Terapia basada en la mentalización ¿en qué consiste?

La terapia basada en la mentalización nos ayuda a interpretar nuestros comportamientos en relación a los propios estados mentales. Estamos ante un tipo de enfoque clínico muy útil para regular conductas y fortalecer nuestros vínculos sociales.
Terapia basada en la mentalización ¿en qué consiste?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 01 septiembre, 2022

La terapia basada en la mentalización es un enfoque terapéutico bastante nuevo. Su objetivo, aun así, es el mismo que integra muchos otros tipos de estrategias clínicas: ayudarnos a comprender mejor las emociones y pensamientos para vincularlos con nuestros comportamientos. Se trata, en esencia, de fijar la atención en los procesos mentales para usarlos a nuestro favor y conseguir así, una mayor sensación de control sobre cada cosa que hacemos.

En psicología clínica, estas corrientes integradoras siempre resultan tan interesantes como útiles. Esta terapia en concreto, surgida a principio del segundo milenio, es uno de esos ejemplos. En este caso, en ella se integran desde la escuela cognitivo-conductual hasta la psicodinámica, pasando por la sistémica y la ecológica. Todo ello configura un recurso tan válido como interesante diseñado en su día por los psicólogos Peter Fonagy y Anthony Bateman.

En un principio, esta terapia fue creada para dar una respuesta más efectiva a los pacientes con trastorno límite de la personalidad. Ahora bien, a día de hoy se alza como una herramienta igual de válida para tratar diversos trastornos como depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación y traumas. Asimismo, también se usa con frecuencia en pacientes con adicciones.

“Se necesita algo más que «pensamientos positivos» para mantener el control de tu cuerpo y de tu vida. Es importante para tu salud y tu bienestar que cambies tu forma de pensar y te concentres en los pensamientos vitales y positivos, además de eliminar los siempre presentes y extenuantes pensamientos negativos”.

-Bruce Lipton-

Psicóloga con paciente en la terapia basada en la mentalización

Características de la terapia basada en la mentalización

Antes de profundizar en este tipo de terapia, es conveniente detenernos primero en un término: la mentalización. ¿A qué nos referimos cuando hablamos sobre esta dimensión en concreto? Básicamente, hace referencia a nuestra capacidad para entendernos en profundidad, desgranando esos procesos internos que, a veces, nos llevan a actuar de manera impulsiva.

“Mentalizar” puede entenderse como percibir e interpretar la conducta como relacionada con estados mentales intencionales. Esta capacidad se basa en el supuesto de que nuestros estados mentales influyen en nuestra conducta. A grandes rasgos, la mentalización es una capacidad que nos permite tener una representación de nosotros mismos, de nuestro self, como un “agente”, es decir, nos permite sentirnos dueños de nuestras conductas y pensamientos.

Por su parte, Anthony Bateman, creador de esta terapia, definió la mentalización como ese proceso por el cual podemos comprender a los demás, pero, ante todo, a nosotros mismos al tomar plena consciencia de aquello que sucede en nuestra mente. Para entenderlo mejor, pongamos un sencillo ejemplo.

Hoy, al llegar a casa después del trabajo, le he contestado mal a mi pareja y esto ha provocado una discusión. En la terapia basada en la mentalización me ayudarían a comprender por qué ha sucedido esto: mi estado de ánimo, mis preocupaciones y el estrés han hecho que eligiera mal las palabras para comunicarme. Además, he proyectado en mi pareja mi enfado originado en el trabajo.

Como vemos, este tipo de recurso puede ser muy adecuado para regular emociones y ayudarnos a mejorar nuestras relaciones. Conozcamos, por tanto, más aspectos de la terapia basada en la mentalización

La mentalización y la teoría del apego de Bowlby

La terapia basada en la mentalización se nutre en buena parte de esa línea psicodinámica que se desprende de la teoría del apego John Bowlby. Según este enfoque, las personas logramos desarrollar una buena mentalización, es decir, un buen control y comprensión sobre nuestros pensamientos, emociones y representaciones mentales gracias a un apego seguro.

