5 claves para mantener una relación de pareja saludable

Eva Maria Rodríguez · 18 mayo, 2016

El amor es un sentimiento, pero por ello no deja de requerir trabajo. El amor requiere acción, intención y apertura para que una relación de pareja sobreviva. No basta con sentir, sino que hay que vivir ese amor, no darlo por sentado y no esperar que por sí mismo mantenga a flote una pareja.

Durante mucho tiempo hemos oído la metáfora de que el amor es como una flor que hay que regar para que se mantenga viva y crezca. Es un tópico, pero nos vale para explicar algo importante. Si riegas mucho una planta la ahogas, si la riegas de forma indebida puedes dañarla.

Si no te preocupas por regarte a ti mismo, ¿con qué criterio vas a regar a otro? Ahí es donde quiero llegar: no se puede amar a otro sin quererse primero a uno mismo, no se puede esperar de los demás nada que no te das primero a ti mismo.

Respeta a tu pareja y fomenta su objetivos

Esta es la primera clave para mantener una relación de pareja saludable, respetar al otro y afirmarlo. A todos nos gusta saber que somos necesarios y útiles, que al menos nuestra pareja entiende lo que hacemos y que valida y respeta nuestras decisiones.

Si en una pareja no se respetan el uno al otro, si no se reafirman en sus creencias y valores, se pierde el objetivo, la complicidad y la ilusión. A veces no es fácil eludir las influencias externas, las valoraciones de quienes, desde fuera, lo ven todo desde otro punto de vista.

Si quieres que tu pareja te respete y valide tus decisiones, respétale y respétate.

Pareja de espaldas formando un corazón con sus manos

La comprensión, el reconocimiento y el apoyo a tu pareja en sus necesidades y objetivos de vida es otra manera de mostrar tu respeto y de hacer que el otro se sienta amado. Para ello pregúntale con frecuencia sobre sus metas, sobre sus progresos, sobre sus miedos.

Convierte su sueño en el tuyo y participa en sus logros. Esto no significa que no tengas tú tus propias metas ni que dejes todo para que el otro se realice. De hecho, tu pareja debería hacer lo mismo por ti para crear un camino por el que avanzar juntos, apoyándoos el uno en el otro.

Dar prioridad a la intimidad

El afecto físico es primordial en una relación. La intimidad física es una forma de expresión, una muestra de complicidad, una forma de dar y obtener seguridad.

La intimidad refuerza los lazos de pareja, pero también ayuda a mantener una autoestima saludable. Pero no se trata solo de sexualidad, sino también de otras manifestaciones de cariño y pasión, como besos, abrazos, roces y palabras sensuales…

En este punto no podemos olvidar la importancia de la intimidad emocional. De hecho, el sexo por sí solo se puede tener con cualquiera. Solo si hay intimidad emocional la intimidad física en la pareja es un punto en el que apoyarse para mantener una relación saludable.

Pareja dándose un beso bajo la lluvia

Mantener cada uno su propia vida

Compartir la vida con el otro es la base de una relación de pareja. Pero solo si cada uno mantiene su propio espacio personal de independencia es posible que una relación sea saludable. Cada uno tiene sus necesidades individuales y puede evolucionar de diferentes formas.

Mantener un espacio personal y privado, abrirse a explorar nuevas posibilidades libremente o cambiar ciertos hábitos es algo que forma parte de tu libertad y que es bueno que respetes en el otro. Es más, anima a tu pareja a que lo haga, a que no sea dependiente de ti para que no quiera hacerte dependiente.

Tener un espacio propio e dependiente no significa ignorar la otro, sino que ayuda recargarse de energía que se volcará después en la relación de manera muy positiva.

Comunicarse en lugar de quejarse

Uno de los efectos secundarios de las relaciones de pareja es la forma en la que expresamos nuestras desavenencias: con quejas y malas formas, haciendo nuestro el dicho popular “donde hay confianza, da asco”. Pero esto no acaba nunca bien. Esta actitud hace mella y va abriendo una brecha que profundiza, que duele.

Pareja hablando agarrándose de las manos tomando café

Para conseguir mantener una relación de pareja saludable hay que comunicarse, hablar las cosas, hacer críticas constructivas sin ironías ni sarcasmos, mostrando respeto y ganas de llegar a una solución. Echar leña al fuego tal vez pueda resultar gratificante en un primer momento, pero al final es el fuego el que gana, haciéndose más grande y dejando solo cenizas al extinguirse.

Acepta a tu pareja como es y por lo que es

Tratar de cambiar a alguien es un juego perdido. Si quieres a alguien debes aceptarlo tal y como es, por lo que es ahora, y no esperar que se convierta en otra cosa solo porque se haya enamorado de ti. La seguridad que todos buscamos en una relación de pareja proviene, precisamente, de ese saber que el otro me quiere como soy, que acepta mis defectos y es consciente de mis limitaciones.

Saber que alguien te quiere como eres te hace sentir capaz de sacar lo mejor de ti, no de cambiar para ser lo que el otro quiere que seas. Por eso es tan importante conocer bien a tu pareja y dejarse conocer, mostrándose como se es de verdad.

No trates de forzar al otro a que siga tu camino, a que evolucione contigo. Déjale que decida libremente. Si crees que puede mejorar no le fuerces, inspírale con tu actitud y con tu forma de hacer las cosas, sin dejar de respetarle, sin invadir su espacio personal y sin dejar que invada el tuyo.