Trauma precoz materno, ¿qué es?

El trauma precoz materno es un concepto algo complejo, pero interesante. Habla de cómo los traumas de la madre no resueltos terminan trasladándose a los hijos de forma inconsciente.
Trauma precoz materno, ¿qué es?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 22 octubre, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 22 octubre, 2021

Última actualización: 22 octubre, 2021

El trauma precoz materno es un fenómeno que se ha identificado en el marco de la óptica psicoanalítica freudiana. Comencemos por decir que, para Freud, el trauma es un flujo excesivo de sensaciones que se vuelve intolerable para el psiquismo de un sujeto.

Por lo tanto, el trauma es una experiencia que desborda las posibilidades de elaboración de quien lo experimenta -una definición que no solo es aceptada por la corriente psicoanalítica-. Ese exceso de excitación, sin posibilidades de ser descargada o controlada, daría origen a cuadros clínicos significativos e incapacitantes.

En el trauma precoz materno, como en otros, lo traumático forma parte de una experiencia subjetiva que no está asociada con un acontecimiento único. Por el contrario, responde a la elaboración que ha hecho la persona de parte de sus raíces familiares. Veamos esto con mayor detalle.

El trauma no lo provoca la muerte, sino la vida. Uno puede morir sin saberlo. El nacimiento implica el trauma de la comprensión”.

-Richard Matheson-

¿Qué es el trauma precoz materno?

El trauma precoz materno se refiere al conjunto de situaciones traumáticas experimentadas por la madre y su repercusión en la relación con su hijo. Esto ocurre especialmente durante los primeros años de vida de ambos.

El trauma inscrito durante la infancia de la madre y no resuelto por esta puede desencadenar una patología que se verá reflejada en su hijo. Esta situación se daría porque el acontecimiento traumático carece de una representación en la psique materna.

Al respecto, Sigmund Freud afirmaba: “la herencia arcaica del ser humano no abarca solo predisposiciones, sino también contenidos, huellas mnémicas de lo vivenciado por generaciones anteriores. Con ello, tanto el alcance como la significatividad de la herencia arcaica se acrecentarían de manera sustantiva”.

Niño agarrado a las piernas de su madre con trauma precoz materno

La vivencia del trauma

Lo específico del trauma precoz materno es que fue experimentado por la madre, pero puede dar lugar a la transmisión posterior al niño. La consecuencia habitual es que esto se manifieste a través de una condición psicosomática en su hijo.

El comportamiento de la madre es inconsciente e involucra una violencia que debería ser dosificada. Sin embargo, al no serlo, es vivenciada por el hijo como una presencia materna excesiva o ausente que afecta su aparato psíquico.

Esta situación termina siendo reflejada en el cuerpo del niño y la constitución subjetiva de este. Por tanto, la subjetividad materna se relaciona con la subjetividad del niño de una manera que las dos quedan en un estado de vulnerabilidad.

Los aspectos que dieron lugar al trauma precoz materno, y que no fueron elaborados en su momento, intentan tramitarse a través de la relación con el hijo, en búsqueda de sentido. Es este proceso se desencadena un afecto angustioso y alienante de la madre hacia su hijo, sobre todo, por no reconocer en el hijo un funcionamiento propio.

La transmisión de trauma precoz materno

En condiciones normales, la madre cumple la tarea de permitirle al hijo la ilusión requerida por este de crear objetos de deseo. Pero luego debe desilusionarlo de manera gradual para que el niño transite de una dependencia total a una independencia propia.

Siguiendo este proceso, el infante podrá elaborar su propia constitución subjetiva. Sin embargo, la interferencia de los traumas no elaborados de la madre puede dar lugar a un efecto alterado, que en el hijo se expresa como una enfermedad.

En el niño se da, de manera natural, un proceso de integración psique-soma que busca conseguir la unidad como individuo. Cuando no se respeta la experiencia individual del infante, el proceso de integración se distorsiona.

Identificación traumática

Por lo ya dicho, la relación madre-hijo se configura como un vínculo traumático inconsciente de identificación proyectiva. En estas condiciones, los traumas infantiles de la madre emergen continuamente como una experiencia de desvalimiento psíquico.

El carácter traumático de la experiencia de la madre es resultado de la imposibilidad de representar simbólicamente el hecho que generó el trauma original. Es como una herida que no cierra por ausencia de sentido.

Sobre ello, Freud manifiesta: “el factor determinante de la angustia automática es una situación traumática, y esta es, esencialmente, una vivencia de desvalimiento del yo frente a una acumulación de excitación, sea de origen externo o interno, que aquel no puede tramitar”.

Mujer triste y apática

La repetición no resuelta

El hecho de que el trauma precoz materno no se resuelva, tiene que ver en parte con que haya sucedido a una edad muy temprana. Por tanto, cada vez que la madre enfrente situaciones similares o asociadas al trauma, su reacción será semejante.

De ahí que Freud haya complementado lo dicho con la siguiente apreciación: “el peligro del desvalimiento psíquico se adecúa al período de la inmadurez del yo, así como el peligro de la pérdida de objeto a la falta de autonomía de los primeros años de la niñez”.

Es así como la ausencia de elaboración de la situación traumática crea un vacío que la lleva a repetir una angustia automática. Este es precisamente el indicador de que su experiencia del pasado no ha sido sometida a elaboración psíquica.

A su vez, dicha experiencia se expresará como una ausencia de separación respecto a su hijo. Al no promover la individualidad de este, es asumida como una presencia intrusiva que vincula al hijo con su trauma. Así se perpetúa la herida, por un camino diferente.

Te podría interesar...
Cuando la educación hace daño: madres tóxicas
La Mente es Maravillosa
Leerlo en La Mente es Maravillosa
Cuando la educación hace daño: madres tóxicas

Las madres tóxicas atacan nuestra autoestima y nuestro crecimiento personal, a través de miedos inculcados y un amor aparente, que fomenta la infel...



  • Robles Sandoval, I. (2013). Trauma precoz materno: efectos de su transmisión.