5 pasos para superar un recuerdo traumático

Maria Prieto · 22 abril, 2018

Superar un recuerdo traumático es, en la mayoría de las ocasiones, una difícil tarea que es necesario afrontar antes de que perjudique a las personas durante toda la vida y cambie su personalidad y su forma de ser.

El trauma se define como una herida psíquica que sufren las personas como consecuencia de un suceso negativo en su vida, que les afecta de forma dramática causándoles dolor y angustia emocional.

No podemos cambiar el pasado, aquella vivencia que nos causó tanto dolor (la muerte de un ser querido, una relación de pareja compleja o haber sufrido maltrato en la infancia) forma parte de nuestra existencia y, en ocasiones, tiene un gran valor como experiencia educativa vital, aunque no seamos conscientes de ello: nos enseña y nos prepara para enfrentarnos en el futuro a situaciones similares.

Resiliencia: la evolución del recuerdo traumático

Resulta curioso cómo ante una experiencia traumática hay personas que salen reforzadas. Los traumas y nuestras debilidades, pueden transformarse en una práctica positiva siempre que seamos capaces de integrarlos en nuestras vidas y adaptarnos.

Planta en la carretera

Extraer una vivencia positiva de un suceso traumático no depende sólo de la capacidad de una persona sino de una consecución de sucesos en los que intervienen varias personas y elementos para conseguir salir reforzado de esa situación y, por lo tanto, aprender de ello.

Un ejemplo claro de resiliencia es la historia que vivió la familia Álvarez Belón en diciembre de 2004. Ese día María y Enrique disfrutaban de sus vacaciones de navidad en Thailandia junto a sus tres hijos.

Cuando llegó la ola del tsunami, sus vivencias personales cambiaron para siempre. Hoy, muchos años después de aquella tragedia que se llevó decenas de miles de vidas en las orillas del Pacífico, la vida de la familia transcurre con absoluta normalidad, conviviendo con el cambio que les produjo el fuerte impacto del suceso.

Bloqueo de recuerdos como mecanismo de defensa

Nuestra memoria funciona de forma selectiva con los recuerdos que guarda y en situaciones traumáticas; es decir, en estos casos nuestra memoria activa un mecanismo de defensa para ignorar el pasado y poder continuar hacia adelante.

Este mecanismo de defensa en un afán de protegernos frente a las situaciones traumáticas vividas, bloquea los recuerdos negativos para evitarnos el sufrimiento de tener que revivir aquellos momentos. La amnesia actúa como escudo de protección ante aquello que no podemos asimilar por el dolor que nos causa.

Es frecuente evitar los pensamientos asociados al recuerdo traumático e incluso evitar aquellas situaciones, actividades, objetos o personas que nos llevan a recordar lo sucedido. Sin embargo, la coyuntura de no recordar estas situaciones traumáticas, no elimina el efecto negativo que aquellos sucesos nos ocasionaron. El dolor, la pena, el miedo o la rabia continúan presentes.

Cómo superar un recuerdo traumático

Confía en los que te rodean

Intenta rodearte de gente que te escuche y te apoye. Habla de lo que te ocurre, exterioriza tus sentimientos sobre los recuerdos que te atormentan y no te dejan disfrutar de la vida. Las personas de confianza te van a apoyar y van a empatizar contigo.

Puede ocurrir que en ocasiones el trauma sea el resultado de lo que se percibió y no realmente de lo que sucedió. Por ejemplo, que una persona durante su infancia se sintiese rechazada o no querida, pero esto no significa que efectivamente haya sido así. Sin embargo, al haberlo vivido como si así fuese, sufrirá todas las consecuencias que se derivan de un trauma emocional.

Tómate tu tiempo para recuperarte

Después de cualquier suceso traumático siempre hay un proceso de recuperación hasta que nos volvemos a redimir emocionalmente. Si has vivido una experiencia tan negativa tu cuerpo y tu mente se verán afectados. Esta situación conlleva cambios a nivel físico, comportamental y en la forma en la que afrontes tu vida a partir de ese momento.

La finalización del proceso de recuperación dependerá de cada persona, es difícil poner un límite, puesto que hablamos de emociones. Se considera un momento clave aquel en el que somos capaces de mirar hacia el pasado y recordar sin intenso dolor lo ocurrido.

Mujer mirando triste por la ventana

Busca ayuda profesional

En determinadas ocasiones no se tiene clara la causa del trauma. Lo principal en este caso, es descubrirla para comprender el porqué del problema y a partir de ahí poner solución. Es aconsejable acudir a un profesional para que a través del trabajo terapéutico se logre encontrar el origen de ese caos emocional.

Dedícate tiempo

Intenta reconducir tu vida reflexionando sobre cómo vas a afrontar el futuro. Busca grupos de apoyo en los que se hable de experiencias similares para expresar tus dudas, miedos y emociones, en un entorno acogedor y donde van a comprenderte.

Retoma tu vida social, queda con tu grupo de amigos. Lo importante es que permanezcas activo. Acudir a algún curso o centro de reunión te servirá de distracción e incrementará tu autoestima. Haz ejercicio físico. La fuerza, flexibilidad y equilibrio son los tres pilares sobre los que se erige nuestra salud, sobre todo cuando el recuerdo traumático nos atenaza.

Dale un sentido a tu vida

Si le buscas un sentido a tu vida aumentará tu valoración personal y encontrarás una justificación para tus actos. Impedirás que la angustia mine tu estado de ánimo y, aparte de potenciar tu resiliencia, evitarás que el recuerdo traumático invada tu día a día.

Decía Viktor Frankl que la búsqueda del sentido de la vida es la esencia de nuestra existencia. Que nuestra felicidad depende de la actitud de exploradores con la que nos movemos por el mundo.