10 extraordinarias frases de Orhan Pamuk

Edith Sánchez · 20 febrero, 2018

Las frases de Orhan Pamuk son ese tipo de sentencias que dejan eco y se recuerdan mucho después de haberlas leído por primera vez. Este escritor turco, Premio Nobel de Literatura en 2006, ha sorprendido a todo el mundo con su singular manera de entender el mundo.

Aunque este maravilloso novelista inició estudios en arquitectura, finalmente los abandonó y se dedicó completamente a la literatura. De hecho, tuvo que enfrentarse a la oposición de su familia, que no le veía futuro a ese oficio. Su carácter fuerte e independiente queda reflejado en muchas de sus frases. 

 “Soy un defensor anónimo de todos los héroes anónimos que luchan por sus creencias y sufren injusticias en este país laico y materialista. No pertenezco a ninguna organización. Respeto los derechos humanos y no me gusta nada la violencia”.

-Orhan Pamuk-

Pamuk dice que la novela es una forma de entender la vida. Su obra El astrólogo y el sultán fue elogiada en todo el planeta, por la sinceridad y la profundidad de su contenido. Aunque lo ideal es leer los textos completos, en varias frases de Orhan Pamuk es posible entrever la genialidad y la vitalidad de su obra. Estas son algunas de ellas.

Orhan Pamuk

El amor, un tema en las frases de Orhan Pamuk

Como suele suceder con los grandes escritores, el amor es uno de los temas recurrentes en las frases de Orhan Pamuk y, por supuesto, en toda su obra. Tiene una visión muy conmovedora, y a la vez realista, de ese sentimiento. Un extracto de una de sus novelas dice lo siguiente: “El amor es el anhelo de abrazar a una persona con fuerza y estar en el mismo lugar que ella. El deseo de abrazarla dejando fuera al mundo entero. La nostalgia del alma de encontrar un refugio seguro”.

Pese a un cierto escepticismo que campea en buena parte de sus escritos, Pamuk también es un escritor que cree en el amor. Que cree en su brillo de redención. Así lo deja ver en el siguiente fragmento: “Luego íbamos a un café para leer de nuevo el libro y hablábamos de él sin parar, sin parar durante horas. Aquello era amor y a veces pensaba que, como en las películas, el amor era el único medio de traer un universo lejano hasta el nuestro”.

El tiempo y los momentos

Una de las frases de Orhan Pamuk dice así: “Los relojes y los calendarios se fabrican para regular nuestras relaciones con los demás; en realidad, para regular la sociedad entera, y así es como se usan”. Significa que la medida del tiempo es una construcción humana y que en la acción de compartir momentos y volverlos medibles hay un telón de fondo: el afán de control. Regular el tiempo es regular la vida, pero esas medidas están por encima del sujeto. Son una imposición del poder.

El tiempo se puede medir, regular, imponer, pero aún así sigue teniendo un halo de misterio. Por más controlado que esté todo, el tiempo siempre es una incertidumbre de fondo. Así se puede ver en otra de las frases de Orhan Pamuk: “En realidad nadie sabe que está viviendo el momento más feliz de su vida mientras lo vive”. El significado de cada momento se otorga después, no cuando se está viviendo.

Mujer mirando un reloj pensando en cómo sobrevivir a una rutina exigente

La felicidad

Respecto al concepto de felicidad, este escritor turco no es precisamente crédulo. Lo que dice al respecto es, más o menos, que se trata de una construcción de la ficción o de una realidad a la que se accede cuando está ausente la conciencia. Eso es lo que deja ver una de las frases de Orhan Pamuk: “Un tiempo después, o la felicidad vulgariza al poeta y la poesía, o la auténtica poesía imposibilita la felicidad”.

Algo similar queda plasmado en uno de los fragmentos de su obra. Dice así: “Toda persona inteligente sabe que la vida es hermosa y que su objetivo es que seamos felices, comentó mi padre observando a las tres bellezas. Pero luego sólo los tontos son felices. ¿Cómo explicárselo?”Con ese texto, ratifica la idea de que la felicidad es una construcción imaginaria y que solo se accede a ella cuando la inteligencia no está presente.

El mundo y sus injusticias

En una de sus novelas, Orhan Pamuk escribe este bello texto: “Los niños eran las primeras víctimas de la inmoralidad que conllevaba el desplome de las grandes civilizaciones y el derrumbe de las memorias”. En estas afirmaciones asocia la falta de moral con la ausencia de memoria. La corrosión de la civilización con la misma inmoralidad. Y apunta a que quienes despiertan al mundo son los principales depositarios de esa decadencia.

Frente a la injusticia, Pamuk señala: “¡En todas las partes del mundo hay injusticias y malas personas! Lo importante es poder vivir de manera que se proteja la bondad natural del hombre”. En su óptica, el modo de vida es el que permite resguardar los buenos sentimientos, que son naturales en el ser humano. La tarea estaría en no permitir que nos alejemos de nuestra verdadera naturaleza.

Muñecos de madera

Aún hay esperanza

Pese a su realismo, a veces gris y con un tinte de desilusión, Pamuk tiene en su acervo muchas reflexiones que apuntan a destacar lo más hermoso de la vida. Una de sus novelas incluye, por ejemplo, esta frase: “Una vez que sientes una confianza así en tu interior, haces lo primero que se te ocurre y lo que te dicta tu corazón y todo sale bien”. Habla de ese tipo de fe en uno mismo que cuando emerge, hace todo posible.

Otra de sus frases es sencilla y contundente. Dice: “Un día leí un libro y toda mi vida cambió”. Es muy significativo que lo diga. También es esperanzador que le dé a la literatura ese papel que ha tenido siempre, pero que por momentos se pierde: enseñarnos a vivir.

En esta breve selección de frases de Orhan Pamuk alcanza a vislumbrarse la grandeza de su obra. Esta ha sido traducida a más de 20 idiomas y pese a que trata asuntos locales muchas veces, ha adquirido una estatura universal.