¿Existe el famoso suero de la verdad? - La Mente es Maravillosa

¿Existe el famoso suero de la verdad?

Edith Sánchez 17, Agosto 2017 en Curiosidades 159 compartidos
mano sujetando suero de la verdad

¿Mito o realidad? El suero de la verdad ha sido objeto de todo tipo de leyendas urbanas y de relatos de ficción. Son muchas las películas en las que se utiliza esta sustancia para conocer los secretos inconfesables de alguna persona. También hay cientos de rumores que la asocian con el espionaje y las torturas.

El suero de la verdad también es un tema que ha causado permanentes controversias en varios sentidos. Por un lado, la ciencia ha puesto en tela de juicio la existencia y los efectos de ese tipo de sustancia. Por otro lado, se ha abierto un fuerte debate ético en torno al uso de psicoactivos “con efectos de verdad”, tanto en la práctica psiquiátrica como en otros terrenos.

¿Existe realmente el suero de la verdad o es solo una de tantas leyendas urbanas? De existir, ¿cuáles son sus efectos reales? ¿Es cierto que lleva a que las personas confiesen lo inconfesable? ¿Qué consecuencias tiene su uso en el cerebro de la persona a quién se le aplica? Pongamos la lupa en este fascinante tema.

Algo de historia

El tema del suero de la verdad comenzó a ventilarse a principios del siglo XX. La noción empezó a tomar forma cuando se administraba escopolamina a las mujeres en trabajo de parto. Se detectó que esto les ayudaba a soportar mejor los dolores, pero también que se volvían más desinhibidas. Sin proponérselo, ellas hablaban sobre detalles íntimos de sus vidas, algo que despertó la curiosidad de algunos investigadores.

lámina antigua

El primero en detectar el efecto desinhibitorio de esas sustancias fue el doctor Robert House. Este ginecólogo y obstetra analizó en detalle los efectos de la escopolamina. Entre 1921 y 1929 escribió 11 artículos en “Los Angeles Record”. Allí acuñó por primera vez el concepto de “suero de la verdad”, aplicado inicialmente a la escopolamina. Después se le llamó de este modo a otro tipo de sustancias.

No fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando estas sustancias ganaron más protagonismo. Aunque no hay evidencias certeras al respecto, se ha informado que el suero de la verdad se empleó frecuentemente para obtener confesiones de prisioneros.

Aparentemente el suero de la verdad tuvo históricamente un uso preferentemente militar. Un grupo de documentos de la CIA desclasificados en 1963 dan cuenta del uso de sustancias durante los interrogatorios. Lo mismo se dice, aunque sin pruebas fehacientes, sobre los regímenes dictatoriales en América Latina. En esos casos ya no se utilizó escopolamina sino otra sustancia llamada tiopentato de sodio.

¿Qué es el famoso suero de la verdad?

El tiopentato de sodio, al que se ha bautizado como “suero de la verdad”, es una droga que se deriva del ácido barbitúrico. Fue descubierto en 1930 por dos químicos que trabajaban en el famoso Laboratorio Abbot. Se le conoce también con otros nombres como “trapanal”, “pentotal sódico” o “amital sódico”. Se le ha empleado con diferentes fines, especialmente como anestésico o para inducir estados de coma.

frasco azul con jeringuilla

El tiopentato generalmente se administra por vía endovenosa, pero también de forma intramuscular y rectal. Se metaboliza a través del hígado. Generalmente el efecto se produce unos 20 segundos después de la administración de la droga y se mantiene durante un lapso que oscila entre los 5 y 10 minutos.

El llamado suero de la verdad disminuye la tensión arterial y aumenta la frecuencia cardíaca. De la misma forma, reduce el ritmo de la respiración y el flujo sanguíneo cerebral. No tiene efectos analgésicos. Produce un estado de “sedación desconcertante”, es decir de adormecimiento acompañado por excitación y desorientación. Si esta sustancia se administra en forma deficiente puede causar graves problemas de salud e incluso la muerte.

Los efectos sobre el sistema nervioso

En principio el psicoanálisis fue el encargado de aportar una explicación sobre el fenómeno del suero de la verdad. Se indicó que esta sustancia hacía que el yo se quedara neutralizado. A partir de entonces no funcionan los mecanismos de represión y entonces todo queda en manos del “Ello”. En esa estructura no hay moral ni límites sociales. Por lo tanto, se expresan los contenidos reprimidos sin ninguna restricción.

Neuronas del cerebro

Con la mejora considerable de las técnicas de neuroimagen pudimos entender cómo actúan los psicoactivos en nuestro cerebro, como los barbitúricos y, por supuesto, el suero de la verdad. Por ejemplo, el tiopentato de sodio es un depresor del sistema nervioso central. Esto quiere decir que su efecto es una ralentización de varias funciones del cerebro. La consecuencia es que la persona “baja la guardia” frente al entorno.

Todo esto da lugar a que haya una gran desinhibición, pero también afecta los procesos de pensamiento. En consecuencia, no necesariamente induce a decir “la verdad”, sino que saca a flote todo tipo de contenidos. Esto incluye fantasías reprimidas, ideas proscritas, etc. Por lo tanto, para las neurociencias no se puede hablar de un suero de la verdad en sentido estricto, ya que es muy fácil que los testimonios de fantasía aparezcan mezclados con los testimonios de realidad, sin que sea fácil distinguir entre unos y otros.

Resumiendo, esto significa que, si alguien se niega a decir algo, es mucho más probable que elimine esa resistencia cuando se le aplica tiopentato de sodio. Sin embargo, lo que diga bajo su efecto puede ser verdad o simplemente producto de fantasías, confusiones o represiones inconscientes.

periodista Michael Mosley

Un experimento con el suero de la verdad

El periodista Michael Mosley, experto en ciencia y productor de televisión, quiso probar la eficacia del suero de la verdad en sí mismo. Voluntariamente se sometió a la administración del tiopentato de sodio para verificar cuál era el efecto y si en realidad inducía a nuestros cerebros a decir la verdad.

Antes de comenzar el experimento se propuso un objetivo: intentar mentir a pesar de la sutancia. Diría que era un famoso cirujano y no un productor de televisión. Sostendría esa mentira frente a cualquier pregunta que le hicieran. Todo comenzó con una pequeña dosis de la sustancia.

Cuando la droga hizo efecto, se le hizo la pregunta sobre su profesión. Entre risas, Mosley respondió que era un cirujano cardiaco. Luego le preguntaron cuál era la última intervención quirúrgica que había hecho. Otra vez entre grandes risotadas, Mosley respondió que una revascularización coronaria. “Sobrevivió… fue fabuloso”, agregó.

El doctor Leach, quien dirigía el experimento, le aplicó una dosis adicional del suero de la verdad. Mosley cuenta que con esta se sintió más sobrio y controlado. Aún así, al preguntarle cuál era su profesión, respondió sin dudarlo: “Soy un productor de televisión”. Tras el experimento el periodista dijo que simplemente no se le ocurrió mentir en ese momento. Añadió que percibió que la droga hacía a la persona más vulnerable a la sugestión, a decir lo que el otro quería escuchar.

Fuentes:

Mosley, M. (2013). Probamos “el suero de la verdad” para ver si funciona. BBC http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/10/131004_droga_verdad_finde

NATURAL.LUM (2017). El suero de la verdad o las drogas “sin conciencia”. Recuperado de: https://naturalum.wordpress.com/2017/01/02/el-suero-de-la-verdad-o-las-drogas-sin-conciencia/

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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