Un experimento sobre la envidia

Edith Sánchez·
27 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
27 Junio, 2020
Uno de los hallazgos más interesantes de un experimento sobre la envidia señala que esta se experimenta como una herida que provoca dolor, principalmente porque implica admitir la superioridad de otro y la inferioridad propia.
 

No es fácil hacer un experimento sobre la envidia porque se trata de una pasión compleja que incluye sentimientos, emociones e ideas muy diversas. A esto se suma el hecho de que casi ninguna persona está dispuesta a reconocer que la siente, sino que más bien busca encubrirla a través de diversas racionalizaciones.

El grupo de investigación en neurociencia social de la Universidad Javeriana de Colombia se dio a la tarea de hacer un experimento sobre la envidia. El objetivo era generar una experiencia que permitiera medir los niveles de esta pasión en distintas personas.

Para realizar el experimento sobre la envidia, primero se llevó a cabo una revisión sistemática para establecer qué instrumentos de medición eran los más convenientes. También se hizo un repaso sobre las señales que genera la envidia en el cerebro y diversos estudios de psicología social. Finalmente, se aplicaron los instrumentos sobre un grupo de voluntarios.

Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos”.

-François de La Rochefoucauld-

Mujeres discutiendo sobre la envidia

La revisión sistemática

El grupo de investigación, en líneas generales, definió la envidia como un sentimiento de pena o dolor, causado por el bienestar de otro. Encontraron que había otro concepto muy próximo a este, el cual se denomina schadenfreude. Este último es un sentimiento de placer, derivado del infortunio de alguien.

 

También detectaron que había otros conceptos asociados, como el gloating, que se refiere a la acción de regodearse cuando otro la pasa mal. Sin embargo, para efectos del experimento sobre la envidia se descartaron todos los posibles sinónimos o conceptos asociados, con excepción del schadenfreude.

Revisaron en total 471 estudios, de los cuales solo 43 se referían a la envidia y el schadenfreude. La mayoría de esas investigaciones se valían del autorreporte y de los cuestionarios para sacar conclusiones. A partir de esto, se decidió hacer un estudio más cerrado, que limitara las manifestaciones de autopercepción.

Cerebro, envidia y psicología social

Los investigadores encontraron que uno de los estudios más completos sobre la envidia, desde el punto de vista de la neurociencia, lo había llevado a cabo el doctor Hidehiko Takahashi. En uno de sus más famosos documentos, Takahashi llega a la conclusión de que quien siente envidia muestra mayor actividad en la corteza cingulada anterior del cerebro.

Dicha zona se asocia con el dolor y es claro que la envidia lo provoca. En cuanto al schadenfreude, se vio que quienes lo experimentan muestran mayor actividad en otras zonas cerebrales, como la corteza orbifrontal y el estriado dorsal y ventral.

Desde la perspectiva de la psicología social, Moisés & Zamora señalan que en la envidia hay odio y a la vez fascinación. Esta pasión reafirma las heridas que ya lleva el yo y enrostra la imagen de lo que se quiere ser y, al mismo tiempo, se ve como inalcanzable. Estas y otras fueron las bases teóricas para el experimento sobre la envidia.

 
Mujer sintiendo envidia de su amiga

El experimento sobre la envidia

Los investigadores propusieron generar una experiencia de envidia a través de una situación controlada en la que la comparación con otros era un eje fundamental. Para la prueba se reclutó a 22 voluntarios: 15 mujeres y 7 hombres. Todos ellos eran universitarios y tenían edades comprendidas entre los 17 y los 23 años.

A todos ellos se les plantearon preguntas que les llevaban a compararse con los demás. Cada uno debía elegir una respuesta que tenía un rango de 1 a 7, en donde 1 era “Totalmente en desacuerdo” y 7, “Totalmente de acuerdo”. Las respuestas tenían que darse en un lapso no mayor a 10 segundos.

A los participantes se les hizo una medición electromiográfica unilateral de los músculos corrugador y zigomático mayor. En total se llevaron a cabo 20 preguntas asociadas a la envidia y al schadenfreude, otras 20 asociadas con el merecimiento personal y un juego. Los resultados indicaron lo siguiente:

  • Hasta el 22,81 % de los sujetos mostraron tener un nivel de envidia mayor al promedio. Un nivel alto al compararlo con los resultados de otros estudios.
 
  • La mayoría tiende a racionalizar la envidia, vinculándola con la justicia o la indignación.
  • Quien experimenta la envidia, en el fondo siente que la persona envidiada merece más que él.

Aunque este experimento es muy revelador, también genera varios interrogantes. Habría que ver si la envidia también se intensifica en situaciones no competitivas y si solo se experimenta con personas cercanas y conocidas. Estas son dos de las inquietudes que quedan por resolver.

Montañés, M. C., & Iñiguez, C. G. (2002). Emociones sociales: enamoramiento, celos, envidia y empatía.