11 datos curiosos sobre el miedo

Edith Sánchez · 17 marzo, 2016

El miedo es una de las emociones que experimentamos con mayor frecuencia. Hay temores razonables y algunos irracionales, esos cuyo estímulo real carece de peligro o amenaza alguna. Un ejemplo de esto último serían por ejemplo las fobias, dimensiones que escapan a nuestro control y que afectan a nuestra capacidad para llevar una vida normal.

Sea como sea, lo cierto es que el miedo está ahí, en nuestro día a día, a la vuelta de la esquina. Es esa emoción poderosa y de raíces primitivas que habita en lo más profundo de nuestro cerebro para cumplir un fin muy básico: garantizar nuestra supervivencia. El único problema, claro está, es que muchas de esas angustias provienen de amenazas percibidas que no son reales.

La ciencia ha estudiado durante décadas la dimensión del miedo. De hecho, a nivel biológico constituye también la base de los estados de estrés, ansiedad y también la depresión. Conocerlos nos ayudará sin duda a comprenderlos mejor para empequeñecer su impacto y manejarlos con efectividad en el día a día.

“Tu miedo termina cuando tu mente se da cuenta que es ella la que crea ese miedo”

-Anónimo-

1. El miedo origina fuertes cambios fisiológicos

El miedo pone en funcionamiento una serie de cambios en el cerebro. Esta emoción se refleja en el sistema límbico, que se encarga de regular las conductas relacionadas con la huida, la lucha y la conservación. Esto ocurre en un lapso mínimo.

La primera estructura que orquesta todas las reacciones relacionadas con el miedo es la amígdala. Así, tal y como nos revela un estudio llevado a cabo en la Universidad de Emory, en Estados Unidos, factores como el estrés crónico o los miedos irracionales vienen orquestados por esta pequeña estructura.

Es ella la que genera respuestas fisiológicas como acelerar el ritmo del metabolismo, aumentar la presión arterial,  la adrenalina, subir el nivel de glucosa en la sangre, intensificar la tensión muscular o la dilatación de la pupila…

miedo

2.El miedo altera la percepción

De acuerdo con diversos estudios, en particular con uno llevado a cabo en la Universidad de Indiana, las emociones tienen el efecto de modificar la percepción. Cuando dichas emociones son particularmente intensas, la distorsión puede ser muy alta.

Es así como se ha descubierto que cuando alguien está en presencia de un objeto al que le tiene miedo, tiende a verlo de mayor tamaño y más cercano de lo que realmente está. Esos efectos se hacen aún más potentes si ese objeto se aproxima a la persona que lo observa.

3. El grado de miedo depende de una experiencia de control

Peter Samdam, investigador de la Universidad de Princeton, ha acuñado el concepto de “principio de control”. A la luz de este principio, las personas experimentan un mayor grado de miedo frente a las situaciones sobre las que tienen menos control, así no sean realmente peligrosas.

Un ejemplo claro de esto es el miedo que algunas personas tienen a viajar en avión. Todas las estadísticas indican que hay mayor riesgo de morir en los desplazamientos en auto. Sin embargo, las personas sienten que es las carreteras son más seguras, debido a que mantienen el control directo sobre el automóvil, a diferencia de lo que ocurre en un avión.

“El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar”

-Francisco de Quevedo-

miedo a volar

4. Los ojos reflejan el miedo

Ante una situación que genera miedo, la expresión del rostro cambia significativamente. Esto se refleja con especial nitidez en los ojos, que se abren y a veces parecen salirse de sus órbitas. Esa es una de las conclusiones de un estudio llevado a cabo en la Universidad de Cornell (USA).

La razón para que esto ocurra es que el miedo desata un estado de alerta. Esto a su vez hace que la persona quiera ampliar su campo visual y su sensibilidad ocular, para captar con mayor claridad de qué se trata la amenaza que acecha.

5. Al parecer, los zurdos son más miedosos

Una investigación realizada por la Sociedad de Psicología Británica sobre las diferencias entre zurdos y diestros, indicó que los primeros parecen ser más propensos al miedo. Carolyn Choudhary, directora de este trabajo, señaló que aunque el estudio aún no es concluyente, sí muestra una tendencia que debe estudiarse más a fondo.

