Terapia cognitivo conductual focalizada en el trauma infantil

14 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Os presentamos una explicación de la terapia cognitivo-conductual focalizada en el trauma infantil. Su objetivo es el tratamiento y prevención del TEPT en niños que han sufrido traumas.

La terapia cognitivo conductual focalizada en el trauma infantil es la que posee la etiqueta de tratamiento más eficaz para esta población. De hecho, es la terapia que cuenta con una mayor evidencia empírica, por lo tanto, sería de elección en el caso de que el clínico se encuentre con un menor que haya sufrido algún tipo de trauma.

El estrés postraumático constituye un problema grave en salud mental, principalmente en las poblaciones más vulnerables, como son los niños y adolescentes. Los niños que han sido maltratados, deben recibir tratamiento lo más tempranamente posible para que este sea realmente efectivo. De otro modo, corremos el riesgo de que el trauma se cronifique y el pronóstico se complique.

Cualquier tratamiento enfocado al trauma en la infancia debe tener como premisas fundamentales las siguientes:

  • Buscar activamente la seguridad física y psíquica del niño
  • Tener como objetivo principal su bienestar
  • Ser adecuadas al momento evolutivo del niño.

Son terapias a largo plazo, cuya duración puede ir desde meses hasta años, teniendo en cuenta la gran complejidad del problema. La única intervención que hasta la fecha se ha demostrado como más rápido es el EMDR.

El autor de la terapia cognitivo conductual focalizada en el trauma infantil es Deblinger y colaboradores. Se trata de una terapia estructurada y focalizada en el trauma, la experiencia sufrida por el menor, el propio recuerdo traumático y sus recordatorios actuales.

Niño triste

Características de la terapia cognitivo conductual focalizada en el trauma infantil

Además de focalizarse en el trauma propiamente dicho, la terapia pretende entrar en contacto con el significado de los recuerdos de la experiencia traumática, las cogniciones distorsionadas del acontecimiento y las atribuciones negativas que el niño ha formado o ha reforzado sobre uno mismo, los otros y el mundo.

Además, no se utiliza únicamente en las situaciones de maltrato infantil, sino que ha sido también empleada con éxito en el tratamiento de diferentes experiencias traumáticas y alteraciones asociadas como puede ser la disociación.

Una de sus características principales es la gran importancia concedida a la relación terapéutica. Está claro que cualquier terapia tiene que esforzarse en favorecer este vínculo, pero en el caso del trauma infantil, ganarse la confianza del niño es aun más relevante.

Esta terapia enfatiza el uso de la exposición graduada a través de todo el tratamiento. Esta puede hacerse también por escrito o de forma verbal. Cada componente de la intervención, sería introducido de forma incremental.

En las primeras etapas se llevaría a cabo una psicoeducación sobre el estrés postraumático y las reacciones de abuso. No obstante, la psicoeducación continúa a lo largo de todo el tratamiento. Posteriormente, se entrena al niño en habilidades para el manejo del estrés y del afrontamiento cognitivo.

En este sentido, se instruiría al menor en técnicas como la relajación muscular progresiva de Jacobson, la respiración focalizada, la parada de pensamiento o el cambio de pensamiento. No se añade el componente específico relacionado con el trauma hasta que las habilidades regulatorias previas estén desarrolladas.

Por último, se realiza un entrenamiento del padre no ofensor o cuidadores en habilidades parentales eficaces, como puede ser el halago positivo o el tiempo fuera. Por otro lado, el padre no ofensor, será expuesto a la narrativa traumática del niño y se realizarán sesiones familiares junto con los hermanos.

Niño triste en el psicólogo

Componentes de la TCC focalizada en el trauma

La terapia cognitivo conductual focalizada en el trauma tiene una serie de componentes que pueden resumirse en el acrónimo PRACTICE -aunque al traducirlo es posible de que carezca de sentido-. Los componentes son los que siguen:

  • Psicoeducación. Se aporta información sobre el trauma y las reacciones normales después de un abuso.
  • Componente parental. Componente de tratamiento parental en el que se incluyen habilidades de manejo conductual.
  • Relajación. Técnicas de manejo del estrés y de reacciones fisiológicas.
  • Habilidades de modulación y expresión afectiva.
  • Habilidades de afrontamiento cognitivo.
  • Narrativa traumática y procesamiento cognitivo de la experiencia: En este punto se corrigen las distorsiones cognitivas relacionadas con el trauma.
  • DS en vivo. Se realiza sobre los recuerdos actuales del trauma.
  • Sesiones conjuntas de padres e hijos.
  • Aumento de la seguridad y el desarrollo futuro.

Es un tratamiento que se realizará siempre de acuerdo con las características y necesidades del niño y la familia. Por lo tanto, el número de sesiones dependerá de la facilidad con la que el niño y su familia avancen en la intervención. No obstante, su duración suele ser de entre 12 y 16 semanas. Aquellos niños con problemas más graves pueden necesitar una intervención más larga.

Es una terapia que cuenta con diversos estudios aleatorizados realizados por tres equipos de trabajo independientes, en los que se ha mostrado una mayor reducción de la sintomatología propia del trastorno de estrés postraumático, así como de la depresión asociada. Además, la buena noticia es que estas mejorías se mantienen a los 12 meses incluso.

  • American Psychiatric Association (APA) (2014): Manual de Diagnóstico y Estadísitico de los Trastornos Mentales, DSM5. Editorial Médica Panamericana. Madrid.
  • Comeche, M y Vallejo, P, M (2016). Manual de Terapia de Conducta en la infancia. 3º edición. Editorial: Dykinson-Psicología