Star Wars: la búsqueda del equilibrio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 10 marzo, 2018
Leah Padalino · 10 marzo, 2018

Seguramente, cuando se estrenó la primera película de Star Wars, nadie imaginaba lo que realmente supondría para la historia del cine, ni que en pleno 2018, esta saga lograse seguir cautivando nuevos seguidores, conquistando nuevas generaciones de fans y cosechando éxitos. Pero lo ha hecho, Star Wars cuenta hoy con legiones de fans de todas las edades y de todos los lugares del planeta.

Star Wars marcó un antes y un después en la historia del cine, lo cambió todo. Aunque, valorarla como la mejor saga de la historia del cine dependa de gustos, lo que sí podemos decir es que ha cambiado la forma de entenderlo. Por otro lado, si decidimos hacer un repaso por toda la saga, en seguida nos damos cuenta de la cantidad de errores de continuidad que se aprecian en ella. Errores que perdonamos y entendemos como consecuencia del paso del tiempo, y de que la idea original no era tan amplia como el resultado final.

Star Wars supuso el auge del cine de masas, de la ciencia ficción, la puesta en marcha de los efectos especiales en una época en la que las técnicas eran, todavía, muy rudimentarias. Incluso el cineasta Brian de Palma llegó a compararla con la comida basura y lo cierto es que, en parte, podía tener razón, pero eso no quita que nos encante, que nos fascine y que nos arrastre al cine cada vez que aparece un nuevo episodio. Además, Star Wars ha logrado dar auténticas lecciones de marketing, convertir el acto de ir al cine en todo un evento social y de masas; por no hablar del universo expandido, que va mucho más allá de los límites de la pantalla: novelas, cómics, juegos, series, etc.

Star Wars es el inicio del cine moderno, de una nueva era. Pero más allá de todo lo que supone para la historia del cine, también nos deja importantes lecciones de filosofía, y es en esto en lo que me voy a centrar en este artículo. No voy a hablar de una película en concreto ni de una de las trilogías, no voy a detenerme en personajes, tramas o escenarios, sino que voy a acercarme, aunque sea un poco, al trasfondo de la saga, a la filosofía sobre la que se ha ido edificando.

Han Solo, Leia y Luke Skywalker

La fuerza

¿Qué es la fuerza? Esto es lo primero que deberíamos preguntarnos para entender ese trasfondo del que hablábamos. La fuerza es definida como un campo de energía omnipresente que conecta a todos los seres de la galaxia. Esta idea de una energía que conecta todo, de un ente o poder omnipresente que rige el mundo, puede no parecernos muy novedosa y, realmente, no lo es. Desde el principio de la humanidad, se ha tratado de dar explicación al mundo y a todo lo que ocurre en él, por qué crecen las plantas, por qué llueve o por qué existimos son algunas de las preguntas que se han planteado.

Para dar una explicación al mundo, se crean los mitos, la filosofía, la ciencia y también las religiones. Igual que en el mundo real, esta ficción debía ser verosímil y, por tanto, había que dar una explicación a este mundo que nos presentaba. Más filosófica y espiritual en su trilogía original y más científica en la precuela, la explicación reside en la fuerza.

La fuerza se asemeja mucho a algunas de las explicaciones que dieron los presocráticos, pero también a la filosofía budista, a Platón o al estoicismo. Los filósofos griegos tenían que buscar un principio, un origen o fuente, algo que pudiera explicar la vida, el universo.

“Mi aliada es la Fuerza y una poderosa aliada es, de la vida es la creadora, crecer la hace, su energía nos rodea a todos y nos une, luminosos seres somos, no esta cruda materia”

Yoda

De este modo surge la idea del arjé, el principio y fuente del todo. Para algunos filósofos como Tales de Mileto este arjé es el agua; para otros como Aristóteles, el arjé no necesita nada más para existir, es algo que no podemos percibir, que hace que todo lo demás exista. En este punto, podríamos decir que la fuerza es el arjé de este universo de ciencia ficción.

Además, existen individuos más sensibles que otros, individuos capaces de percibir esta fuerza y de conectar con ella de una forma muy espiritual. De este modo, aparece la Orden Jedi, una corriente ideológica o religiosa que siguen unos individuos cuya sensibilidad a la fuerza es muy fuerte. La vida de estos Jedis girará en torno al descubrimiento y conocimiento de la fuerza, la búsqueda de la paz y la armonía de todos los seres, un camino totalmente espiritual que, en seguida, nos recuerda a algunas corrientes filosóficas, pero también a algunas órdenes religiosas.

La fuerza es la base de este mundo ficticio, el principio de unificación, el arjé. Pero la fuerza no es solo eso, va más allá, los jedis deberán vivir en armonía con la fuerza y adquirir el conocimiento; sin embargo, esta fuerza posee también un reverso oscuro, un lado siniestro que puede resultar muy tentador.

Jesis

El bien y el mal en Star Wars

A lo largo de la historia de la filosofía, hemos visto infinidad de teorías y argumentos que hablan de vencer las tentaciones, de alcanzar el bien y cómo lograrlo; lo mismo ocurre en las religiones y, como era de esperar, también en Star Wars. La fuerza tiene dos lados: uno oscuro y otro luminoso, ambos están ahí. El yin y el yang, el bien y el mal, el cielo y el infierno, razón frente a pasiones, luz y oscuridad, opuestos que no pueden existir sin el otro, una eterna dualidad.

Los jedis seguirán el camino del lado luminoso y deberán buscar la tranquilidad, la estabilidad o, como dirían los griegos, la ataraxia. Los sith serán su contraposición y se dejarán llevar por el lado oscuro. El lado oscuro se define como la parte de la fuerza vinculada al miedo y al odio. Podemos asociar la ataraxia jedi a la filosofía estoica, que se aleja del placer y de las pasiones, busca el conocimiento, pero acepta todo tal y como está.

“El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento y el sufrimiento al lado oscuro”

La ética estoica nos lleva a un estado de aceptación, no tenemos el control sobre lo que ocurre y no podemos cambiarlo, por tanto, lo aceptamos sin perturbarnos. Los jedi hacen algo parecido, aunque no será fácil, ¿cómo aceptar la muerte de un ser querido sin perturbarnos? Esto es algo que afectará profundamente a algunos personajes, como Anakin Skywalker que, vencido por el miedo, caerá en el lado oscuro.

El mal puede ser muy tentador y más cuando hay sufrimiento; algo que define muy bien el maestro Yoda, una especie de Platón de este universo que, con sus oraciones agramaticales, nos hace reflexionar cada vez que emite un argumento. Vencer las tentaciones, buscar el equilibrio, alcanzar el bien… Todo esto puede sonarnos muy aristotélico, pero también podemos vincularlo a algunas religiones como el cristianismo.

Los sith suponen ese dejarse llevar por las pasiones, ese romper con el platonismo, pero, ¿son realmente el mal? Parece que el bien puede ser más un punto de vista, como vemos en el personaje de Anakin/Darth Vader y su conversión al lado oscuro, un personaje que, como Nietzsche, va más allá del bien y del mal.

Star Wars se ha convertido en una saga imperdible que identificamos rápidamente por su banda sonora, sus sables de luz y sus inolvidables trilogías (especialmente, la original). Pero también es un ejemplo de aunar cine y filosofía, de hacernos pensar a través de un mundo de ciencia ficción.

“Que la fuerza te acompañe”.