Las personas zurdas experimentan un miedo mayor

La investigación consistió en mostrarle una película de terror a un grupo de individuos, algunos de los cuales eran zurdos. Al final se le practicó un test a todos los participantes. Los resultados indicaron que los individuos zurdos, en su gran mayoría, habían experimentado un miedo mayor.

6. Las arañas son el mayor miedo de los niños

Aunque la mayoría de las especies de arañas son completamente inofensivas, encabezan la lista entre los mayores temores de los niños. Así lo dejó en claro un estudio de Graham Davey en la Universidad de Londres.

aracnofobia

No se pudo establecer la causa de este gran temor. Se investigó si los niños habían sido sometidos a condicionamientos (que los asustaran con arañas), pero muchos de ellos no tenían ese antecedente. Lo que sí pudo comprobarse es que casi todos tenían un pariente con temor a las arañas y que les aterraba el movimiento errático de estos bichos.

7. Hay miedos que son universales

Por extraño que parezca, hay miedos que están instalados en el ser humano sin importar la época o la cultura a la que pertenezcan. Todo sugiere que se trata de una respuesta a estímulos que todos los seres humanos perciben como amenazantes.

Así, por ejemplo, la ligirofobia es un miedo irracional a ruidos fuertes, agudos, normalmente repentinos, como los de las explosiones. Las personas que sufren esta fobia no pueden soportar el estallido de un globo, de petardos, cohetes, etc. Dependiendo de la intensidad de la fobia, ni siquiera pueden estar en presencia de globos hinchados por temor a que exploten

8. Miedos emocionales en todas las culturas

El anterior no es el único miedo universal. También, en todas las culturas, los niños experimentan temor ante la posibilidad de ser abandonados o quedarse solos, sin el amparo de un adulto. También en todas las sociedades hay un temor natural a los extraños: personas que visten, hablan, o tienen una apariencia desconocida para lo que es “normal” en la comunidad.

En todas las culturas occidentales y en varias de otras procedencias, los adolescentes experimentan miedo a hacer el ridículo frente a sus padres y, en general, temen a la opinión de los demás frente a lo que dicen, hacen o a la forma como se ven.

adolescente con miedo a la opinión de los demás

9. Hay personas que jamás experimentan miedo

Es cierto: algunas personas no saben, ni sabrán lo que es el miedo. No se trata de un don especial, sino todo lo contrario: es una deficiencia. No importa qué tan peligrosa sea una situación, o qué tanto riesgo implique una conducta, la persona no tiene sensación de amenaza. La ciencia todavía no ha logrado explicar por qué el cerebro de estas personas no reacciona como el de las demás.

Las personas que no sienten el miedo están en peligro

Este defecto entraña grandes riesgos para una persona, en tanto no es capaz de evaluar hasta qué punto puede afectarla una determinada situación. En esta medida, se expondrá al peligro sin medir correctamente las consecuencias de sus acciones.

10. Las supersticiones y las religiones conjuran el miedo

Según los datos aportados por la antropología y la historia, el miedo fue una de las principales razones para que el hombre elaborara explicaciones míticas y religiosas frente a la realidad. Nuestros antepasados de hace siglos daban una respuesta asociada con la magia a los fenómenos de la naturaleza que resultaban amenazantes.

Como pensaban que tales amenazas provenían de una fuente sobrenatural, también idearon fuerzas protectoras para resguardarse del miedo. El mecanismo básico era el de invocar la protección de esos poderes, a través de sacrificios y ofrendas.

11. Situaciones que deberían causar miedo

Mucha gente va a la playa y siente miedo de que aparezca un tiburón. Sin embargo, hay más gente que muere o es lesionada por los cocos cayendo de las palmeras, que por el temido depredador. Así mismo, mucha gente teme a los rayos.

Se oyen incluso historias de personas que mueren porque son alcanzadas por uno de ellos. Sin embargo, estadísticamente hay mayor probabilidad de morir por jugar con la tapa de un bolígrafo en la boca, que por el alcance de un rayo.

mujer mordiendo la tapa de un boli

Y si de estadísticas se trata, se ha verificado que hay mayor probabilidad estadística de salir con un famoso, que de contraer ébola en América. Finalmente, y para combatir miedos injustificados, debes saber que en la mayoría de los accidentes aéreos sobreviven el 90% de los pasajeros.

Glower. L. Paul (2003) Psychology of fear. Nova Science