11 datos curiosos sobre el miedo - La Mente es Maravillosa

11 datos curiosos sobre el miedo

Edith Sánchez 17, Marzo 2016 en Curiosidades 1144 compartidos
mujer con miedo

El miedo es una de esas emociones que experimentamos frecuentemente, frente a diversas circunstancias. Hay miedos de todo tipo y para todos los gustos. Algunos son completamente razonables: ¿quién no le teme a la muerte y sus misterios? Otros, en cambio, parecen no tener pies ni cabeza: hay gente que le tiene fobia a la palabra “TREN”.

Sea como fuere, lo cierto es que el miedo está ahí, en nuestro día a día, a la vuelta de la esquina. La ciencia lo ha estudiado y no son pocos los datos interesantes que ha encontrado al respecto. Estos son once de esos datos curiosos sobre el miedo.

“Tu miedo termina cuando tu mente se da cuenta que es ella la que crea ese miedo”

-Anónimo-

El miedo origina fuertes cambios fisiológicos

El miedo pone en funcionamiento una serie de cambios en el cerebro. Esta emoción se refleja en el sistema límbico, que se encarga de regular las conductas relacionadas con la huida, la lucha y la conservación. Esto ocurre en un lapso mínimo.

Enseguida se activa la amígdala y se desencadenan varios procesos: se acelera el ritmo del metabolismo, aumenta la presión arterial, se incrementa la adrenalina, sube el nivel de glucosa en la sangre, se intensifica la tensión muscular, se dilata la pupila y se detienen las funciones no esenciales del organismo.

miedo

El miedo altera la percepción

De acuerdo con diversos estudios, en particular con uno llevado a cabo por Current Biology, las emociones tienen el efecto de modificar la percepción. Cuando dichas emociones son particularmente intensas, la distorsión puede ser muy alta.

Es así como se ha descubierto que cuando alguien está en presencia de un objeto al que le tiene miedo, tiende a verlo de mayor tamaño y más cercano de lo que realmente está. Esos efectos se hacen aún más potentes si ese objeto se aproxima a la persona que lo observa.

El grado de miedo depende de una experiencia de control

Peter Samdam, investigador de la Universidad de Princeton, ha acuñado el concepto de “principio de control”. A la luz de este principio, las personas experimentan un mayor grado de miedo frente a las situaciones sobre las que tienen menos control, así no sean realmente peligrosas.

Un ejemplo claro de esto es el miedo que algunas personas tienen a viajar en avión. Todas las estadísticas indican que hay mayor riesgo de morir en los desplazamientos en auto. Sin embargo, las personas sienten que es las carreteras son más seguras, debido a que mantienen el control directo sobre el automóvil, a diferencia de lo que ocurre en un avión.

miedo a volar

Los ojos reflejan el miedo

Ante una situación que genera miedo, la expresión del rostro cambia significativamente. Esto se refleja con especial nitidez en los ojos, que se abren y a veces parecen salirse de sus órbitas. Esa es una de las conclusiones de un estudio llevado a cabo en la Universidad de Cornell (USA).

La razón para que esto ocurra es que el miedo desata un estado de alerta. Esto a su vez hace que la persona quiera ampliar su campo visual y su sensibilidad ocular, para captar con mayor claridad de qué se trata la amenaza que acecha.

Al parecer, los zurdos son más miedosos

Una investigación realizada por la Sociedad de Psicología Británica sobre las diferencias entre zurdos y diestros, indicó que los primeros parecen ser más propensos al miedo. Aunque el estudio no es concluyente, pues se necesitarían más datos al respecto para que lo fuera, sí muestra una tendencia que debe estudiarse más a fondo.

Las personas zurdas experimentan un miedo mayor
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La investigación consistió en mostrarle una película de terror a un grupo de individuos, algunos de los cuales eran zurdos. Al final se le practicó un test a todos los participantes. Los resultados indicaron que los individuos zurdos, en su gran mayoría, habían experimentado un miedo mayor.