  • Si nuestros progenitores nos facilitan un entorno afectuoso donde validar emociones, cubrir necesidades y facilitar que edifiquemos nuestra identidad, etiquetemos sentimientos, deseos y pensamientos, todo avanzará de manera saludable. Desarrollaremos, poco a poco, esa coherencia y autocontrol entre actos y pensamientos, entre conductas y emociones.
  • Así, algo que nos señalan los creadores de la terapia basada en la mentalización es que en el trastorno límite de personalidad, hay un sentido del self desintegrado.
  • Estas personas se definen por una conducta impulsiva, por la clara dificultad para regular emociones y por tener muchas dificultades para manejar sus relaciones interpersonales. En ellos, falla la mentalización, no entienden qué pasa por su mente, porque en muchos casos fueron criados en un entorno basado en un apego desorganizado e inseguro(Bateman y Fonagy, 2006).
Chica adolescente pensando que necesita acudir a la terapia basada en la mentalización

¿Cuáles son los objetivos de la terapia basada en la mentalización?

La terapia basada en la mentalización parte de la siguiente idea: no haber desarrollado de manera adecuada el proceso de mentalización aboca al ser humano a una serie de realidades muy concretas.

  • Problemas interpersonales y sociales.
  • Problemas de inestabilidad emocional.
  • Impulsividad.
  • Trastornos de estrés, ansiedad, depresión, etc.
  • Conductas autodestructivas y violentas.

Por tanto, los objetivos de la terapia basada en la mentalización requieren, ante todo, contar con un profesional bien entrenado en las siguientes dimensiones:

  • Lograr que el paciente tenga una mejor comprensión de sus estados mentales.
  • Favorecer la regulación emocional y de conducta.
  • Control de los impulsos.
  • Mejorar las habilidades sociales para que las relaciones sea más gratificantes.
  • Clarificar y establecer propósitos vitales.
  • Favorecer una realidad interna rica, segura y motivada, donde la persona sienta no solo que tiene el control, sino la ilusión por construir una vida en equilibrio y feliz.
  • Construir una continuidad en su autobiografía. A menudo, el hecho de pasar por determinados traumas, problemas o conductas de adicción, crea en la persona una especie de muro. El propósito de esta terapia es derribar esas alambradas y crear nuevas perspectivas de futuro.
Hombre con luz en la mente

La posición del terapeuta

El énfasis que pone el tratamiento en la posición del terapeuta es uno de los componentes básicos de la terapia basada en la mentalización. La posición terapéutica mentalizadora deberá incluir:

  • Humildad derivada de una sensación de no saber.
  • Paciencia en tomarse tiempo para identificar las diferencias en las perspectivas.
  • Legitimar y aceptar diferentes perspectivas.
  • Preguntar activamente al paciente sobre su experiencia. Pedir descripciones detalladas de la experiencia (preguntas tipo qué) en lugar de explicaciones (preguntas tipo por qué).
  • Evitar la necesidad de ofrecer una comprensión a cosas que no tienen sentido inmediato.

La actitud del terapeuta es fundamental. Su tarea es estimular un proceso mentalizador y convertirlo en un rasgo esencial de la interacción. El acto de pensar en uno mismo y en los demás se desarrolla, en parte, mediante un proceso de identificación: la capacidad del terapeuta para usar su mente y para mostrar un cambio de opinión cuando se le presentan visiones alternativas es internalizada por el paciente. Progresivamente, el paciente se vuelve más curioso respecto a su mente y la de los demás.

El aspecto crucial de la actitud del terapeuta es asumir la posición de no saber de la posición. Esto es necesario para garantizar que el terapeuta mantenga la curiosidad sobre los estados mentales de su paciente. De manera que, debe aceptar que tanto él como su paciente experimentan las cosas solo de forma parcial y que ninguno de los dos tiene la primacía del conocimiento sobre el otro.

Intervenciones básicas

Las intervenciones del terapeuta se organizan en torno a una serie de pasos:

  • Demostrar empatía por el estado subjetivo del paciente.
  • Exploración, clarificación y, si procede, desafío.
  • Identificar el afecto y establecer un foco de afecto.
  • Mentalizar la relación.

¿Es efectiva la terapia basada en la mentalización?

Como hemos podido ver e intuir, este enfoque resulta sin duda muy interesante. Ahora bien, ¿qué dice la evidencia sobre su efectividad?

Estudios como el llevado a cabo en el departamento de Psicología de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, por ejemplo, nos señalan que la terapia basada en la mentalización es la que más tasa de éxito presenta en pacientes con trastorno límite de personalidad; de ahí, que sea la más recomendada en los servicios de salud mental.

Para concluir, estamos ante un recurso más que vale la pena tener en cuenta para un determinado tipo de necesidades clínicas.

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