Toki pona, una lengua que es “yoga para la mente”

Edith Sánchez·
06 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
06 Julio, 2020
El Toki pona parte de la idea de que la manera en la que se usan las palabras determina en gran medida la visión de la realidad y las emociones. Este idioma artificial pretende influir en los sentimientos de bienestar a través de la lengua.
 

El toki pona es una lengua artificial creada por la filóloga canadiense Sonja Elen Kisa, en 2001. Comprende solo 120 vocablos y lo que lo hace diferente es que se trata de un idioma diseñado para que la gente aborde la realidad de una nueva forma y se sienta más feliz.

¿Cómo es esto? El toki pona parte de la idea de que la desdicha y la felicidad están estrechamente relacionadas con la forma como describimos la realidad en palabras. Por lo tanto, lo que se espera es que si un idioma no contiene la posibilidad de estructurar mensajes negativos, quien lo habla se va a sentir mucho mejor.

Quizás esto se puede comprender mejor con un ejemplo. Una de las hablantes de toki pona dice que una de sus amigas le dijo “he sido despedida de mi trabajo”. Al traducir este mensaje en “el idioma del bien”, el mensaje quedaría así: “me han dejado de pedir cosas”. Diferente, ¿verdad?

Si hablas a una persona en una lengua que entiende, las palabras irán a su cabeza. Si le hablas en su propia lengua, las palabras irán a su corazón”.

-Nelson Mandela-

 
Mujeres hablando toki pona

El lenguaje y la mente

Las palabras que se emplean para pensar y decir ¿influyen sobre las emociones? ¿Puede el toki pona hacernos cambiar de perspectiva? Quienes hablan esta lengua aseguran que sí. No nació espontáneamente, ni sin bases. Para construirlo Sonja Elen Kisa se basó en la hipótesis de Sapir-Whorf.

En realidad, la hipótesis de Sapir-Whorf son dos hipótesis, pero la que ha cobrado importancia es la que dice que las categorías lingüísticas influyen en el pensamiento y las decisiones. Hay evidencia empírica de que la lengua moldea la imagen que nos formamos de la realidad y que define la forma como pensamos.

John Lucy, por ejemplo, hizo un estudio comparativo con hablantes de inglés y de maya yucateco. Una de las muchas situaciones ilustrativas que encontró fue que al pedirles que encontraran un objeto similar a una caja de cartón, quienes hablaban inglés le mostraron cajas de otros materiales; y los que hablaban yucateco mostraron otros objetos de cartón.

 

Esto le permitió concluir que los hablantes de inglés le daban más importancia a la forma, mientras que los yucatecos le otorgaban más relevancia al material. Esto hace suponer que el idioma sí influye en la forma como se piensa la realidad. Hay una buena cantidad de experimentos similares que apuntan en la misma dirección.

El toki pona

El toki pona es una lengua muy sencilla, con pocos vocablos y una gramática muy simple en la que no hay tiempos verbales. Su creadora lo concibió como un instrumento que sirviera para hacer una especie de “yoga mental”.

Hablar en este idioma llevaría a ver la realidad de otro modo, mucho más positivo. Por ejemplo, la palabra “amigo” en esta lengua vendría a ser algo así como “persona buena conmigo” (jan pona). Para referirse al pasado se habla de “tiempo terminado” (tempo pini). Y al hablar del futuro se hace referencia a “tiempo por venir” (tempo kama).

El toki pona se define como una lengua minimalista, que solo hace referencia a “las cosas buenas de la vida”, según como las concibe su creadora, y que se diseñó para expresar el máximo de significados con el mínimo de esfuerzo. Se alinea con los principios del taoísmo y se emplea como una “lengua artístico-filosófica”.

 
Mujer sonriendo al atardecer

¿Funciona?

Quienes hablan toki pona dicen que funciona a las mil maravillas. Esta lengua se dio a conocer en 2001 y en principio tuvo unos 500 hablantes. Hoy en día la comunidad que se comunica a través de este medio comprende unas 4.000 personas de todos los continentes. Básicamente se ha difundido a través de Internet y ya cuenta con poemas y canciones.

Todo indica que la extrema simplificación y la ausencia de tiempos verbales hace que los pensamientos también se vuelvan más simples y, por lo mismo, más manejables. No es claro si esto reconfigura la forma en que una persona piensa, pero sí es evidente que en esta lengua es muy difícil dotar de dramatismo a las cosas.

Al respecto se han escrito varios libros. El primero de ellos fue Toki pona: The Language of Good, o Toki pona: El idioma del Bien, en 2014, el cual fue la obra fundacional. Más recientemente, Diana Orero, comunicadora y única hablante de Toki pona en España, escribió otro llamado Todo cuenta. Si funciona o no, lo deben decidir los que se animen a ensayar este nuevo lenguaje.

 
Capanna, P. (2010). Las lenguas de Babel. Escritura y Pensamiento, 13(26), 227-233.