Trastorno psicótico compartido: síntomas, causas y tratamiento

¿Los trastornos psicóticos son contagiosos? En este artículo abordaremos esta cuestión, reflejando hechos que probablemente te sorprendan.
Trastorno psicótico compartido: síntomas, causas y tratamiento
Ebiezer López

Escrito y verificado por el psicólogo Ebiezer López el 23 septiembre, 2021.

Última actualización: 23 septiembre, 2021

La esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo y los delirios son alteraciones psicóticas bien estudiadas. Pero, ¿es posible que estas afecciones se manifiesten en otras personas cercanas a los pacientes? Según lo que se ha estudiado sobre el trastorno psicótico compartido, sí puede ocurrir.

En otras palabras, se podría decir que la psicosis puede “contagiarse” de una persona a otra, la pregunta sería: ¿por qué? Después de todo, no la origina un virus o una bacteria que se transmita mediante el contacto. En este artículo, abordaremos las características de esta enfermedad y lo que se ha descubierto hasta la actualidad.

¿En qué consiste el trastorno psicótico compartido?

El término “psicosis” se refiere a un grupo de patologías psicológicas cuya principal característica es la percepción alterada de la realidad. Las personas que padecen alguna forma de psicosis pueden tener alucinaciones visuales, auditivas e incluso táctiles. También son comunes los delirios, los pensamiento y el discurso desorganizado, la conducta motriz errática y las emociones negativas.

Algunos ejemplos de psicosis son la esquizofrenia, el trastorno delirante, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno psicótico breve, etc. Todos se clasifican dentro de los manuales diagnósticos y tienen criterios clínicos para detectarlos en individuos.

Ahora bien, con el trastorno psicótico compartido se presenta una situación diferente. En este caso, se habla de una afección en la que un síntoma psicótico se transmite de un paciente a otro. Por lo general ocurre con ideas delirantes, pero también puede pasar con alucinaciones o problemas para pensar.

Anteriormente, la psicosis compartida era una categoría diagnóstica del DSM-IV. Aunque, en el DSM-V se eliminó esa clasificación y pasó a ser un subtipo de trastorno delirante. Por lo tanto, sigue siendo esencial saber sus signos y síntomas.

La evidencia prueba que este tipo de trastorno psicótico suele comenzar de forma gradual. Una persona desarrolla alguna psicosis y, a medida que pasa el tiempo, se consolida. Luego, esta transmite uno o más de sus síntomas a alguien que forma parte de su entorno.

Pareja sentada en el salón

Causas

Se considera que este cuadro clínico es una enfermedad infradiagnosticada a causa de varias dificultades. Por ejemplo, es complicado identificar un delirio cuando más de una persona lo comparte. Además, los pacientes suelen aislarse, y es raro que acudan a los servicios de salud mental por iniciativa propia.

Giménez y Moreno (2016) presentaron un estudio de caso de dos hermanas con trastorno psicótico compartido. En su trabajo mencionan que es un cuadro frecuente entre personas que tienen un vínculo emocional cercano, como familiares o pareja. Asimismo, señalan un posible factor genético.

También hablan sobre la dinámica relacional entre los dos individuos que comparten la psicosis. A menudo, se ve que uno tiene el rol dominante y es quien presenta la alteración primaria (esquizofrenia, delirios, etc). Mientras tanto, aquel que se “contagia” suele asumir un papel pasivo y se muestra susceptible.

Por su parte, Varela et al. (2019) publicaron otro reporte de caso, esta vez de una madre e hijo. De manera similar, estos autores apuntan a la relación de dominancia-sumisión, el vínculo afectivo y posibles factores genéticos.

Otros factores de riesgo que podrían contribuir a este cuadro son el aislamiento social, la inteligencia limitada y el abuso de sustancias. En este mismo sentido, episodios de estrés y ansiedad aguda podrían influir también como ocurre con otros trastornos psicóticos.

Tratamiento del trastorno psicótico compartido

Con respecto al tratamiento del trastorno psicótico compartido, lo primero que se hace es separar a las personas para evaluarlos. Como se acotó antes, lo normal es que uno de los dos tenga algún trastorno psicótico primario. Por su parte, el otro puede manifestar alteraciones psicológicas leves o nada en lo absoluto.

Una vez separadas, lo común es que quien tiene el rol pasivo en el vínculo comience a cuestionar sus propios síntomas. Sin la influencia de la otra parte, las manifestaciones se atenúan o terminan desapareciendo. Esto refuerza la idea de que la sugestión tiene un papel clave en el cuadro. Al mismo tiempo, explicaría por qué es tan común en familias.

En el caso del paciente con la afección primaria, se diagnostica y luego se aplica un tratamiento específico. Por ejemplo, si se trata de esquizofrenia, se recetan antipsicóticos para reducir las alucinaciones, los delirios y otros síntomas. Teniendo en cuenta todos estos datos, es fácil ver que esta alteración no es un trastorno en sí mismo. Al evaluar siempre se observará la presencia de otra condición clínica. Así, es lógico que se clasifique como subtipo.

En esta misma línea, es recomendable que todas las partes reciban atención psicoterapéutica. Por un lado, esto es útil para mejorar la conciencia de enfermedad y los recursos para autorregular los síntomas. A su vez, reduce el grado de influencia que tienen los pacientes entre ellos.

Hombre agobiado

Son necesarios más estudios

El trastorno psicótico compartido es un cuadro poco comprendido que requiere de más atención. Si bien se identifican diversas variables que pueden jugar un papel esencial en su desarrollo, la evidencia no es concluyente. Hacen falta más estudios que permitan explicar sus causas y su relevancia clínica de cara tanto a la prevención como a la intervención.

Hablamos de una afección que es difícil de diagnosticar, ya que involucra a más de una persona. Un delirio podría pasar desapercibido cuando más de una persona le da entidad de hecho. Por esa razón, se debe estudiar el contexto social y cultural de los pacientes para analizar su juicio sobre la realidad.

La psicosis compartida pone sobre la mesa una discusión importante sobre lo que se considera “normal”. Si un grupo de sujetos desarrolla un sistema de creencias distinto y lo comparten, no se puede hablar de delirio. Esto es algo con lo que se debe tener cuidado al momento de diagnosticar el trastorno psicótico compartido. De lo contrario, se podría caer en la discriminación, catalogando como “anormales” conductas relacionadas a la cultura.

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  • Gálvez Flórez, J. F. (2003). Trastorno Psicótico Compartido en una pareja de pacientes geriátricos. Revista Colombiana de Psiquiatría, 32(2), 169-174.
  • Giménez, M. H., & Moreno, C. L. (2016). Delirio compartido o folie a deux. Norte de Salud mental, 14(54), 1.
  • Varela, E., Goti, J., Campillo, M. T., Galcerán, C., & Baeza, I. (2019). Folie à deux en un niño prepúber y su madre. Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil, 36(3), 36-39.