5 señales que pueden identificar a un niño con autismo

Raquel Lemos Rodríguez · 23 septiembre, 2016

No es extraño escuchar frases como “ese chico de clase no se relaciona mucho con los demás, parece autista” o “eres tan independiente y solitario que pareces autista”. La palabra “autismo” popularmente designa a todas aquellas personas que tienen problemas para comunicarse y relacionarse con los demás, cuando en términos clínicos esto está lejos de ser así.

Son muchos los estudios que han comprobado cómo este trastorno neurológico afecta más a los niños que a las niñas, una enfermedad que se diagnostica alrededor de la edad de 3 años. Habitualmente aparece de manera paulatina, de manera que las señales de alarma, en caso de existir, se irán sumando. Ante ellas no olvidemos que el tratamiento de niños con autismo produce resultados más potentes cuanto más precoz sea esta intervención.

Es importante mencionar el duro trabajo que se tendrá que llevar a cabo con el niño que padezca autismo. Un trabajo de años para lograr una mejoría en este trastorno, que tratado de manera precoz y sistemática no tiene porqué causar grandes disfuncionalidades en la vida de la persona que lo padece.

Recalcada la importancia de la identificación precoz para que comience la intervención cuanto antes, veamos qué señales podrían indicar que nuestro hijo padece autismo.

“Con el tratamiento adecuado, muchos de los síntomas de TEA se pueden mejorar. La mayoría de las personas con TEA siguen teniendo algunos síntomas durante todas sus vidas. Sin embargo, son capaces de vivir con sus familias o en la comunidad”

-MedlinePlus-

1. El autismo provoca que no conecte con los demás

Las personas tienden a conectar entre sí, pero los niños con autismo se muestran distantes, incluso con sus seres más queridos. Tanta es la desconexión que su actitud ante un rostro enfadado u otro sonriente es exactamente la misma.

niño autista

Los niños con autismo se centran en la relación con los objetos. Las personas para ellos no requieren un especial interés y la información que reciben de ellas, ya sea en forma de palabras o gestos, habitualmente es ignorada.

Los niños autistas prefieren jugar solos

Todo esto provoca que el niño se muestre aislado y que presente conductas extrañas y diferentes a los niños de su edad. Los rostros y la expresividad de las personas no le llaman la atención, no responde con una sonrisa a alguien que le sonríe, tampoco siente esa necesidad de participar en juegos divertidos con otros niños. El niño autista es solitario y no siente ninguna necesidad de no serlo.

2. Sus reacciones emocionales son desproporcionadas

Todos los niños sufren rabietas, lloran o gritan en contextos que consideramos normales. Por ejemplo, si estamos en el supermercado y no le compramos ese dulce que tanto quieren, es probable que estallen e intenten llamar nuestra atención para que cambiemos de idea.

Los niños con autismo actúan de forma completamente diferente. En una situación normal tienen reacciones emocionales que no se corresponden con el contexto. No hay un aliciente para su reacción, nada la ha provocado, al menos no aparentemente.

rabieta

Es muy habitual que incluso presenten un comportamiento agresivo hacia ellos mismos. Por ejemplo, golpearse la cabeza contra la pared o con algún juguete que tengan en la mano. ¿Por qué puede ocurrir todo esto? Tal vez, porque se encuentran en un sitio que les es extraño o porque están rodeados de muchas personas. Las situaciones nuevas y extrañas pueden favorecer este tipo de reacciones.

3. Sufre un retraso en el desarrollo del lenguaje

Normalmente, alrededor de los dos años los niños empiezan a combinar palabras como “nena silla”, “gato malo” intentando imitar el lenguaje de los adultos. Pero, los niños con autismo no empiezan a hacer esto por sí mismos hasta muy tarde.

Esta es una de las señales más significativas, pues mientras los niños de su alrededor empiezan a decir sus primeras palabras, a manifestarse verbalmente, a preparar su tracto vocal para la comunicación mediante balbuceos, el niño con autismo se mantiene ausente y en silencio.

niña-autista

Tan grave puede ser esto, que muchos niños con autismo no empiezan a emitir ningún sonido hasta que un especialista, un logopeda, empieza a tratarles. Solo de esta manera, podremos observar cómo empiezan a manifestarse las habilidades lingüísticas que son normales para alguien de su edad.

4. Mantiene conductas repetitivas e hipersensibilidad

Los niños con autismo presentan la tendencia a mostrar comportamientos repetitivos. Por ejemplo, repetir la misma palabra una y otra vez, o poner en su sitio un objeto una y otra vez. También, pueden abrir y cerrar un cajón sin cansarse repetidas veces.

Pero, la conducta repetitiva no es la señal más llamativa de que nuestro hijo pueda tener autismo, sino también su aparente hipersensibilidad. Los niños con autismo ante el ruido, la luz, los olores, los colores y cualquier otro estímulo, pueden verse agitados.

Su reacción puede ser la que describíamos anteriormente en el punto 2, una reacción desproporcionada sin motivo aparente ante un estímulo que para nosotros es normal. Un ruido no muy intenso, un olor que puede no ser desagradable y un color que resulta llamativo. Todo esto, a un niño autista, puede llevarlo a una situación de estrés y agitación.

5. No desarrolla la comunicación no verbal

La comunicación no verbal es muy importante, presenta el 93% de lo que comunicamos. Aquí entran en juego tanto nuestros movimientos, como los gestos, el tono de voz, la entonación, etcétera. Tan solo el 7% de nuestra comunicación es verbal.

Los niños con autismo, debido a sus problemas para relacionarse y comunicarse, no logran desarrollar la comunicación no verbal, por eso no la identifican tampoco en los demás. Anteriormente, hemos hablado de cómo un niño con autismo responde de igual manera ante un rostro sonriente que otro enfadado. Su comportamiento señala indiferencia ante el estímulo no verbal.

niño autista

Por todo esto, los niños que sufren autismo suelen mantener una expresión seria que no va acorde con el ambiente festivo o relajado del que muchas veces se rodean. No saben expresarse con palabras, pero tampoco lo hacen naturalmente con gestos o si lo hacen esta comunicación es muy primitiva. Por ejemplo, pueden hacerlo para pedir pero no para compartir algo que les haya llamado la atención.

Deborah Fein y Siri Carpenter han investigado sobre el TEA y tienen la convicción de que si bien el autismo no tiene solución, sí se pueden llegar a eliminar sus síntomas.

Si habéis llegado hasta aquí, seguro que os interesa este tema así que os dejamos un interesante documental que emitió hace unos años La 2 de Televisión Española y que no deja de ser interesante y actual.

Finalmente destacar que estas son las señales más características que identifican a los niños con autismo. Aunque, antes de atrevernos con un diagnóstico, debemos acudir a un profesional. Cuanto antes se identifique este trastorno, antes se podrá iniciar el tratamiento y la terapia adecuadas para que la situación del niño mejore y tenga un mejor pronóstico.