Teleterapia: las nuevas tecnologías al servicio de la psicología

Laura Reguera · 14 mayo, 2018

Hoy en día las nuevas tecnologías están -o deberían estar- a nuestro servicio en numerosos ámbitos. Por un lado, facilitan que consigamos nuestros objetivos y son una ventaja dado el poco tiempo que solemos tener en nuestro día a día. Así, podemos hacer la compra desde cualquier lugar en el que nos encontremos y recibirla en casa sin mayor esfuerzo.

Pero no solo eso, también han entrado con fuerza en el ámbito laboral. Tanto es así, que ha generado un debate al respecto… ¿Hasta qué punto es lícito que nos manden e-mails o whatsapps fuera del horario laboral? Esa es otra cuestión importante relacionada con la tecnología que dejaremos para futuros artículos porque no constituye el objetivo de este. En cambio sí profundizaremos en cómo aplicar todos estos avances al campo de nuestro bienestar psicológico… ¡Sigue leyendo y descúbrelo!

“Supongo que es tentador tratar todo como si fuera un clavo, si la única herramienta que tienes es un martillo”.

-Abraham Maslow-

¿Qué es la teleterapia?

Antes de saber lo que es la terapia psicológica, es necesario saber en qué consiste la psicología. Con la teleterapia pasa lo mismo: debemos conocer qué es eso de la telepsicología. Así pues, vamos a ello. La telepsicología es el nombre que engloba a toda aquella actividad en el ámbito de la psicología a distancia que se apoya en las nuevas tecnologías (teléfono, internet, e-mail, redes sociales, blogs, foros, apps móviles, etc.) para tratar de prevenir, promocionar y educar.

La teleterapia es, por tanto, una parte de la telepsicología. Consiste en llevar a cabo un tratamiento a distancia por parte de los psicólogos sanitarios y clínicos. ¿Qué pasa aquí? Que se da un contacto virtual que “sustituye” al que se da en persona en la terapia tradicional.

Mujer haciendo terapia online

¿Cuáles son los tipos de teleterapia?

La teleterapia se puede dar en diferentes formatos y con distintos objetivos. En cualquier caso, lo ideal es que la intervención a distancia se apoye en la tecnología para impedir que la falta de contacto directo entre paciente/cliente y psicólogo se vea reducida al mínimo, de manera que se parezca lo máximo posible a una terapia/intervención presencial.

Además, la teleterapia a distancia u online se puede dar en tiempo real (mediante videoconferencia, llamada o chat) o en diferido (a través del correo electrónico o mensajería “instantánea”). Es decir, es aquella que imaginamos cuando pensamos en este tipo de intervención.

La terapia en web sería otro tipo de terapia. Tiene fines psicoeducativos o clínicos y se puede llevar a cabo mediante programas automatizados o puede estar asistida por un terapeuta que ofrezca apoyo personal al usuario.

Por último, nos encontramos con la terapia virtual. Es un tipo de teleterapia que está teniendo mucho auge en el último año. Puede darse mediante un terapeuta o un entorno virtual. En definitiva, utiliza los avances que se han dado recientemente en el campo de la realidad virtual para aplicarlo a la terapia psicológica.

“Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente”.

-Jean Piaget-

Mujer con un ordenador haciendo teleterapia

¿La teleterapia es mejor o peor que la terapia tradicional?

Una vez definida la teleterapia, llegamos a la pregunta. ¿Conlleva algún tipo de beneficios o de perjuicios con respecto a la terapia en persona? Este debate ha existido desde los inicios de este tipo de tratamiento y continúa hoy en día entre los profesionales de la salud mental. En primer lugar, es innegable que es una herramienta muy útil para personas que por tiempo no podrían hacer terapia de otra manera.

La mayoría de los estudios que enriquecen el debate se han desarrollado para ver su eficacia en el tratamiento de la depresión y la ansiedad. En este campo se han encontrado resultados esperanzadores. Lo mismo ocurre con la prevención de conductas de riesgo, como el suicidio. Aquí se ha visto que mediante la teleterapia se ha conseguido incrementar significativamente la búsqueda de ayuda (familiar, amistosa o profesional) por parte de estos pacientes.

“Incluso cuando no es completamente alcanzable, nos convertimos en mejores al intentar perseguir una meta más alta”

-Viktor Frankl-

Respecto a la población infantil, los resultados indican que la terapia a distancia produce resultados muy parecidos en términos de eficacia a los que produce la terapia cara a cara. A pesar de estas investigaciones, es importante continuar realizando estudios al respecto, para ver si los resultados continúan siendo buenos.

Eso sí, parece que estamos ante un campo de posibilidades para un mundo poblado de personas cada vez más ocupadas. Aun así, hay que considerar un último aspecto, al igual que cuando decidimos recibir terapia psicológica por la vía tradicional: ¡lo importante es que acudamos a profesionales cualificados y servicios de calidad!