2 ideas falsas sobre el amor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 octubre, 2016
Paula Díaz · 2 octubre, 2016

El amor romántico forma parte de un mito creado por los cuentos, el cine o la literatura que traza el contorno de un mundo platónico, en muchos casos alejado de la realidad. Esta claro que sería un error pensar que es totalmente falso ya que, si reflexionamos interiormente este concepto, nuestro corazón nos confirmará que el amor honesto sí que existe. 

Todos hemos vivido en algún momento de nuestra existencia el amor verdadero o al menos nos hemos entregado a él, queriendo abrazar la experiencia de manera completa. Así, hemos realizando acciones repletas de romanticismo como parte de esa entrega y como corolario de esa seducción necesaria para conquistar a la persona que anhelamos.

Por otro lado, no es menos cierto que dentro de la etiqueta del amor romántico se entrelazan ideas no del todo veraces, incluso pudiendo llegar a ser negativas para nuestro interior, como desarrollar una dependencia entre ambos amantes o excesiva devoción. Hoy te desvelaremos los 2 ideas falsas sobre el amor.

 “Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta” 

-Sam Keen-

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Leyendas falsas acerca del amor romántico

Desde pequeños nos motivan a desarrollar una visión de la realidad donde el concepto estrella es el “ideal romántico” o lo que es lo mismo, una serie de estereotipos en lo que tiene que encajar la pareja perfecta. Ideas como la comprensión, el sentido del humor, una buena comunicación y respeto. Gozar de todas estas experiencias y situaciones es indudablemente saludable para nuestro ser. Nos acerca a descubrir lo que de verdad deseamos y lo que no estamos preparados a permitir.

El lado negativo de esta idealización es que nos dejamos llevar en exceso por la idea de este tipo de amor romántico, olvidamos que trabajamos con un molde curvo y que la realidad y las personas siempre tienen sus aristas. Un modelo, que como hemos dicho viene desde los cuentos infantiles, que es perpetuado por el cine y vendido a precio de saldo por la publicidad.

Sin embargo, en la letra pequeña del mensaje dice que todas las personas mentimos, porque crecer en una verdad inmaculada no es menos ponzoñoso que hacerlo en la mentira absoluta. Que existen personas que tienen defectos que no forman parte de los socialmente aceptados y que aún así merecen cariño y amor. Dice que que el tiempo y las condiciones son mutables y que el único para siempre es ahora. Todo esto es letra pequeña que no leemos, que ignoramos por la dificultad que entraña.

El amor es para siempre

Enamorarnos no implica creer que ese amor va a durar eternamente. Implica que nuestros sentimientos son de una intensidad grande y que con la fuerza de esa ilusión somos capaces de imaginar un futuro juntos. Un mañana en el que esa ilusión se perpetúe, de ahí que en esos momentos nos cueste entender que pueda tener un final.

Así, caminamos como gigantes y no con pies de plomo, abandonamos nuestra protección para dejarnos rodear por al sensación de seguridad que da el propio enamoramiento. Las barreras dejan de ser necesarias porque en ese momento nos sentimos muy fuertes.

Así, frete a la idea de para siempre, el amor es algo que se cuida y se construye de manera diaria. En un sentimiento que en su desarrollo no va a carecer de dificultades, de trasformaciones y de ajustes. Ese es el esfuerzo que nos pide, esa también es su parte bonita si sabemos responder y no es menos hermosa que la que promete el amor idealista.

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Por eso, un consejo que puedo darte es que nunca te obligues a ti mismo a creer que tu relación actual tiene que durar para siempre. El único responsable de garantizarte tu propia felicidad eres tú. Las personas evolucionamos y cambiamos, así como las emociones y las sensaciones. 

Una tarea que te puede ayudar a reafirmar el vínculo con la persona que amas es establecer compromisos. No hablamos de compromiso sino de compromisos, en plural. No hablamos de asegurar que unos sentimientos no cambiaran, pero sí de poner la voluntad práctica para que este sentimiento nunca carezca de cuidados y de atención.

Finalmente, no olvides que has vivido sin tu pareja y que si esta se marcha podrás vivir sin ella. Esto es algo que no hace menos importante a la persona a la que quieres, pero sí evita que generes una dependencia de la que puedes terminar siendo esclavo.

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El amor necesita que renunciemos a todo

Un ideal clásico y dañino del amor romántico sin duda. En este punto es bueno recalcar que la figura que más dañada suele ser la de la mujer, ya que el estereotipo existente establece que ella tiene que ser la figura capaz de dejarlo todo por él. Dejar a un lado todo por su pareja.

El amor saludable crece cuando ambas partes invierten en el compromiso que ha firmado. En una relación sana la búsqueda del equilibrio es fundamental, entregándose ambas partes de una manera equilibrada y respetando en todo momento la independencia e individualidad del otro. Suelen ser parejas donde su amor nace de la confianza y respeto, el trabajo en equipo y no acaparan la identidad del otro.

Podríamos confirmar llegados a este punto que el amor romántico esconde, tal y como lo percibimos en la sociedad actual, parejas dañinas y poco saludables. Recordar que el amor verdadero y saludable es aquel sentimiento que no domina ni pone barreras te ayudará a vivir el día a día de forma plena con tu pareja. Este es el amor mágico, el perfectamente imperfecto, y no otro.

“Pensando en mi felicidad, me acordé de ti”

-Anónimo-