, en 1952. Allí plasma el desarrollo de sus investigaciones y los conceptos clave de su teoría.

En su momento, revolucionó los estudios acerca de la mente humana. También trabajó en el Instituto tecnológico de Massachusetts y en la Universidad de Pensilvania. Además tuvo un paso fugaz por la Universidad de Harvard, en donde dirigió la tesis de doctorado del famosísimo y controvertido Stanley Milgram.

Árboles con forma de cabezas representando las teorías de Solomon Asch

El experimento de Asch

Solomon Asch realizó una serie de experimentos que se conocen con el nombre genérico de “el experimento de Asch”. Se trata de una serie de estudios que llevó a cabo en 1951 y cuyo principal propósito era probar que las personas se pliegan al poder del grupo, adoptando una actitud de conformidad frente a este.

El experimento básicamente consistía en conformar un grupo de entre 7 y 9 estudiantes. Todos ellos, excepto uno, eran cómplices del investigador. A todos se les presentaban dos líneas y se les pedía que señalaran la que para ellos era más larga. La respuesta correcta era muy evidente, sin embargo los cómplices comenzaron a señalar la opción equivocada como correcta. Este hecho hacía que el sujeto evaluado (“no cómplice”) sintiera una fuerte presión del grupo para contestar en contra de lo que su lógica le decía.

Solomon Asch demostró que una buena parte de los sujetos experimentales se terminó sumando a la respuesta de la mayoría, pese a ser evidente lo erróneo de la misma. Además, Asch se preguntó realmente si los sujetos que seguían el juicio “amañado” general realmente lo hacían porque se convencían de la respuesta que daban. Se encontró que no: el número de personas que se plegaba al juicio mayoritario disminuyó considerablemente cuando se les permitió manifestar su decisión en privado. Así, la influencia se manifestaba sobre todo sobre la conciencia y no tanto sobre el juicio.

Otros aspectos del experimento de Asch

Para complementar el estudio central, Solomon Asch introdujo algunas variaciones. El primer cambio fue introducir un sujeto (también pactado o amañado) que rompiera el consenso de la mayoría. Asch comprobó que el hecho de que una persona previamente rompiera el consenso disminuía considerablemente el número de sujetos experimentales que se plegaban o conformaban a la opinión equivocada de la mayoría

Solomon Asch y su experimento

Los experimentos de Asch, aunque criticados, aportaron una visión distinta y original de cómo podemos ser influenciados y condicionados por la mayoría. Lo cierto, de hecho, es que en la actualidad se le considera como uno de los psicólogos más importantes de la historia. Entre los galardones que se le concedieron sobresale el Premio de Distinción por Contribuciones Científicas de la Asociación Psicológica Americana (APA) en 1967.