5 ejercicios para mejorar tu Inteligencia Emocional

Valeria Sabater · 7 enero, 2015

¿Por qué es tan importante mejorar tu Inteligencia Emocional? Inteligencia Emocional es esa dimensión de nuestra vida que todos deberíamos desarrollar y gestionar adecuadamente. Saber escuchar, comprender las emociones ajenas y controlar las propias, saber comunicarnos y fomentar un respeto mutuo donde todos salgamos ganando, es algo esencial.

Es un tipo de inteligencia que debería incluirse en el currículum de las escuelas, para desarrollar en los niños desde edades muy tempranas esas habilidades básicas. La inteligencia emocional es un modo de autoconocimiento, de autocontrol y también de expresividad, de conocer los límites de uno mismo y a la vez, marcarlos ante los demás. Evitando posibles manipulaciones.

Como ya sabes, no es más inteligente aquel que dispone de un C.I más elevado, o el que dispone de un mejor trabajo y se dedica a acumular “cosas”. La verdadera inteligencia es aquella que está asociada con una auténtica felicidad, esa que nos hace estar orgullosos de lo que somos y lo que tenemos. Sea mucho o poco.

“La persona inteligente emocionalmente tiene habilidades en cuatro áreas: identificar emociones, usar emociones, entender emociones y regular emociones.”

-John Mayer-

Así que, vamos a enseñarte unos sencillos ejercicios para mejorar tu Inteligencia Emocional. Inténtalo, quizá al principio cueste, pero merece la pena.

1. Conocerse a uno mismo

Globos con lo que debes hacer para mejorar tu inteligencia emocional

El conocerse a uno mismo es una aventura que dura toda la vida. Pero que se consigue, a su vez, día a día, marcándonos propósitos y haciéndonos preguntas. Est, es un ejercicio de introspección que marcarnos cada mañana. Pregúntate qué deseas para el día de hoy y qué para el día de mañana.

Cuando llegue la noche, analiza cómo te has sentido a lo largo de tu jornada. ¿Has actuado cómo tu deseabas? ¿Te has expresado, defendido de acuerdo a tus propios valores? Puedes servirte del clásico papel, de un diario o tu libreta de pensamientos. Es un ejercicio bien sencillo pero a la vez ilustrativo. Plantéate preguntas, indaga en ti mismo.

“Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.”

-Aristóteles-

 

 

2. Regulación emocional

Piensa en tus emociones como en una balanza, no vale la pena llegar a los extremos, ni aún menos caer en el drama, porque a largo plazo, siempre acabamos perdiendo. No te dejes manipular, ni acudas a respuestas cargadas de ira o rabia. Lo ideal es ese término medio. Nunca roces los límites de tus emociones.

Cuando notes que estás a punto de “caer” o de “explotar” visualiza una pequeña habitación tranquila y aireada. Es tu palacio de pensamientos. Antes de actuar, piensa, razona y analiza la situación. Solo después de haber conseguido esa autoregulación, toma una decisión. Pero primero, piensa antes de actuar en esa habitación privada que tanta calma te aporta.

Nadie más tiene control sobre tu vida más que tú mismo, no lo olvides nunca. Así que no permitas que te lleven a terrenos ajenos donde perdamos la calma o nuestra identidad. Trabaja tu equilibrio interior.

3. Empatía para mejorar tu Inteligencia Emocional

 

La empatía es un concepto que todos conocemos y valoramos, pero no lo ponemos en práctica tanto como deberíamos. Nos es más fácil ponernos en el lugar de esas personas que más sentimientos positivos nos trasmiten. Nos identificamos mejor con ellas y el nivel de comprensión y acercamiento es más intenso.

Pero, ¿y si un día intentamos empatizar con quien más nos incomoda? Piensa en ese jefe que, por ejemplo, tan poco te respeta, o en es compañero que siempre habla mal de los demás y que solo busca problemas. Intenta “ponerte en los zapatos” del otro y tal vez descubras qué hay detrás de ellos: inseguridad, baja autoestima… pruébalo, puede ser un buen aprendizaje.

Amigas dándose la mano mejorando su inteligencia emocional

 

 

4. Automotivación

Puede que hoy no te apetezca, que no tengas ganas. Pero a partir de este momento haremos un sencillo ejercicio: vamos a mirar el lado bueno de las cosas, dejando relegado lo negativo. Levántate cada día pensando en algo que te ilusione y que deseas conseguir.

La vida sin ilusión no es vida. Busca tu motivación cotidiana.

A veces cualquier insignificancia nos es útil. Acabar el día en esa cafetería a la que aún no has entrado. Hacer una llamada a esa persona que hace tanto que no ves. Comprarte un vestido nuevo. Planear una escapada de fin de semana. Apuntarte a un curso de yoga o pintura. Sonreír un poco más…

5. Habilidades sociales

Vamos a intentar comunicarnos un poco mejor, y no solo mediante las palabras, también con los gestos. Acércate más a las personas que tienes a tu alrededor, dibuja una sonrisa, ofrece una caricia, una palmada en la espalda o un abrazo. Verás que la reacción de quienes te rodean, es diferente.

Busca y ofrece emociones positivas, intenta escuchar un poco mejor a quien tienes delante y escudriña en su mirada. Tal vez descubras muchas más cosas que con las simples palabras. Ponlo en práctica para mejorar tu Inteligencia Emocional y sé más feliz, haciendo también felices a los demás.