Zombies sin voluntad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2015
Sonia Viéitez Carrazoni · 28 mayo, 2013

En ocasiones,  nos convencemos de que nuestros fracasos se deben a  la escasez de medios a nuestro alrededor, a un distanciamiento con la diosa fortuna, o incluso a convivir con unas circunstancias adversas. Pero en realidad,  probablemente lo único que nos impide conseguir o alcanzar  nuestras metas, es la ausencia de fuerza de voluntad. 

Un maestro quiso enseñar una lección especial a sus alumnos, y les ofreció la opción  de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron treinta y contestaron Correctamente les puso una “C”. 
A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas eran incorrectas. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso un sobresaliente  “S”, a pesar de haberse  equivocado en casi todas.

Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó:
“Queridos alumnos:  yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo más alto”.

La fuerza de voluntad, se mide exclusivamente por la cantidad de veces que renuncias a algo que te  propones.  Habitualmente,  cuesta muchísimo alcanzar los objetivos o planes que  uno idealiza, por ello debemos de partir con la idea  de que serán muchos los baches, cuestas, y obstáculos,  que encontraremos durante la carrera. Será difícil, duro, complicado, pero no imposible.

Conseguir un deseo o una meta a base de emplear a fondo nuestra  voluntad,  nos aportará una  satisfacción enorme, una fuerza intrínseca,  que enseguida nos impulsará a alcanzar otros retos, hasta llegar al punto en donde lograr pequeños desafíos nos parezca ridículo.

Ni que decir tiene, que soló aquellas  personas  que puedan  cambiar su forma de pensa, y ejercitar su fuerza de voluntad, podrán modificar su destino.