Trabajar en un nido de víboras

Edith Sánchez · 11 agosto, 2014

El acoso laboral es tan antiguo como la misma acción de trabajar. ¿Quién no ha pasado por esa situación en la que llegas a un nuevo espacio laboral y en lugar de encontrar acogida, lo que hallas es un perfecto nido de víboras esperando para inyectarte su veneno? Hay gente que cree divertido atormentar a los demás.

Al maltrato psicológico en el trabajo se le conoce con la palabra mobbing. Es un término que viene de la palabra inglesa mob, que se refiere a muchedumbre, masa o rebaño y alude al asedio o el atropello en masa hacia alguien. Si no se sabe sortear puede tener graves consecuencias para nuestra salud mental.

Los secretos del mobbing

 

Mujer sufriendo mobbing

En los últimos años se han publicado numerosas teorías sobre este problema. El mobbing ha sido definido por Piñuel de esta manera:

Un maltrato verbal y conductual continuado y frecuente en el tiempo, de al menos seis meses y que se produce cada semana; tiene el objetivo final de fustigar, agobiar, reducir, acobardar, y romper la resistencia psicológica de la víctima para que abandone el lugar de trabajo mediante la baja, la renuncia o despido procedente; y una obligación de las víctimas de ir a un lugar de trabajo donde saben que van a ser fustigados”.

Encontramos una referencia al tema en el famoso investigador Konrad Lorenz, que dedicó su vida al estudio del comportamiento animal. Lorenz observó que en algunas especies animales los individuos más débiles a veces hacían coaliciones para atacar a miembros más fuertes que ellos. Los más dotados eran una amenaza latente contra su supervivencia.

En los seres humanos pasa algo similar. Quien hostiga a un compañero de trabajo, en algún sentido lo siente superior. El mobbing se puede originar en la envidia o los celos.

También es un mecanismo para obligar al “nuevo” a integrarse en los códigos del nido de víboras: debe intrigar como ellos, ser servil y solapado como ellos, respetar las jerarquías de esta especie de pandilla. Si no lo hace, o para que lo haga, se desata una persecución psicológica en su contra.

El hostigador quiere imponer su pequeño poder sobre otros, valiéndose del desconocimiento del “nuevo” frente al medio que debe enfrentar. Por eso parte del acoso pasa por entorpecer las labores del compañero, no facilitarle los medios para que pueda trabajar de la mejor manera y descalificar sus esfuerzos.

Trabajar enfrentando a las víboras

Jefa acosando a su empleada

El mobbing tiene muchas consecuencias que abarcan varias áreas de la vida de la víctima. Tendrá efectos personales, sociales, familiares, empresariales y profesionales. Dependiendo de la intensidad del asedio y de la clase de organización en donde se produce, puede incluso llevar a situaciones más graves: el despido, la enfermedad y hasta la muerte.

También origina una serie de efectos psicológicos. Quien está siendo acosado experimenta un miedo continuo y creciente, dificultad para concentrarse, irritabilidad, ansiedad, dudas sobre su propio valor, problemas de estima propia y dificultades de sueño, entre otras.

“Superar el abuso no ocurre solo. Se hace paso a paso y positivamente. Que hoy sea el día en que comienzas a moverte hacia delante.”

-Assunta Harris-

Cómo actuar

Jefe presionando a unempleado a la hora de trabajar

Para poder enfrentar acertadamente la situación, lo primero, como siempre, es reconocer que existe el problema. Hay que llamar las cosas por su nombre: las bromas pesadas, los comentarios hirientes, la falta de solidaridad, las burlas y todo lo demás no son un “divertimento”. Son acoso y como tal hay que abordarlo.

Debe explorarse la posibilidad de desactivar emocionalmente la situación. Reaccionar con indiferencia y ojalá con humor, frente al hostigamiento que se sufre ala hora de trabajar. Esto disminuye el acoso. También es importante fortalecer el amor propio, identificar las propias debilidades y mantenerse firme en las convicciones personales.

Si la situación no se detiene, no debe existir temor en reportarla a los superiores o al sistema judicial. Y si hay la posibilidad de encontrar un nuevo lugar para trabajar, no se debe dejar pasar. Esos ambientes laborales tóxicos son muy resistentes al cambio y en el mejor de los casos solo se logra amainar la tormenta y establecer una relación de distancia con los pares.