5 efectos psicológicos de la cuarentena por COVID-19 y cómo afrontarlos

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Los efectos psicológico del confinamiento pueden agravarse a medida que pasen los días. Es necesario saber qué estrategias y enfoques mentales debemos aplicar para sobrellevar mejor esta circunstancia, ayudándonos también los unos a los otros.
 

Son ya varios los países que han aplicado la medida del confinamiento de la población. Bien es cierto que algunos lo hacen aún de una forma laxa, y otros, con protocolos más rígidos. El objetivo no es otro que protegernos, que frenar el índice de infecciones por COVID-19. No obstante, también hay un factor decisivo que debemos atender: los efectos psicológicos de la cuarentena por COVID-19.

Para manejar el día a día del mejor modo no cabe otra opción que mentalizarnos, concienciarnos y adoptar una serie de estrategias mentales. Porque aunque nos gustaría, no hay una receta magistral que nos pueda servir a todos, sobre todo, porque cada persona deberá transitar por unas circunstancias muy particulares.

Las únicas referencias científicas que disponemos sobre experiencias similares las publicó hace unos días la revista The Lancet. En este trabajo, se analizaban cuarentenas realizadas en las últimas décadas como efecto del SARS del 2003, el ébola, la gripe A (H1N1) o el MERS que se vivió en Oriente Próximo. En todas estas vivencias relativamente cercanas, los efectos de la angustia psicológica fueron evidentes.

 

Es necesario por tanto conocerlas para intentar afrontarlas, manejarlas y reducir su impacto. Con información y herramientas todos podremos avanzar mucho mejor a lo largo de estos días, apoyándonos entre nosotros.

Mapa mundial sufriendo los efectos psicológicos de la cuarentena

5 efectos psicológicos de la cuarentena

Nadie nos ha preparado para vivir una pandemia. Es cierto también que hay momentos en los que experimentamos una sensación de irrealidad; vemos el mundo desde la ventana y nos resulta difícil aceptar que lo que está ocurriendo es real.

Sentir esto es completamente normal y una fase más en ese proceso tan delicado que es la aceptación. Asumir ni más ni menos que estamos afrontando un momento complicado y ante todo inesperado.

Ahora bien ¿significa esto que por no haberlo pasado antes nos sentimos menos preparados? La respuesta es no. Estamos preparados para casi cualquier cosa siempre y cuando aceptemos la realidad.

La mejor defensa ante cualquier circunstancia es la información y la capacidad de reacción. Veamos por tanto, cuáles son los efectos psicológicos de la cuarentena que podemos sufrir y qué hacer ante ellos.

1. La angustia de la incertidumbre ¿cuánto va a durar esto?

 

El peor enemigo en escenarios de adversidad es la incertidumbre, el no saber qué va a pasar. En estos momentos, desconocemos cuántos días o semanas puede alargarse nuestro confinamiento para reducir la curva de infectados. Por tanto, debemos tener en cuenta estas dimensiones.

  • La ansiedad se alimenta de las preguntas y de la incertidumbre. Si nos preguntamos de manera continuada cuánto puede alargarse esto, la angustia será mayor. No hagamos ese abismo más grande ni demos más alimento a la mente ansiosa.
  • Recordemos la razón de por qué estamos haciendo cuarentena: para reducir las infecciones, protegernos y proteger a las personas más vulnerables.
  • Centrémonos en el momento presente. Es lo único que importa, el aquí ahora, el cuidarnos.
  • Demos ocupaciones a la mente para que se focalice en el momento presente: leamos, veamos series, películas, hagamos puzzles, hablemos con amigos, familiares…

2. Miedo a infectarnos, miedo a perder a alguien querido

Uno de los efectos psicológicos de la cuarentena más evidentes es el miedo a infectarnos. Es más, a veces nos resulta más aterrador que alguien cercano y vulnerable lo haga. ¿Cómo manejar esos pensamientos?

 
  • Hay que aceptar ese miedo y darle validez, pero sin caer en el pánico: la enfermedad es contagiosa y hay pérdidas. Ahora bien, una vez asumida esa evidencia, tenemos mecanismos a nuestro alcance para afrontar mejor ese hecho.
  • Si tenemos miedo a contagiarnos, llevemos a cabo las medidas necesarias para evitarlo, pero sin obsesionarnos, sin derivar en comportamientos obsesivos-compulsivos. Asimismo, para reducir (en la medida de lo posible) el temor a que personas cercanas se infecten se basa en la misma estrategia: protegerles y recordarles a su vez, que se se cuiden.
  • Por otro lado, si hemos dado positivo por el COVID-19 tengamos en cuenta que en una buena parte de los casos, la enfermedad puede pasarse en casa tomando las medidas de aislamiento convenientes. Solo debemos estar pendientes de los síntomas en todo momento.
Teléfono simbolizando los efectos psicológicos de la cuarentena

3. Estrés por falta de contacto social

Las personas somos seres sociales habituados además, a unos hábitos, a unas rutinas. Cuando esto se rompe de improviso de un día para otro, el cerebro entra en alarma y experimenta estrés.

 

Ese cambio brusco e inesperado puede manejarse bien durante 5 o 10 días. No obstante, a partir de los 12 días podemos sentir cómo la angustia aumenta.

Echamos en falta a personas, a familiares que no tenemos cerca. Añoramos nuestras rutinas. ¿Qué podemos hacer?

  • En esta situación la tecnología está a nuestro favor. Las llamadas, mensajes y videollamadas son nuestro alimento cotidiano.
  • Por otro lado, para aliviar esa angustia que experimenta el cerebro ante la ruptura de sus hábitos, es imprescindible darle rutinas claras: trabajos en casa, tiempo de ocio, tiempo de descanso y ejercicios.

4. Efectos psicológicos de la cuarentena: ¿qué va a ser de mí cuándo termine esto?

El final de esta epidemia dará paso a la era del postcoronavirus. Uno de los efectos asociados a la cuarentena es preguntarnos qué será de nosotros. ¿Perderemos el trabajo? ¿Qué será de la economía global? ¿Y si pierdo a un ser querido, qué haré? 

La angustia psicológica hacia el futuro puede ser inmensa. Debemos racionalizar, evitar derivar en hechos negativos que aún no han sucedido.

El manejo de un confinamiento requiere controlar nuestra mente y eso pasa una vez más, por amarrarla al momento presente. Rercordemos, lo único que importa ahora es cuidarnos para cuidar al resto de personas.

Madre recogiendo muñecos con sus hijos

5. El peso de la convivencia en casa o del aislamiento en soledad

Lo sabemos: estar en cuarentena en casa con otros miembros de la familia puede ser una bendición o bien, una maldición. No es fácil estar tantas horas juntos, si tenemos niños hay que lidiar con ellos para evitar el tedio, para despertar su alegría en días complicados.

La clave en estas circunstancias es la actitud. Mantengamos una enfoque constructivo y positivo para fortalecer aún más los lazos con los nuestros.

Hagamos uso también de la creatividad para que cada día sea único. Estar juntos y cuidarnos los unos a los otros es lo mejor que podemos hacer. Por otro lado, también cabe recordar que son muchas las personas que pasan estos días en soledad.

En estos últimos casos, es vital que reforcemos el contacto a través de la tecnología. Las conversaciones, mensajes y videollamadas deben ocupar una parte de su tiempo para que se sientan conectadas, apoyadas, amadas desde la distancia.

Para concluir, sabemos que esta situación demandará lo mejor de nosotros mismos. Estemos preparados, tengamos en cuenta los efectos psicológicos de la cuarentena y aprendamos a manejarlos.

 
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