Transformar la educación es posible

22 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga Laura Gómez Domínguez
Un niño es mucho más que un receptor pasivo de conocimientos. Esta idea es todo un reto para los sistemas educativos actuales, que en muchos casos se resisten a desplazar al alumno del lugar pasivo en el que se ha situado por norma.

Muchos centros educativos han dejado de lado las clases magistrales. La idea es que los alumnos salgan de las aulas con más conocimientos que los teóricos. Hablamos de lugares donde enseñan a los niños a ser críticos y a aceptar solo aquellas ideas que se basen en una argumentación sólida o en datos empíricos contrastados. Apuestan por una educación integral con nuevas metodologías, así como por un modo de aprendizaje cooperativo y colaborativo.

El profesorado se olvida de transmitir conocimientos e intenta sacar más que meter. Los docentes guían a los alumnos planteando el tema a tratar y ellos dicen qué les interesa saber, que en la mayoría de los casos, trasciende lo que está en los libros de texto.

Profesora con alumnos en clase

La educación más allá de los libros

Una apuesta metodológica que renuncia al libro de texto, priorizando el desarrollo humano. Permite, entre otros recursos, el uso de móviles y tabletas en el aula, que rompe los tiempos y los espacios tradicionalmente establecidos en la organización escolar cotidiana, choca con muchos esquemas consolidados y despierta razonablemente temores y dudas.

Esta metodología supone un esfuerzo mayor a la tradicional clase magistral. Además, los libros de texto son una zona de confort, cualquier otra apuesta significa más trabajo, más recursos, más tiempo y, sobre todo, más incertidumbre.

El alumno investiga y el profesor es guía, orientador. El aprendizaje se va construyendo poco a poco, el alumno crea los contenidos a partir de distintas fuentes de información y en el proceso también van aprendiendo a distinguir lo que es fiable de lo que no lo es. Con una evaluación que sirva para aprender y no solo para aprobar, ayudando al desarrollo personal y académico del alumnado.

Diferentes metodológicas contrarias a la metodología tradicional

  • Clase invertida (Flipped Classroom). Es una metodología para dar «la vuelta» a la clase, en la que se propone que los alumnos estudien en casa y en clase realicen actividades y trabajen colaborativamente. Pueden acceder desde casa a los contenidos mediante las TIC, ya sea mediante un blog o vídeos que se les facilitan y que crea el profesor. El alumno pasa a ser el protagonista, realizando actividades participativas en un aprendizaje dinámico e interactivo, y el profesor se convierte en un mero guía.
  • Aprendizaje basado en proyectos (ABP). El principal objetivo de esta metodología es que el alumno aprenda haciendo. El resultado será un proyecto final para dar respuesta a problemas de la vida real, aunque lo realmente importante no es el fin sino el proceso en sí. Con esto conseguimos que el alumnado pueda aplicar los conocimientos adquiridos en contextos heterogéneos y cambiantes, de manera que les sirva para entender la realidad.
  • Gamificación. Esta metodología traslada el juego al ámbito educativo. Una forma de motivar a los alumnos y aprender de una forma divertida. Como en todos los juegos se debe de establecer unos objetivos y forma de trabajar jugando. Se pueden establecer niveles, diferentes retos y premios, para así dirigir el juego y adaptarlo a los contenidos que se quieran enseñar.
  • Aprendizaje basado en el pensamiento (Thinking Based Learning). Se centra en la reflexión de los alumnos con una serie de pautas guiadas por el profesor. Pensar de manera reflexiva y crítica sobre el tema o los contenidos a estudiar es el principal objetivo de esta metodología. Tomar decisiones y cuestionar la fiabilidad de la información para desarrollar ideas creativas y una comprensión más profunda.

Por lo tanto, estás y otras muchas metodologías alternativas son otra opción en educación para desarrollar el proceso enseñanza/aprendizaje donde no solo se memoriza con el objetivo de aprobar un examen, sino que se va mucho más allá, haciendo del alumno el protagonista y adquiriendo un aprendizaje mucho más significativo.

Aunque la mayoría de estas estrategias educativas tienen ya varias décadas, es ahora, gracias a las nuevas tecnologías, cuando se están reinventando y extendiéndose.

Profesor con alumnos

La importancia de las TIC

Las TIC se han convertido en algo habitual, y los jóvenes conviven con ellas desde que nacen y pronto se convierte en algo natural en sus vidas. Las nuevas tecnologías presentan oportunidades beneficiosas para el proceso enseñanza/aprendizaje para adecuar el conocimiento con la realidad, con los intereses y los propósitos de los alumnos.

La escuela y la educación no pueden mantenerse estática ni al margen de estos cambios de la sociedad. Incorporar las TIC en las aulas es una necesidad para que los jóvenes puedan desenvolverse sin problemas dentro de esta nueva sociedad.

Alternativas metodológicas para los nuevos retos educativos

No existe todavía para todos un modelo educativo considerado la fórmula perfecta para el aprendizaje. Por ello los nuevos retos metodológicos y sociales de la educación hay que educar a los jóvenes como ciudadanos del futuro.

Metodologías que requieren un mayor esfuerzo que una clase magistral en la que el alumnado adopta una posición pasiva y receptora, no se evalúa solo con un examen, existen otras alternativas donde el alumnado tiene que participar de una más forma activa y motivadora.

Boto, A. (2008). Una clase sin libros. El País Semanal, págs. 16-19. Castillo Parra, S. (2006). Aprendizaje Basado en Problemas. Moya Martínez, A. M. (2009). Las nuevas tecnologías en la educación. Innovación y experiencias educativas, 1-9.