Las arañas son el mayor miedo de los niños

Aunque la mayoría de las especies de arañas son completamente inofensivas, encabezan la lista entre los mayores temores de los niños. Así lo dejó en claro un estudio de Graham Davey en la Universidad de Londres.

aracnofobia

No se pudo establecer la causa de este gran temor. Se investigó si los niños habían sido sometidos a condicionamientos (que los asustaran con arañas), pero muchos de ellos no tenían ese antecedente. Lo que sí pudo comprobarse es que casi todos tenían un pariente con temor a las arañas y que les aterraba el movimiento errático de estos bichos.

Hay miedos que son universales

Por extraño que parezca, hay miedos que están instalados en el ser humano sin importar la época o la cultura a la que pertenezcan. Todo sugiere que se trata de una respuesta a estímulos que todos los seres humanos perciben como amenazantes.

Así, por ejemplo, la ligirofobia es un miedo irracional a ruidos fuertes, agudos, normalmente repentinos, como los de las explosiones. Las personas que sufren esta fobia no pueden soportar el estallido de un globo, de petardos, cohetes, etc. Dependiendo de la intensidad de la fobia, ni siquiera pueden estar en presencia de globos hinchados por temor a que exploten

Miedos emocionales en todas las culturas

El anterior no es el único miedo universal. También, en todas las culturas, los niños experimentan temor ante la posibilidad de ser abandonados o quedarse solos, sin el amparo de un adulto. También en todas las sociedades hay un temor natural a los extraños: personas que visten, hablan, o tienen una apariencia desconocida para lo que es “normal” en la comunidad.

En todas las culturas occidentales y en varias de otras procedencias, los adolescentes experimentan miedo a hacer el ridículo frente a sus padres y, en general, temen a la opinión de los demás frente a lo que dicen, hacen o a la forma como se ven.

adolescente con miedo a la opinión de los demás

Hay personas que jamás experimentan miedo

Es cierto: algunas personas no saben, ni sabrán lo que es el miedo. No se trata de un don especial, sino todo lo contrario: es una deficiencia. No importa qué tan peligrosa sea una situación, o qué tanto riesgo implique una conducta, la persona no tiene sensación de amenaza. La ciencia todavía no ha logrado explicar por qué el cerebro de estas personas no reacciona como el de las demás.

Las personas que no sienten el miedo están en peligro
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Este defecto entraña grandes riesgos para una persona, en tanto no es capaz de evaluar hasta qué punto puede afectarla una determinada situación. En esta medida, se expondrá al peligro sin medir correctamente las consecuencias de sus acciones.

Las supersticiones y las religiones conjuran el miedo

Según los datos aportados por la antropología y la historia, el miedo fue una de las principales razones para que el hombre elaborara explicaciones míticas y religiosas frente a la realidad. Nuestros antepasados de hace siglos daban una respuesta asociada con la magia a los fenómenos de la naturaleza que resultaban amenazantes.

Como pensaban que tales amenazas provenían de una fuente sobrenatural, también idearon fuerzas protectoras para resguardarse del miedo. El mecanismo básico era el de invocar la protección de esos poderes, a través de sacrificios y ofrendas.

Situaciones que deberían causar miedo

mujer mordiendo la tapa de un boli

Mucha gente va a la playa y siente miedo de que aparezca un tiburón. Sin embargo, hay más gente que muere o es lesionada por los cocos cayendo de las palmeras, que por el temido depredador. Así mismo, mucha gente teme a los rayos.

Se oyen incluso historias de personas que mueren porque son alcanzadas por uno de ellos. Sin embargo, estadísticamente hay mayor probabilidad de morir por jugar con la tapa de un bolígrafo en la boca, que por el alcance de un rayo.

Y si de estadísticas se trata, se ha verificado que hay mayor probabilidad estadística de salir con un famoso, que de contraer ébola en América. Finalmente, y para combatir miedos injustificados, debes saber que en la mayoría de los accidentes aéreos sobreviven el 90% de los pasajeros.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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