Tipos de estresores laborales

Los estresores laborales se identifican en relación a la propia empresa, pero también asociados al individuo y su puesto de trabajo.
Tipos de estresores laborales
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 13 agosto, 2021.

Escrito por Pedro González Núñez, 13 agosto, 2021

Última actualización: 13 agosto, 2021

En el mundo del trabajo, por desgracia, los estresores laborales son bastante comunes, más de lo que en principio cabría imaginar. Y esta es una importante realidad, pues gran parte del rendimiento y el bienestar puede verse afectado por ellos.

Aunque las causas no siempre están claras, en la mayor parte de los casos, estos estresores pueden ser fácilmente definibles e incluso solucionables. Pero, ¿de qué manera podemos identificarlos?

Sea como fuere, es importante distinguir entre el estrés laboral puntual y el sostenido. Es decir: una cosa es sufrir un pico de estrés por un proyecto en concreto o acumulación excesiva de trabajo, y otra es que la ansiedad se acumule y se alargue en el tiempo; esto sería algo peligroso que puede derivar incluso en enfermedades graves.

El trabajador puede sentir estrés ante la percepción de que las demandas de su entorno exceden de sobremanera a sus capacidades y recursos. Algo que a priori parece de fácil solución, no siempre lo es si las demandas de empleado y encargado no llegan a cuadrar de forma conveniente.

Así pues, los motivos que provocan estrés laboral pueden ser varios y diversos. Por ejemplo, una carga laboral excesiva suele ser muy común en estos casos de estrés en el trabajo. También la falta de recompensa o el hecho de que esta sea insuficiente, la toxicidad de jefes o compañeros, la sensación de anquilosamiento, la falta de motivación, de desarrollo profesional o de control sobre las tareas…

Los estresores laborales

Los estresores laborales son múltiples

Podemos encontrar diversos tipos de estresores laborales que se engloban en tres grandes grupos principales. En este caso, nos referimos a los siguientes:

  • Los procedentes del puesto laboral concreto.
  • Aquellos que se refieren a la organización en sí.
  • Los que se generan en el propio individuo.

Veamos todos ellos uno a uno a continuación.

Estresores laborales procedentes de la organización

En este caso, podemos decir que los estresores se producen en la “mala” organización. Es decir, en una empresa que diseña el trabajo de forma inadecuada, que promueve un ambiente laboral poco productivo o motivador, etc. Aquí encontramos los siguientes problemas básicos:

  • Conflicto de rol: el empleado no sabe qué se espera de él en concreto; recibe órdenes contradictorias y no tiene claras sus responsabilidades.
  • Sobrecarga: con el mal reparto de trabajo, el empleado se ve obligado a cargarse de responsabilidades que no le competen o para las que no está preparado.
  • Comunicación inadecuada: se produce cuando hay problemas comunicativos entre las partes, conflictividad entre departamentos, órdenes poco claras o contradictorias…
  • Falta de desarrollo: es un estresor que aparece cuando la dirección de una empresa no ayuda en el desarrollo de la carrera profesional y formativa del trabajador, lo que produce insatisfacción.
  • Estructura: problema que aparece cuando en la jerarquía las comunicaciones no llegan bien a todos los empleados.
  • Clima: el exceso de control o la tensión en el ambiente laboral pueden incluso acabar en situaciones extremas como el mobbing o el burnout.
  • Servicios: cuando se ofrecen servicios insuficientes al empleado, como falta de cafetería, poco aparcamiento, gran distancia desde la casa del trabajador…

Estresores laborales procedentes del puesto de trabajo

El propio puesto de trabajo también puede ser un estresor laboral por diversos motivos. Veamos en qué condiciones se puede dar esta indeseable situación:

  • Inseguridad: el trabajo precario es foco de estrés.
  • Carga mental: el empleo que requiere un esfuerzo mental sostenido largamente puede ser arriesgado.
  • Control: aparece cuando el empleado no controla las tareas a realizar, por lo que no puede organizar su agenda y todo depende de terceros.
  • Complejidad: aparece cuando la tarea a realizar es complicada o monótona.
  • Identidad: sucede siempre que el trabajador no conoce el impacto de su tarea en el contexto organizacional, por lo que considera que lo que hace no sirve de nada.
  • Relaciones: aparece cuando sus relaciones en el ambiente laboral, tanto con compañeros como con otros departamentos, no son adecuadas.
  • Condiciones físicas: el puesto de trabajo debe tener buena iluminación, poco ruido, temperatura adecuada…
  • Material: aparece cuando el empleado no tiene el material adecuado para desarrollar su tarea.
  • Riesgos: puede ser que el empleado tenga que correr riesgos físicos, como los relativos a largas horas de trabajo monótono, mala higiene postural, carga de peso excesivo, trato con materiales tóxicos…
  • Turnos: los cambios de turno excesivos impactan negativamente a nivel psicológico y físico.
  • Remuneración: una remuneración insuficiente impacta negativamente.
  • Horarios: tanto la jornada prolongada como la falta de descansos y vacaciones son muy perjudiciales.

Estresores laborales relacionados con la persona

Mujer estresada

Finalmente, conocemos los estresores laborales que dependen directamente del propio individuo. Suelen aparecer ante desajustes de las demandas en relación a su capacidad y personalidad:

  • Control emocional: aparecen cuando una persona pierde la capacidad de mantener la calma en ciertas situaciones y no puede mantener el equilibrio.
  • Empatía: suele darse cuando el individuo no es capaz de empatizar con compañeros, jefes, subordinados, etc.
  • Automotivación: aparece en empleados que son capaces de dar sentido a la tarea que hacen.
  • Tesón: suele aparecer por falta de organización y sistematización de tareas del empleado.
  • Estabilidad: en este caso, el estado emocional del empleado influye en su desempeño.
  • Hábitos: la falta de hábitos saludables también es perjudicial. Es necesaria una buena alimentación, un correcto estado de forma y un descanso suficiente.

Estos son los estresores más habituales con los que los expertos se encuentran en las organizaciones. ¿Reconoces alguno de ellos en ti?

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  • Buendía, J. y Ramos, F. (2001). Empleo, estrés y salud. Madrid: Ed. Pirámide.
  • Del Hoyo Delgado, M. A. (2001). Estrés laboral. Madrid: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.