¿Te han acusado de manipulador? Aprende a identificar la proyección y defiéndete

¿Te han acusado alguna vez de manipulador, cuando en realidad la otra persona lo es? Si es así, es posible que hayas sido víctima de una táctica «ataque preventivo». Para saber cómo protegerte de este tipo de comportamiento tóxico, te invitamos a continuar la lectura.
¿Te han acusado de manipulador? Aprende a identificar la proyección y defiéndete
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 03 febrero, 2024

Una característica habitual de los manipuladores es acusarte de comportarte de la misma forma que ellos. Dentro de la lógica de la manipulación, este es un recurso útil para desviar la atención, generar dudas y modificar la narrativa de una situación creando matices falsos.

Precisamente uno de los objetivos del manipulador es distorsionar los hechos. Esto, por sí solo, es una manera de retorcer la realidad en función de sus intereses. En general, ellos quieren dejar sentada la idea de que actúan de manera correcta, mientras que son los demás los que incurren en fallas, errores o conductas negativas.

Los manipuladores suelen ser muy hábiles. Además, atacan principalmente a quienes detectan como inseguros o vulnerables. De ahí la importancia de conocer sus juegos y estar listos a descifrarlos cuando tengan lugar. Veamos cómo.

«Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula».
-John Kenneth Galbraith-

Los manipuladores y el «ataque preventivo»

Entre las tácticas usuales de los manipuladores destaca el «ataque preventivo». Consiste en juzgar y acusar a la otra persona de una conducta negativa que es exactamente igual a la que esa persona esgrime. El objetivo central es que te pongas a la defensiva y que el foco de la conversación se desvíe a ti y a lo que haces.

Por ejemplo, la infidelidad es un contexto en la que suele producirse esta táctica. La persona infiel acusa a su pareja de engañar. De hecho, sus ataques pueden ser muy virulentos, de modo que su indignación parezca auténtica y lógica.

En tales casos, la otra persona suele abandonar su actitud inquisitorial y comienza a defenderse. Enfoca su atención y sus recursos emocionales en tratar de convencer al otro de que no está actuando de una manera incorrecta. Incluso, puede llegar a sentirse culpable al empezar a procesar los acontecimientos siguiendo el relato que hace el otro.

Mujer sentada en un sofá frente al computador dudando a causa de los manipuladores
Los manipuladores asiduos hacen dudar de tu comportamiento, aunque sabes que no has incurrido actitudes incorrectas.

La proyección

La proyección es un mecanismo de defensa inconsciente. Se trata de una táctica similar al «ataque preventivo», con la diferencia de que no existe la voluntad consciente de manipular la situación.

Se produce de tal forma que los manipuladores no se dan cuenta de que están incurriendo en esa conducta, aunque saquen provecho de ella. En general, la proyección tiene lugar si una persona no quiere responsabilizarse de su comportamiento y entonces se lo atribuyen a otro.

Cuando un manipulador acusa a otros de manipular, probablemente está desplegando este mecanismo de defensa. Sin embargo, el fin es el mismo: controlar al otro y beneficiarse de esa situación. Muchas veces esto ocurre porque, muy en el fondo, la persona que manipula siente culpa o vergüenza por lo que está haciendo. Proyectar sobre el otro es una forma de desligarse de esos sentimientos molestos.

Un ejemplo típico es el de quien acostumbra a mentir y luego desconfía de todo el mundo porque cree que también le mienten. Igualmente, es frecuente ver que personas agresivas justifican su conducta violenta argumentando que lo hacen «en defensa», pues el otro quería hacerles algún daño, aunque razonablemente no haya prueba de esto.

Pareja discute sentada en un sofá
La persona manipuladora tiende a proyectar su conducta en otros, a veces sin una intención consciente.

¿Qué hacer?

No todos los manipuladores son iguales. Algunas personas tienen este comportamiento disfuncional por aprendizajes erróneos o dificultades sin resolver. En tales casos no llevan la manipulación a extremos. Pero en otros, las manipulaciones provienen de un narcisista y, de ser así, el tema es más profundo y rara vez se puede resolver a satisfacción.

Sea cual sea el escenario, siempre que otra persona te acuse de algo es importante que evalúes bien si se refiere a hechos, acciones o a valoraciones. Si te dicen que tú manipulas, cuestiona por qué. Qué conductas tuyas sustentan esa afirmación. Es probable que la otra persona no sea muy sincera en su respuesta, pero te dará elementos para saber si se trata de un señalamiento sustentado o no.

Al mismo tiempo, frente a las personas que te acusan deberías preguntarte si obtienen algún beneficio de hacer esto. Sea cual sea el caso, no pierdas tiempo discutiendo tu inocencia. Si sabes que no has hecho nada malo, ni has incurrido en una conducta que le haga daño a la otra persona, es suficiente. No permitas que los manipuladores te desenfoquen.


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