3 películas para tomar conciencia - La Mente es Maravillosa

3 películas para tomar conciencia

Cristina Roda Rivera 9, Marzo 2017 en Películas 1331 compartidos
Hotel rwanda

El cine tiene un enorme valor como arte, pero este se multiplica cuando además en el trasfondo de las películas que engloba guarda uno o varios mensajes valiosos. Muchas veces decimos que una película es buena o mala en función de cómo cuenta lo que pretende trasmitir, sin embargo en la retina del espectador el mensaje queda prendido a esta forma de escenificarlo.

Es por ello que os vamos a recomendar una serie de películas que despiertan conciencias. Grabaciones que nos calen por su manera de contar, pero sobre todo por su trasfondo, de forma que al verlas dejen en nuestro paladar el sabor del aprendizaje y motivos para la reflexión.

“4 meses, 3 semanas y 2 días”

En cierta forma y en los últimos años había una población cinéfila huérfana. El cine que se hacía llamar realista se había transformado en una forma de reflejar la vanidad del director de turno y la transgresión se había asociado a lo verdaderamente vulgar.

Inspirados en obras como las de Passolini, algunos quisieron retratar la violencia olvidándose de que el arte siempre sostiene alguna idea o al menos trata de transmitir algo con sentido que apele a nuestras percepciones dormidas.

El caso de “4 meses, 3 semanas y 2 días” es radicalmente contrario, ya que Cristian Mungiu no tiene la intención de hacer de la película parte de su retrato. Es una realidad tan pura la que nos muestra que a nadie contenta, ya que a veces esta nunca arroja conclusiones válidas ni esperanza. No tiene ni la más mínima intención de hacer arte y así como hace el mejor cine.

Lo que es, es. La interpretación es lo que cambia en el análisis posterior del espectador. Por tanto verás una película que se dice “fea“, bastante perturbadora pero para nada pretenciosa. No está hecha para los que están en contra del aborto, los que están a favor del derecho a elegir, las mujeres que lo hacen sin darle importancia o para aquellas a las que les supone un momento duro que costará tiempo integrar emocionalmente. No está hecha para nadie, y está hecha para todos.

El director pasa absolutamente de cualquier posicionamiento moral, nos da la realidad y nosotros la interpretamos. Nos puede parecer un caso extremo, ajeno, repelente, poco frecuente, mal enfocado o con detalles innecesariamente duros.

Da igual lo que nos parezca, porque independientemente de nuestra posición tomaremos conciencia, a saber por qué derroteros. Mi conclusión fue: ¿a cuántos “doctores bebés” votamos y alabamos?Cada cual que elabore la suya, la nueva ola de cine rumano es mucho más que cine y necesita que el espectador también “participe”.

Hotel Rwanda

Nadie conoce en realidad hasta qué punto puede calar la colonización y los efectos nocivos de esta en una región. La colonización violenta perpetra hasta los huesos del país que “se toma” para desquebrajarlo y jamás devolverlo a su realidad de partida.

La guerra civil de Ruanda será recordada como un conflicto armado que degeneró en un auténtico genocidio de los tutsis por parte de los hutus. La película refleja el final de un larguísimo enfrentamiento en el que la colonización europea por parte de Alemania, y después por Bélgica, tuvo un papel determinante para agravar de forma irreversible los conflictos entre ambos grupos.

Los belgas apoyaron el uso de un carné étnico en 1934 que otorgaba a los tutsis un mayor nivel social y mejores puestos en toda la administración. De alguna manera, con este instrumento marcaron unas diferencias sociales que antes no existían o existían de una forma mucho más difusa.

Ambos grupos llegaron a verse como auténticos “demonios” y las torturas y vejaciones llegaron a ser realmente crueles, amparadas por la idea de que eran seres humanos distintos. Algo parecido a lo que pasó en la Alemania nazi con los judíos.

El odio hutu hacia todo lo tutsi por tanto fue consolidado y promovido por la colonización belga. Algo que nos invita a reflexionar sobre cómo todas las tomas u ocupaciones ilegales de territorios tienen serias secuelas para la población de los países que las sufren. Así, la reparación por parte de organismos internacionales es una obligación en todos estos casos.

Brokeback Mountain

Imagina que un día por la mañana te despiertas y no puedes amar cómo realmente sientes a una persona. Este amor jamás este amor alterará la vida de los demás, muy al contrario, de ser vivido con intensidad y libertad abrirá puertas y construirá nuevas y más abiertas realidades.

Sería un buen ejercicio de imaginación y en muchísimos lugares del mundo esto es ya una realidad, pese a convencionalismos y posicionamientos individuales. En otros lugares este amor puede causar el repudio de toda una sociedad, la exclusión o incluso la condena de muerte. ¿La razón? Amarse teniendo los mismos genitales externos.

En esta película de Ang Lee tenemos una prueba de que el amor emociona, estremece y se anhela cuando es de verdad, sea sentido por quien sea sentido. El odio está basado en la ignorancia, que en muchos casos proviene de la falta de tolerancia.

Para erradicar esta falta solo cabe la lucha ante quienes se creen con derecho a juzgar las preferencias de los demás. La consecuencia de ignorar este tipo de actitudes es un sufrimiento innecesario por parte de personas que solo prefieren o quieren.

Sería el caso de la mujer interpretada por Michelle Williams, traicionada por un marido al que no le quedaba otro camino que transitar el sendero socialmente aceptado para poder seguir a salvo, aunque con sus sentimientos amputados.

Esta es solo una muestra de tres películas que nos hacen preguntas. Interrogantes que no tienen una respuesta sencilla porque aluden a fuerzas y sentimientos encontrados. Tendrás que ser tú, como ciudadano de este lugar llamado mundo, el que elijas tu propia opción.

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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