3 historias de fracasos que se convirtieron en inspiración

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 9 julio, 2018
Edith Sánchez · 9 julio, 2018

Se ha vuelto común decir que un problema es una oportunidad y que un fracaso es el comienzo de un triunfo. De hecho, lo escuchamos tanto que apenas atendemos a su significado. Olvidamos la gran verdad encerrada en esas afirmaciones. Como prueba de ello, hay muchas historias de fracasos reales, que más tarde se convirtieron en inspiración.

El triunfo y el fracaso, en realidad, son instantes pasajeros. A veces, casi accidentes del destino. Lo realmente importante son los procesos, tanto internos, como externos. Los cambios que suscita en nosotros esa búsqueda de determinados objetivos. Todo lo que somos capaces de crecer en ello.

No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme”.

-Nelson Mandela-

A veces la diferencia entre una derrota y una victoria solo está en la perseverancia. El problema es que algunas derrotas a veces nos dejan sin fuerza, nos roban la esperanza y nos invitan a desmayar. Por eso, nada mejor que conocer esas historias de fracasos reales, para recordar que siempre hay una segunda oportunidad. Estas son tres de ellas.

1. Abraham Lincoln, un hombre perseverante

Abraham Lincoln es quizás el personaje histórico más importante de los Estados Unidos. Fue presidente de esa nación en dos ocasiones. También fue quien abolió la esclavitud y tuvo que asumir la guerra de secesión, cuyo resultado final fue la unidad definitiva del territorio estadounidense.

Abraham Lincoln

Lincoln es un genuino ejemplo de esas historias de fracasos que luego se convierten en triunfos. Nació en una familia muy pobre y tuvo que trabajar en el campo desde los 7 años. No pudo ir a la escuela, pero se formó de manera autodidáctica y llegó a licenciarse como abogado. Su madre murió cuando tenía 9 años.

Fracasó sucesivamente en su carrera política. Varias veces fue derrotado en sus aspiraciones a cargos de elección popular. También quebró en sus negocios a los 24 años y pasó los 17 siguientes pagando deudas. Su prometida falleció repentinamente y tuvo un colapso nervioso. Su gran voluntad lo llevó a salir adelante y a convertirse en una figura determinante en la historia de su país y del mundo.

2. Arianna Huffington, una de las más inspiradoras historias de fracasos

Arianna Huffington nació en Atenas (Grecia), en 1950. Su infancia estuvo marcada por la separación de sus padres. Estudio economía en el Girton College de Cambridge, donde se destacó por su liderazgo. Luego fue a vivir en Estados Unidos y allí se casó con un congresista. Su matrimonio terminó y este hecho marcó un antes y un después.

Había colaborado con varios medios de comunicación y tenía cierta audiencia. Escribió un libro que fue rechazado por 26 editores. Trabajaba sin descanso para proyectar su trabajo y tener una mejor posición, al punto que colapsó. En 2007 sufrió un desmayo por fatiga crónica. Esto la llevó a replantear lo que estaba haciendo.

Decidió hacer lo que más le gustaba y hacerlo sin las presiones del éxito. Diseñó un blog, que años después se convirtió en un emporio de las comunicaciones: el HuffPost. Es considerada una de las 100 mujeres más influyentes del mundo. Esta es una de las historias de fracasos que luego se convirtieron en inspiración.

3. Frank McCourt, de la indigencia a la celebridad

Frank McCourt es el autor de la conocida novela Las cenizas de Ángela, que también fue llevada al cine. Precisamente esta obra es una pieza autobiográfica, en la que McCourt narra las abrumadoras desventuras a las que se vio expuesto desde que nació. Básicamente su familia estaba cercada por la miseria. Su padre era un alcohólico que los abandonó a él y a sus hermanos.

Frank McCourt

Precisamente varios de los hermanos de este escritor murieron a causa de las difíciles condiciones en las que vivían. En una casucha, al lado de una letrina y prácticamente sin qué comer. Frank tuvo que trabajar desde muy joven y al mismo tiempo ir a la escuela. Ni siquiera tenía unos zapatos para ponerse. También padeció tifus y casi muere.

A los 19 años, y después de ahorrar pacientemente gracias a su trabajo como cartero, logra el sueño de su vida: volver a América, de donde era oriundo. Allí se convierte en un gran escritor. La obra que narra sus desgracias, también fue la misma que lo llevó a obtener el Premio Pulitzer en 1999.

Estas son apenas algunas de esas historias de fracasos, que luego se convirtieron en ejemplos de superación. Lo común en todas ellas es la férrea perseverancia que hay detrás de quienes logran hacer grandes aportes, sin desmayar ante los obstáculos.