3 razones por las que no debes solucionar los problemas a otros

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 julio, 2018
Edith Sánchez · 2 julio, 2018

Ayudar a otros no es tan fácil como parece a primera vista, ya que no solo se trata de atender las necesidades de los demás para evitar que tengan carencias o sufrimientos. En realidad, esto no es tan cierto. La mayoría de las veces no debes solucionar los problemas a otros, porque con esto les haces daño.

Ni la carencia ni el sufrimiento son intrínsecamente negativos. De hecho, muchas veces encontramos el camino hacia nuestra fuerza interior asumiendo las insatisfacciones y el dolorPor eso no debes solucionar los problemas a otros puesto que es una forma de detener su evolución.

Dale a un hombre un pescado y lo alimentas por un día”. Enséñale a un hombre a pescar y lo alimentaste toda la vida”.

-Confucio-

Hay solo una condición en la que es válido asumir los problemas de los demás: cuando alguien se encuentra física o mentalmente impedido para hacerlo por sí mismo. Este es el caso de los niños o de quienes tienen algún impedimento que les hace imposible hacerse cargo de sus decisiones. En los demás casos, no es válido puesto que la pérdida que les generamos es desmesurada. Veamos tres razones que así lo confirman.

1. Inhibes el ingenio y la resiliencia de los demás

La habilidad de resolver problemas y encontrar soluciones no es innata. Esta se aprende y se desarrolla con la práctica. Incluye aspectos cognitivos, pero también emocionales y de actitud. No es algo que se consiga de la noche a la mañana.

La única manera de desarrollar esa capacidad para idear soluciones frente a las dificultades es enfrentándolas. Por supuesto, es mucho más cómodo que alguien lo haga por nosotros, pero esto solo nos lleva a ser más inseguros y dependientes.

No debes solucionar los problemas a otros porque con ello inhibes el desarrollo de su ingenio, su resiliencia. y la evolución de sus capacidades vitales. Las mismas que todos vamos a necesitar alguna vez. Las mismas que nos dotan de alas para volar en lugar de permanecer atados a un refugio.

Lápiz dibujando un camino

2. Obstaculiza el crecimiento y fomenta la dependencia

Este aspecto está muy relacionado con el anterior. ¿Qué sucede cuando alguien siempre cuenta con otra persona que le evita las dificultades? Simplemente que no logra madurar. Ni en sus capacidades intelectuales, ni mucho menos en sus emociones, sentimientos y conductas.

Esto tiene una serie de consecuencias, comenzando por la distorsión del carácter. Las personas que no enfrentan los problemas por sí solas pueden volverse caprichosas y exigentes. De hecho, pueden no agradecer ese apoyo que se les brinda porque terminan sintiendo que ayudarles es una obligación de los demás.

De este modo, las personas tampoco aprenden a ganarse las cosas con su propio esfuerzo. Es posible, incluso, que vean el esfuerzo como una incomodidad innecesaria. En el mejor de los casos esto conduce a una forma de ser y de actuar egoísta, autoritaria y desconsiderada. Por eso es una razón más por la que no debes solucionar los problemas a otros.

equipo siendo dirigido simbolizando que no debes solucionar los problemas a otros

3. ¿Sabes qué es lo mejor?

Esta es una de las principales razones por las que no debes solucionar los problemas a otros: ¿qué te hace pensar que tú sabes que es lo mejor para los demás? Finalmente, tú ves el mundo y las dificultades de acuerdo con tu propia experiencia de vida, tus conocimientos y tu temperamento y esto no necesariamente tiene validez para otra persona.

El camino que es bueno para alguien, no necesariamente es bueno para otro. Cada cual debe estar pendiente de diseñar su propio sendero. El que le guste, el que le satisfaga, el que le permita desarrollar lo mejor de sí mismo. Sin embargo, ese es un proceso que nadie puede llevar a cabo por los demás, precisamente porque es imposible que otro logre ponerse en nuestros zapatos por completo.

A veces, con la mejor buena intención solo se causa daño. Nadie tiene derecho a intentar solucionarle los problemas a otro, haciendo lo que piensa que es la solución. Quizás solo le traiga nuevos obstáculos. Tal vez lo agrave todo.

Solucionar los problemas de otros por costumbre no es una buena idea porque haciéndolo puedes sembrar desconfianza en los demás sobre sus capacidades. Si quieres ayudar, lo mejor es acompañar y apoyar, no evitar que los demás construyan su propio destino.