The Undoing: la perfección no existe

"The Undoing" es la última miniserie que ha arrasado en el portal HBO. Su apariencia conservadora, ritmo lento y personajes fríos consiguen despertar interés en el desarrollo de la trama. Cualquier entorno, por perfecto y rico que sea, puede ser sacudido por el crimen.
The Undoing: la perfección no existe
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera el 19 diciembre, 2020.

Última actualización: 19 diciembre, 2020

The Undoing, la última miniserie de ficción de la plataforma de contenido audiovisual de HBO, ha tenido un inesperado impacto en los espectadores. Tras esa propuesta sobria y naif, se esconde el planteamiento de lo sórdido de guardar las apariencias a toda costa.

Este planteamiento se muestra con una Nicole Kidman más enigmática que nunca, proyectando de manera magistral el suspense que su personaje necesita. The Undoing apuesta desde el principio por exponer una trama simple que va ganando poco a poco en complejidad.

Sin golpes de acción, y sin renunciar ala sobriedad, consigue que el interés se mantenga. Hasta el último momento queremos descubrir qué es lo que hacen los personajes, aunque los hayamos juzgado y sentenciado desde el primer minuto.

The Undoing: la perfección que resulta agobiante

En los últimos años nos hemos acostumbrado a series de fuerte contenido contestario. Las minorías que son mayoría en la vida real han tomado el protagonismo en la pantalla. Su aparición en ella deja de ser anecdótica, decorativa e irrelevante. Las historias son escritas y hechas denunciar el status quo.

En ese contexto, The Undoing aparece como una serie conservadora. Personas blancas multimillonarias y con trabajos de influencia. La serie se niega a introducir cualquier elemento redentor de esa realidad con la que podamos identificarnos.

Deja todo eso de lado para concentrar al espectador en la trama desde el primer momento. Nicole Kidman y Hugh Grant son los encargados de hacerse cargo de ese suspense que gira en torno al dilema: “¿En quién puedo confiar?”. Lo transgresor aquí es mostrar la brutalidad de un asesinato en un contexto en el que esas situaciones no deberían darse.

Una psicóloga con una vida perfecta

En este thriller, Nicole Kidman interpreta a Grace Fraser, una psicóloga especializada en terapia de parejas de alto nivel de vida; su esposo, Jonathan (Hugh Grant), a un exitoso oncólogo pediátrico. Tienen un hijo llamado Henry (Noah Jupe) y su vida parece ideal.

El trabajo no parece afectar demasiado a su matrimonio y a la crianza de su único hijo Henry (Noah Jupe). Grace lo hace todo ataviada con un envidiable fondo de armario. Abrigos largos de terciopelo, camisas y ropa interior de gasa de colores sobrios en tonos joya.

Si alguna parte de esta vida parece desequilibrada es su círculo social enclaustrado y algo ridículo, centrado en Reardon, la escuela privada de élite a la que asiste su hijo Henry. Grace es miembro del poderoso comité de padres de la escuela. Se libra de la indignidad de tener que luchar demasiado para este irrelevante puesto, ya que su padre rico (Donald Sutherland) es un donante de dinero importante de esta escuela.

Grace muestra algo de distancia en este ambiente impostado. Cuando formas parte de la élite desde la cuna y posees carácter e inteligencia, los manierismos de clase, más que estabilidad, proporcionan hastío. Es ella misma la que expresa su deseo de moverse de la ciudad, cansada quizás de un contexto que le aporta poco.

Un personaje inesperado e incómodo

Esta vida idílica se verá rota por una aparición inesperada. Una mujer llamada Elena Alves (Matilda De Angelis) llega a la vida de Grace Fraser. Es la “mamá becada”, que inevitablemente estalla la burbuja de vida de los Fraser.

Es más joven que las otras mujeres del comité de subastas y no tiene sus ventajas materiales o sociales. Ella es irreverente y su presencia destaca sobre la de las demás. En la reunión de la escuela para la recaudación de fondos, alimenta con el pecho a su bebé, algo que las demás madres ven como un acto “hostil” y “pasivo-agresivo“.

Elena parece extrañamente interesada en Grace, haciéndola sentir incómoda. Grace intenta ser amable y servicial. Más tarde esa incomodidad se hace palpable. Elena, completamente desnuda, aborda a Grace en los vestuarios de su gimnasio, queriendo discutir qué más puede hacer para ayudar en la escuela Reardon.

The Undoing: la apariencia como garantía de supervivencia

El momento clave de la serie es la recaudación de fondos para la escuela. Un evento que lleno de clichés asociados a clases con poder y dinero. Personas que hablan y escuchan, cuando en realidad no tienen ningún interés ni en lo que dicen ni en lo que les llega.

Al día siguiente, Elena aparece brutalmente apaleada en su estudio de arte. Se revela que la joven madre estaba fascinada con Grace por razones que impactarán sobre la felicidad doméstica de los Fraser. A partir de este prometedor comienzo, The Undoing se convierte en una novela policíaca, mientras Grace intenta determinar la porción de su vida que ha sido una mentira.

Su marido Jonathan se encuentra incontactable. Grace comienza a pensar que, tal vez, nunca podremos conocer realmente a los más cercanos a nosotros, incluso cuando somos psicólogos altamente capacitados en el análisis del comportamiento humano.

Mujer llamando por teléfono

¿En quién confiar?

El misterio depende de hasta qué punto leemos el manierismo de Grant y esa media sonrisa fruncida. ¿No quieres creer como Grace que es esencialmente un tipo decente? ¿Acaso en el fondo no albergamos la esperanza de que algunas apariencias sean ciertas?

The Undoing finalmente trata de eso. Del poder de las apariencias no solo en cómo actuamos cada día, sino en el deseo de que nada de eso cambie. En torno a las apariencias, se guardan muchas identidades. No solo de una familia, sino de toda una comunidad.

Al final la transgresión está presente en The Undoing, con la visión de una mujer brutalmente apaleada. Con los pensamientos de Grace y sus paseos en una Nueva York prepandémica que nos parece hoy en día irreal. La serie expone lo frágil e irrelevante una forma de vida, que significa mucho más por lo que aparenta que por lo que tiene en realidad. ¿De verdad esa es la perfección a la que queremos aspirar?.

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